Capítulo 302 – ¡Presumiendo la Fuerza Sobre el Campo de Batalla!

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Esa espada de 300 metros de largo parecía capaz de desgarrar incluso los Cielos. Creó un deslumbrante arco de luz que arrasaba con todo a su paso, haciendo que gritos intensos se escucharan por todo el campo de batalla.

Casi sonaban como los aullidos de un ejército de fantasmas, un sonido que llegaba hasta al alma misma. Los cuatro cultivadores de la Secta Corriente Profunda que habían estado a punto de matar a Xuemei, quedaron impactados. Casi sentían como si una enorme mano se hubiera movido hacia sus cabezas y hubiera hecho pedazos sus cerebros.

Sentían un dolor que personas ordinarias jamás serían capaces de soportar. Era solo debido a sus poderosas bases de cultivo que lograban sobrevivir, y, sin embargo, les empezó a salir sangre de los ojos, oídos, nariz y boca. Aparecieron miradas de absoluto terror en sus ojos conforme retrocedían a toda velocidad.

Sin siquiera considerar las repercusiones, convocaron cada onza de poder que tenían en sus bases de cultivo, ¡recurriendo incluso a su fuerza vital!

¡La gran espada que se abalanzaba sobre ellos los llenaba con una sensación de crisis mortal que ya era casi de completa catástrofe!

El tiempo parecía detenerse a medida que la enorme espada del color de la sangre descendía. El primer cultivador de la Secta Corriente Profunda en ser impactado gritó, colocando todo el poder de su base de cultivo en su defensa, junto a una multitud de tesoros defensivos. Sin embargo, la espada destruyó todo eso con facilidad, atravesando las defensas sin detenerse ni por un momento. Al instante, la cabeza del hombre salió volando por el aire.

En cuanto al resto de su cuerpo, la espada era tan enorme, que, en vez de cortarlo por la mitad, lo destruyó por completo, ¡transformándolo en tan solo una nube de sangre!

Su cuerpo, su alma, e incluso su bolso de almacenamiento con todo lo que contenía, ¡todo fue destruido!

El segundo y el tercer cultivador dejaron salir gritos espeluznantes, conforme ellos también eran reducidos a poco más que nubes de sangre.

El último de los cultivadores en el Establecimiento de la Fundación era el que tenía la base de cultivo y el estatus más alto, de entre los cuatro. En este momento, sus ojos estaban completamente inyectados de sangre, y temblaba como con locura. A medida que la enorme espada se acercaba sobre él, sacó una tablilla de jade, la cual brillaba con una luz titilante, y apareció un poder de teletransportación.

Todo esto toma tiempo en describirse, pero ocurrió en el tiempo que tarda en salir una chispa de un yesquero. Al mismo tiempo, La enorme espada color sangre de Bai Xiaochun atacó al hombre.

La escena de esa espada cortando por el aire era tan deslumbrante, que incluso los destripadores de sangre, cultivadores en la escuadra del legado, ancianos supremos y patriarcas de las tres sectas estaban sorprendidos.

Acababan de ver a tres cultivadores en el Establecimiento de la Fundación pertenecientes a la Secta Corriente Profunda, siendo asesinados en cuerpo y alma, y ahora el último de ellos estaba intentando teletransportarse, para escapar precisamente de esa hoja que había matado a sus compañeros.

El hombre logró desvanecerse, y la gran espada impactó al suelo justo debajo de donde había estado. Todo se sacudió, y sonidos de crujidos se podían oír a la vez que se extendían grietas a 300 metros por todos lados.

El último cultivador había desaparecido sin dejar rastro…

Bai Xiaochun dejó salir un suspiro de alivio. Ignorando al hombre que había logrado escapar, se volteó hacia Xuemei. Aun goteaba sangre desde debajo de su máscara a la vez que lo veía de vuelta a él con emociones encontradas en sus ojos. Un momento después, colapsó inconsciente.

De inmediato, varios discípulos de la Secta Corriente de Sangre se apresuraron para sostenerla, y luego llevarla lejos.

Bai Xiaochun podía ver que estaba seriamente herida, pero no era nada mortal. Considerando lo importante que era en la secta, definitivamente recibiría la mejor medicina que podía ofrecer la Secta Corriente de Sangre.

Había mil cosas que quería decirle, pero sabía que tendrían que esperar a que la guerra terminara. Sin embargo, aún estaba emocionado por un hecho. “¡Esta vez no te vas a poder meter a meditación aislada para esconderte de mí!”

Disfrutando de esta idea, se volteó y observó a un lugar diferente de la enorme ciudad.

En el momento en el que lo hizo, el cultivador que acababa de teletransportarse repentinamente se materializó sobre la muralla de la ciudad. Aun se podía ver un temor persistente en sus ojos, y estaba sin aliento, pero su expresión permanecía feroz.

“¡Bai Xiaochun, jamás olvidaré esto!” rugió. “¡¡No podrás matarme tan fácilmente!! Un día, cuando menos te lo esperes, ¡¡estaré allí para matarte!!” Solo gritando algo como esto, era capaz de suprimir el terror que sentía debido a Bai Xiaochun y a esa espada que acababa de enfrentar.

Inhaló profundamente, y estaba a punto de dirigirse a la ciudad, cuando se dio cuenta de que los demás cultivadores de la zona lo estaban viendo con expresiones extrañas e impactados.

“Qué están…” Para sorpresa del hombre, repentinamente sintió un dolor punzante en su frente. Estiró su mano para tocarse la cara, y su mano se llenó de sangre. Entonces apareció una mirada de terror en sus ojos, al mismo tiempo que un temblor le recorría el cuerpo. Antes de que siquiera pudiera terminar de hablar, su frente empezó a separarse. En un abrir y cerrar de ojos, su cuerpo entero se desplomó al suelo, ¡cortado a la mitad!

Por solo un poco de retraso en la teletransportación, la enorme espada realmente logró cortarlo justo un instante antes de que escapara…

Salió sangre salpicando por todos lados, haciendo que los cultivadores circundantes de la Secta Corriente Profunda temblaran de miedo intensamente.

En cuanto a los 10.000 cultivadores que rodeaban a Bai Xiaochun, después de un momento de silencio, estallaron con gritos de entusiasmo.

“¡¡Joven Patriarca!!”

“¡¡Señor de la Sangre!!”

Los gritos se escuchaban fuerte y claro. Incluso los cultivadores a lo lejos podían oírlos, y entonces empezaron a unírseles. En poco tiempo, todos los miembros de la Secta Corriente de Sangre y la Secta Corriente Espiritual que se encontraban en el campo de batalla, estaban gritando a todo pulmón.

Los arruinados restos de la Secta Corriente Profunda ya estaban sufriendo derrota tras derrota. Luego Bai Xiaochun apareció y mató a cuatro de los cultivadores más poderosos, uno tras otro. Casi de inmediato, grandes porciones del campo de batalla se vieron afectadas…

Esta era una oportunidad crucial, y los patriarcas de la Secta Corriente Espiritual y la Secta Corriente de Sangre, ondearon sus manos de inmediato emitiendo sus órdenes.

“¡¡Llevad la batalla final hacia la Secta Corriente Profunda!!”

“¡¡Todos, a la carga!!”

En respuesta a esto, los ancianos supremos, destripadores de sangre, y cultivadores de la escuadra del legado encabezaron el asalto, transformándose en rayos de luz brillantes que salieron disparados hacia el combate. Decenas de miles de cultivadores avanzaban debajo de ellos. Era como un mar de sangre lleno de gigantes de la Secta Corriente Espiritual, ¡moviéndose hacia adelante con una fuerza implacable que aplastaba todo a su paso con la misma facilidad con la que una gran roca aplastaba una copa de cristal!

La tierra temblaba, y batallas feroces e intensas procedieron por todos lados. El ejército de la Secta Corriente Profunda temblaba y luchaban como locos. En lo alto del cielo, los patriarcas de la Secta Corriente Profunda se dieron cuenta al instante de que la razón por la que todo esto ocurría, ¡era Bai Xiaochun!

“Si Bai Xiaochun muere, ¡¡podremos cambiar las cosas!!”

“¡¡Tenemos que matar a Bai Xiaochun!!” Desafortunadamente para los patriarcas de la Secta Corriente Profunda, no podían hacer nada contra la alianza de la Secta Corriente Espiritual y de Sangre. Sus cultivadores en la Formación del Núcleo estaban todos en medio de combates, y no tenían manera de acercarse a Bai Xiaochun.

“Acaben con Bai Xiaochun, sea cual sea el costo. ¡Incluso sacrifiquen a los discípulos en el Establecimiento de la Fundación si es necesario!” Cuando estas órdenes llegaron desde los patriarcas, los cultivadores de la Secta Corriente Profunda sobre el campo de batalla tuvieron todo tipo de reacciones distintas. Algunos vacilaron, otros retrocedieron. Sin embargo, una buena porción de cultivadores en el Establecimiento de la Fundación arremetió al instante hacia la ubicación de Bai Xiaochun.

También había varias marionetas negras que rugieron y empezaron a moverse hacia él. Mientras tanto, había varias formaciones de espadas en el cielo, que los cultivadores en la Formación del Núcleo de la Secta Corriente Espiritual y de Sangre habían ignorado en su mayor parte, debido a lo fácil que era destruirlas. Ahora, esas formaciones de espadas empezaron a rotar y acelerar hacia Bai Xiaochun.

A Bai Xiaochun se le puso la piel de gallina y se puso en movimiento velozmente, a duras penas evadiendo a las decenas de grandes espadas.

Bai Xiaochun respiró profundamente. Ya sabía que el campo de batalla sería un lugar peligroso, pero ahora estaba aún más convencido de ese hecho. A pesar de haber evadido la primera ráfaga de espadas, más formaciones de espadas se encendían sobre él, y un gran número de cultivadores de la Secta Corriente Profunda arremetían contra él. Con los ojos tornándose rojo brillante, levantaban la cabeza y rugían, “¡¡Muere!!”

Se sentía como en aquel entonces cuando lo persiguió el Clan Luochen, o incluso como en el Abismo de la Espada Caída. Un aura asesina apareció a su alrededor y se lanzó a sí mismo hacia una de las marionetas negras cercanas. Después de impactar contra ella, convocó su Invocación de Caldero de Qi Violeta, y luego su Agarre Destructor de Gargantas, el cual salió disparado como un rayo contra el cuello de la marioneta.

Se pudo escuchar el sonido de un crujido, y la marioneta se estremeció. Su cabeza fue destruida, y se tambaleó hacia atrás. Sin embargo, Bai Xiaochun se abalanzó adelante, usando todo el poder de su cuerpo carnal para sujetar la marioneta y levantarla sobre su cabeza como escudo.

En ese instante, las decenas de enormes espadas cayeron desde el cielo, impactando a la marioneta negra por todos lados. La marioneta explotó, y los cultivadores de la Secta Corriente Profunda que estaban adentro murieron al instante.

Bai Xiaochun ya estaba sin aliento, y se puso en movimiento de nuevo, dirigiéndose a la ciudad, seguido por decenas de miles de cultivadores.

Luego gritó enfurecido, “Síganme. ¡Derribemos esa ciudad!”

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