Capítulo 1309 – AWE – Viendo a Dios

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Después de darles la última dirección, Bai Xiaochun no les prestó más atención a los seres vivientes en la multitud de mundos del cielo estrellado. Se sentó de piernas cruzadas en el lugar en el que los Dominios Inmortales Eternos habían desaparecido, lugar en el cual con el transcurso de los años se había formado gradualmente una masa de tierra.

Bai Xiaochun cerró sus ojos, y los años empezaron a pasar, él permaneció completamente inmóvil; se convirtió en una estatua.

Durante el proceso en el que la vida surgía de la nada y poco a poco llegó a un estado próspero, Bai Xiaochun no pudo sentir ni una vez la Esencia de lo Eterno, o esa misteriosa energía. Después de que la Flor Eterna cayera en el Río del Tiempo y el Espacio, parecía que la Esencia Eterna se había opacado tanto… que quizás se había desvanecido por completo.

—Después de la creación de la vida, —murmuró Bai Xiaochun—, el siguiente paso… es la comprensión de la Esencia. —Entonces envió su sentido divino al cielo estrellado y empezó a intentar alcanzar la iluminación sobre todas las leyes naturales que habían surgido junto a los incontables seres vivientes.

Hacía años, su Dao había sido iluminar el cielo estrellado para convertirse en soberano. Y eso lo había logrado. De hecho, había ido más allá de iluminar el cielo estrellado; también había traído de vuelta la vida.

Pero ahora no estaba preocupado por su base de cultivo. Tenía que comprender las Esencias de la multitud de mundos en el cielo estrellado, ¡y entonces usar ese entendimiento para crear lo Eterno!

—Espérenme… Será pronto, muy pronto… —Con el paso del tiempo, se convirtió en parte del mismo cielo estrellado mientras buscaba la comprensión que necesitaba.

Esta vez, no pasaron 10.000 años. Ni tampoco 1.000.000. Fue mucho más que eso… Eventualmente se convirtió en algo incalculable. Entre los 1.080.000 mundos del cielo estrellado, Bai Xiaochun era una historia muy antigua, su mera existencia solo era mencionada en los registros más antiguos.

Con el paso de las generaciones, las personas dejaron de creer en las viejas leyendas sobre el origen del cultivo. ¡Las personas empezaron a pensar que el cultivo provenía de su propio poder!

Las semillas que Bai Xiaochun había diseminado hacía años fueron olvidadas por los pueblos del cielo estrellado. Crearon nuevas técnicas, habilidades divinas y escuelas de magia… El mundo del cultivo progresaba y se libraban guerras.

Los años pasaban y pasaban. Incontables individuos talentosos pasaban sus vidas estudiando y practicando el cultivo, percatándose de sus errores y pasando la información a las siguientes generaciones. Finalmente, y construyendo sobre los incontables fracasos de las generaciones pasadas… surgió un celestial, el primero dentro de los 1.080.000 mundos.

Ese celestial obtuvo la aprobación del mundo en el que vivía, e intentó hacer algo totalmente espectacular y dramático, algo que nadie más había hecho nunca antes. ¡Intentó salir del mundo en el que vivía y llegar al cielo estrellado! Lamentablemente, a pesar de intentarlo durante toda su vida, y de usar todos los recursos que había acumulado, al final fracasó.

Pero poco a poco, ¡empezaron a surgir más celestiales entre los distintos pueblos y distintos mundos!

¡El mundo del cultivo en este cielo estrellado había llegado a la era de los celestiales!

Todos los celestiales soñaban con salir de los mundos de los que provenían y con llegar al cielo estrellado. Al fin y al cabo, estaban convencidos de que la única manera de ser más que un celestial era buscar un sendero que estuviera más allá de los Cielos que conocían.

Lamentablemente, ninguno de esos celestiales lo logró. Sin importar lo espectaculares que fueran, cuando llegaban al límite de los Cielos, no podían dar ni medio paso más al cielo estrellado.

Así pasaron más y más años. Cada vez surgían más celestiales, hasta que un día… uno de ellos llegó al Reino Arcaico.

Era un anciano, y cuando logró su avance, el sonido de sus risas inundó todo su mundo. Todos se quedaron mirando con envidia y emoción mientras flotaba hacia los límites del cielo.

—Yo, Sima Nan, ¡¡finalmente he ascendido!! Este… ¡¡es el legendario Reino Arcaico!! —En medio de sus risas, ¡¡se elevó y logró llegar al cielo estrellado!!

—El cielo estrellado. ¡Este es el cielo estrellado! —Mientras flotaba allí, observó sus alrededores, estaba lleno de emoción, ¡y de ambición! Su meta… era ver todo el cielo estrellado con sus propios ojos, buscar y descubrir si existían otros mundos. Durante los años posteriores… terminaría por aparecer en un mundo tras otro.

¡¡El mundo del cultivo había entrado a la era del cielo estrellado!!

Al ser el primero arcaico en el cielo estrellado, pasó más de mil años viajando entre mundos. Visitó más de diez. Y dado lo poderosa que era su base de cultivo, le era fácil conquistarlos. Sin embargo, no podía llevarse a otras personas con él, ni podía traer a las personas de su hogar a colonizarlos. Por lo que simplemente saqueaba los mundos que conquistaba y seguía adelante.

La emoción de conquistar mundos se disipó rápidamente. Pero en la calma que vino después, quedó convencido… de que era la existencia suprema dentro de este cielo estrellado. Al menos que apareciera otro arcaico, ¡sin duda alguna él era el experto más poderoso!

Ser invencible en realidad es bastante solitario, —pensó con un suspiro. En este momento estaba sentado de piernas cruzadas sobre una gigantesca espada hecha de huesos, y volaba sobre el cielo estrellado buscando otro mundo que explorar. Cuando repentinamente, se volteó hacia una dirección distinta a la que llevaba.

—Por allá… ¿hay algo llamándome…? —Frunció el ceño. Esta era la primera vez que experimentaba algo así dentro del cielo estrellado. Pero tenía confianza en el nivel de su base de cultivo, se rio fríamente y empezó a dirigirse hacia ese llamado.

—¡Veamos quien se atreve a convocarme! —Un destello de frialdad orgullosa pasó por sus ojos y siguió adelante durante sesenta años. A veces sospechaba de la situación, y por la distancia de la que provenía este llamado.

¿Qué diablos me está llamando…? —pensó con el ceño fruncido. Después de un tiempo, se dio cuenta de algo extraño. El llamado no venía de algún lugar distante, sino desde su propia alma. Algo estaba incitando su alma a viajar a algún lugar específico. Sin embargo, Sima Nan seguía teniendo confianza en su base de cultivo, por lo que siguió adelante a toda velocidad.

El lugar desde el que estaba siendo llamado en realidad no estaba tan lejos como pensó en un principio. Después de otros sesenta años, ¡se percató de una masa de tierra en el cielo estrellado a lo lejos!

—¿No me digan que este lugar horrible es otro mundo? —Observó sus alrededores y se rio fríamente. Durante los últimos ciento veinte años, la exhortación de su alma se había vuelto bastante molesta. Extendió su sentido divino, confirmó que no había nada peligroso en el área, y siguió adelante hacia esa masa de tierra.

En cuanto Sima Nan aterrizó sobre el continente, quedó sorprendido al ver que no encontraba ninguna forma de vida. Sin embargo, el anhelo dentro de su alma solo se volvió más intenso. Se sentía extremadamente sospechoso con toda la cosa, pero había pasado ciento veinte años para llegar a este lugar, y sabía que no podía solo darle un vistazo rápido antes de irse.

Después de pensarlo por un momento, sus ojos se tornaron más fríos y se puso en movimiento, siguió la dirección en la que le indicaba su alma hacia el corazón de este territorio. ¡Hasta que eventualmente alcanzó a ver una montaña!

De hecho, era la única montaña en todo este territorio, y en su cumbre… estaba la estatua de una persona, ¡sentado de piernas cruzadas en meditación!

En el instante en el que Sima Nan vio la estatua, se estremeció y su mente empezó a dar vueltas.

—Esa estatua… esa estatua… —Su alma temblaba como la de un niño al ver a su padre. Sima Nan no fue capaz de controlarse, se acercó volando hacia la estatua, se puso rodillas e hizo kowtow.

Para su total asombro… se dio cuenta de que reconocía esta estatua. Era muy similar a las estatuas que había visto entre su gente, e incluso entre los pueblos de otros mundos que había visitado. Estaba conectada a una leyenda que muy pocas personas de esta era conocían. Y aquellos que escuchaban la leyenda la tomaban como algún tipo de cuento de hadas.

Sima Nan también pensaba lo mismo. Al darse cuenta de que los dioses de los distintos mundos, incluyendo el suyo, eran todos el mismo, sintió que había algo raro, pero eventualmente se olvidó del asunto. Pero ahora, al ver esta estatua, esas viejas memorias volvieron a su mente.

Y dadas las fluctuaciones en su alma… ¡sabía que las leyendas eran ciertas!

Esta estatua no la había colocado ningún pueblo aquí. Sima Nan podía sentir la verdad gracias a su base de cultivo y a su alma. Esta estatua… ¡estaba viva! Al ponerse de pie frente a ella, la base de cultivo de Sima Nan se sentía completamente insignificante. Podía ver que, con un solo pensamiento, esta estatua podía destruirlo no solo a él, sino a todo su mundo. ¡¡Quizás a todo el cielo estrellado!!

Esta estatua era la misma persona mencionada en las leyendas de los mundos que Sima Nan había visitado. Era el Dios Sol de la antigüedad, ¡¡la fuente de todo lo que existía!!

—He visto… a Dios… —murmuró Sima Nan. Se estremeció, se postró frente a la estatua y allí se quedó sin moverse.

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