Capítulo 1289 – AWE – Una Batalla Amarga

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¡Quizás era que la Madre Eterna había sentido que la búsqueda del Dao de Bai Xiaochun era la única esperanza para ella y para los Dominios Inmortales Eternos!

Si fallaba, entonces los Dominios Inmortales Eternos estarían condenados, y nadie podría salvarlos. Al fin y al cabo, incluso cuando se encontraba en su apogeo, los Dominios Inmortales Eternos apenas habían sido capaces de retrasar la inevitable catástrofe, no prevenirla por completo.

Pero si Bai Xiaochun tenía éxito en la búsqueda de su propio Dao, entonces habría muchas otras variables, al menos habría esperanza para el futuro.

Por lo tanto… ¿cómo iba a permitir que alguien interrumpiera un momento tan crítico en su cultivo? Habían pasado ya años desde su enfrentamiento y sus heridas originales, y solo le quedaba un poco de su poder divino, la mayor parte la había usado para aprobar a los celestiales, y para ayudar al Emperador-Santo. Sin embargo, ¡aún le quedaba un poco para entrar en acción en este momento crítico!

Así que envió su voluntad por todos los Dominios Inmortales Eternos sin parar ni un segundo, sacudió a todos los seres vivos, e hizo que la marca en la frente del Emperador-Santo se iluminara con una luz deslumbrante.

Esa luz tan deslumbrante se empezó a extender por todos lados, y la Flor Eterna sobre la frente del Emperador-Santo se convirtió en el ojo de la Madre Eterna… ¡el cual se abrió!

En ese instante, el aura del Emperador-Santo creció con una velocidad explosiva. Su cultivo hasta ahora se había mostrado en cierto modo inestable, pero ahora se estaba consolidando, ¡y logró llegar directamente al Reino Soberano!

Los cielos y la tierra se llenaron de estruendos, un aura que representaba todas sus leyes naturales hizo erupción, los Cielos se opacaron, y el cielo estrellado empezó a distorsionarse.

Estaba claro que este nuevo poder del Emperador-Santo provenía de la Madre Eterna, y no duraría mucho. ¡Pero era más que suficiente para que el rostro del Daoísta Alcance Celestial cambiara dramáticamente!

La Madre Eterna había escogido actuar en el momento más crítico.

—¡¡Maldita sea!! —rugió con el rostro retorcido por la ira y la locura mientras intentaba arremeter a través del enorme río. Solo necesitaba el tiempo de unos respiros, pero, ¿cómo iba a permitir eso la Madre Eterna?

En cuanto el aura del Emperador-Santo se fortaleció, pasó un destello por sus ojos y salió disparado a través del río para aparecer justo frente al rostro proyectado del Renegado Mortal. Entonces extendió su mano y golpeó con su palma al rostro.

—¡Atrás! —rugió. Ese simple gesto venía respaldado por el poder de un soberano, las aguas del río se agitaron violentamente y salieron disparadas en la dirección opuesta. Y al mismo tiempo, el rostro del Renegado Mortal empezó a retorcerse y distorsionarse, estaba siendo empujado hacia atrás sin poder resistirse.

—¡¡Me niego a aceptar esto!! —gritó el Daoísta Alcance Celestial, salía más sangre por su boca. Había pagado un gran precio, y había desatado sus ases bajo la manga más poderosos, incluso había herido su propia fuerza vital y su alma, todo para intentar poner la situación a su favor en este momento crítico. Pero entonces llegó la Madre Eterna y destruyó su oportunidad como si nada.

¿Cómo no iba a sentirse indignado? Se dio un golpe en el pecho, y entonces unas llamas negras se encendieron por todo su cuerpo.

Esas llamas representaban la exterminación nirvánica, la muerte absoluta. Representaban la oscuridad que ardía no sobre el enemigo, sino sobre el mismo Daoísta Alcance Celestial.

Sorprendentemente, no había vacilado ni un segundo en prenderse fuego a sí mismo… ¡¡para darse aún más poder!!

No tenía más alternativas. Lo que era peor, tenía la intensa premonición de que, si no lo hacía, sin duda alguna terminaría muerto. Pero si de algún modo lograba regresar a la frente del Renegado Mortal, entonces quizás podría tomar un poco de su poder para sanarse.

—¡¡3.000 Daos de Exterminación Nirvánica!! —Sus manos realizaron velozmente gestos de conjuro de dos manos, e hicieron que apareciera algo similar a una hebra, algo que parecía formar una ley natural en sí misma. ¡Casi parecía un cabello unido al rostro del Renegado Mortal!

Esa hebra, era en efecto una ley natural, y rebosaba con el poder de la Esencia, ¡una de las muchas que existían en el cielo estrellado!

Esto no era algo que el Daoísta Alcance Celestial hubiera comprendido… sino algo que pertenecía al Renegado Mortal. A medida que el Renegado Mortal exterminaba una civilización tras otra, ¡se había apoderado de todo aquello que las formaba, y lo había convertido en el poder de su Esencia!

Por lo general, el Daoísta Alcance Celestial no debería haber sido capaz de usar las magias de la exterminación nirvánica del Renegado Mortal. ¡Pero lo logró hacer tras pender en llamas su propio cuerpo!

Poco después apareció un segundo cabello, luego un tercero, y un cuarto… Cientos de cabellos aparecieron en un abrir y cerrar de ojos, y luego más de mil…

En ese momento, el poder de la ley natural y la Esencia hacía temblar el cielo, y sacudió a todos los seres vivientes cercanos. El río empezó a evaporarse, hasta que cuando finalmente apareció el gran Dao 3.000. Se pudieron ver 3.000 hebras de cabello, las cuales se tornaron borrosas, ¡y se convirtieron en decenas de hebras más pequeñas que parecían casi clones de las originales!

Esos, eran los incontables Daos inferiores que existían dentro de los grandes Daos de Esencia, ¡y todos se originaban del Renegado Mortal!

3.000 grandes Daos, e incontables Daos inferiores se unieron para formar un poder absolutamente destructivo. Los ojos proyectados en el rostro del Renegado Mortal que eran el Sol Diabólico y la Luna Demoníaca empezaron a brillar de rojo intenso, casi como si estuvieran vivos.

—¡¡Nadie puede detenerme!! —rugió el Daoísta Alcance Celestial entre las llamas. Lo rodeaba el rostro ilusorio del Renegado Mortal, y las incontables hebras de cabello formadas por las leyes naturales, ¡y así logró seguir arremetiendo a través del río!

Ahora era vastamente más poderoso, tanto que apenas logró sobreponerse al caudal del río, apareció justo frente al Emperador-Santo.

El Emperador-Santo no tenía más que hacer. El símbolo de la Madre Eterna resplandecía en su frente, y emitía un aura explosiva mientras realizaba un gesto de conjuro de dos manos. Eso hizo que apareciera la Flor Eterna detrás de él, la cual empezó a resistir con todo su poder al rostro proyectado del Renegado Mortal.

Cuando hicieron contacto todo retumbó alrededor, las tierras de los Dominios Inmortales Eternos se estremecieron, y el cielo parecía haber empezado a colapsar.

El Daoísta Alcance Celestial dejó salir otro chorro de sangre por su boca, y su cuerpo seguía marchitándose aún más. A estas alturas, las llama de su fuerza vital ya se había casi apagado; era obvio que las acciones de la Madre Eterna lo habían forzado a consumirse a sí mismo a tal punto de que no era más que una vela al viento.

Pero las habilidades divinas que desataba provenían del Renegado Mortal. En cierto modo, aunque él muriera, estas seguirían existiendo. Por eso, aunque el poder de la Madre Eterna logró contrarrestar al monstruoso rostro del Renegado Mortal, y logró hacerlo retroceder de nuevo al río, el Emperador-Santo quedó profundamente conmocionado y se tambaleó varios pasos hacia atrás. Además, después de eso… el ojo de la Madre Eterna se oscureció y se cerró.

Se pudo escuchar una especie de suspiro de lamentos que retumbó por los Cielos y la tierra. Cuando la Madre Eterna había estado en su apogeo, quizás no había podido hacerle frente al Renegado Mortal, pero hubiera podido sellar fácilmente a un aprendiz suyo como este Daoísta Alcance Celestial.

Pero ahora, apenas podía contrarrestar dos de sus ataques antes de volver a caer dormida débilmente…

En cuanto el ojo de la Madre Eterna se cerró, el aura del Emperador-Santo se debilitó dramáticamente. Tosió una gran bocanada de sangre y retrocedió varios pasos con el rostro pálido. En este momento, la inmensa fuerza del Daoísta Alcance Celestial había llenado su corazón de desesperanza.

—Si su aprendiz es tan fuerte… ¿qué tan poderoso es el Renegado Mortal? —El Emperador-Santo retrocedía lleno de amargura, el Daoísta Alcance Celestial le dirigió la mirada, y sabía bien que su propia fuerza vital ya se había consumido casi por completo, por lo que estaba descendiendo en la locura.

Lo rodeaba un rostro proyectado con 3.000 hebras de cabello, y una vez más se preparó para arremeter a través del río.

¡Ya no había nadie que pudiera detenerlo! ¡¡Estaba claro que podría pasar sin ningún problema!!

Pero entonces Song Que abrió los ojos, y demostraron un resplandor deslumbrante. Sus manos centellearon con un gesto de conjuro de dos manos y dijo, —Montaña de Esencia Dao: ¡aplástalo!

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