Capítulo 1282 – AWE – Una Vida Legendaria

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Ese año, un joven y sus dos amigos enormemente gordos les cerraron el paso y extorsionaron a sus compañeros discípulos…

Ese año, una joven llegó a pisotones viéndose como una ají picante. Y en cuanto vio a ese joven, su corazón se aceleró…

Bai Xiaochun se quedó mirando a Hou Xiaomei, y ella a él. Ambos parecían haberse transportado atrás a aquel día.

Eventualmente, Bai Xiaochun se dirigió a la ribera norte de la Secta Corriente Espiritual. A el Conservatorio de Bestias, allí vio la residencia que Brutus había ocupado alguna vez, y no pudo evitar pensar en el momento en el que Brutus había nacido.

—Brutus… —dijo suavemente. Brutus se acercó y se redujo al tamaño que había tenido en aquel entonces, su apariencia encantadora llenó de calidez el corazón de Bai Xiaochun.

—Fue aquí donde nació Brutus, —explicó. Los ojos de Brutus también parecían titilar con emoción al recordar los viejos tiempos.

Y así fue como Bai Xiaochun visitó todos los lugares familiares que recordaba en la Secta Corriente Espiritual. A medida que relataba sus experiencias y lo que había hecho, todos parecían haberse sumergido con él en las memorias.

Hasta que salió de la Secta Corriente Espiritual, y fue a la Secta Corriente de Sangre.

Una vez sobre el Pico Medio, se quedó mirando a Song Junwan. Esta le devolvió la sonrisa, se veía más hermosa que nunca.

—Saben… cuando vine a la Secta Corriente de Sangre, usé una máscara para disfrazarme de Cripta Nocturna. Mi plan no era conseguirme a una pareja Daoísta; solo tenía que entrar en la habitación de Junwan para robar un tesoro. —Sonrió, se frotó la nariz y sacó la pequeña tortuga. Antes de que esta pudiera quejarse, la levantó y dijo en voz alta, —¡Esta cosa! ¿Ven? Él era lo que había ido a robar. Quién se hubiera imaginado… que también terminaría robando el corazón de mi futura pareja Daoísta.

Bai Xiaochun repentinamente se sentía muy contento consigo mismo. La sonrisa desapareció del rostro de Song Junwan, y sus ojos mostraron una mirada irritada.

Entonces Bai Xiaochun sonrió y volteó hacia el Maestro Deidad Adivina.

—Aquí también fue dónde te conocí Maestro Bufido Resoplón. No olvidaré la mirada sospechosa que me dirigiste en aquel entonces. ¿Quién se hubiera imaginado que terminarías cómo un genio para engendrar hijos? —Por supuesto, ahora Bai Xiaochun tenía un estatus muy distinto. Quizás sus parejas Daoístas se atrevieran a contestarle, y quizás incluso el Gran Gordito Zhang, pero no el Maestro Deidad Adivina.

Solo pudo sonreír amargamente. Por dentro suspiró, y empezó a pensar que la vida realmente era algo extraña. Al fin y al cabo, si no hubiera conocido a Bai Xiaochun hacía tantos años, probablemente no estaría en su posición actual.

Después de pasear por la región de Alcance Celestial, Bai Xiaochun fue a la Gran Muralla, y más allá… a las Tierras Desoladas, las cuales estaban creadas de manera aún más detallada que la región de Alcance Celestial. Excepto por su falta de almas vengativas, se veía tal y como la recordaba.

Fue en las Tierras Desoladas que Zhou Zimo y él se enfrentaron dentro del laberinto, el cual también había sido recreado cuidadosamente. Una vez adentro del laberinto, Bai Xiaochun se rio.

No hacía falta preguntar si este lugar había sido construido en base a las memorias de Zhou Zimo. Al fin y al cabo, ellos dos habían sido las únicas personas que habían llegado al nivel final del lugar.

Sonrió, la miró y dijo, —Zimo, ¡aquí es dónde casi me matas! ¿Tienes idea de lo cerca que estuve de la muerte?

Esta le devolvió una mirada irritada y dijo junto a un bufido, —¡Todo hubiera sido mejor si te hubiera matado!

Bai Xiaochun solo pudo sonreír amargamente y se aclaró la garganta. Todos los demás simplemente reían.

—¡Estoy hablando en serio! —añadió—. ¡Casi muero aquí! Y todo por una simple alma deva…

Sorprendentemente, Zhou Zimo se sonrojó un poco. En aquellos tiempos, las almas devas habían sido algo extremadamente valioso, solo para llegar eventualmente a tal punto en el que podía tener tantas como quisiera. Luego recordó lo desafortunado que había sido Bai Xiaochun por terminar luchando contra ella, y pensó en como hubieran podido terminar las cosas si lo hubiera matado… Repentinamente empezó a reír.

Bai Xiaochun salió del laberinto, y se dirigió a la Ciudad del Fantasma Gigante. Allí fue el Rey Fantasma Gigante el que empezó a mirar con nostalgia sus alrededores, claramente rememoraba los viejos tiempos. Cuando vio la enorme estatua suya, y el palacio real, no se podía saber lo que pensaba. Simplemente suspiró.

—Viejo amigo Fantasma Gigante, —dijo Bai Xiaochun en voz alta—, ¿por qué no reconstruiste el Penitenciario Diabólico?

—A mi te refieres como a tu suegro, ¿¡me oyes!?

Bai Xiaochun solo rio y asintió, —¡Por supuesto suegro!

—Eso está mejor. De cualquier modo, olvídate del Penitenciario Diabólico. No está aquí. —El Rey Fantasma Gigante conocía bien a Bai Xiaochun, y hacía tiempo que se había imaginado que, si reconstruían el Reino Alcance Celestial, este querría venir a alardear de sus antiguas hazañas. Así que, para estar seguro, omitió a propósito el Penitenciario Diabólico.

—De verdad extraño el Penitenciario Diabólico, —dijo Bai Xiaochun—. Oigan todos, ¿sabían que el Rey Fantasma Gigante estuvo allí encerrado? Se lo veía en muy mal estado. Luego llegué yo, un inquisidor oscuro. Me llamó la atención un viejo en una de las celdas, y fue entonces que… —Bai Xiaochun ignoró la mirada en la cara del Rey Fantasma Gigante y procedió a contar la historia de cómo se habían conocido…

A muchos se les abrieron los ojos de par en par cuando Bai Xiaochun mencionó las bofetadas que le dio al Rey Fantasma Gigante, o como lo había usado como escudo para salir del Penitenciario Diabólico, o como lo había arrastrado por la ciudad y usado como arma para matar a muchos enemigos. Muchas miradas de simpatía terminaron en dirección del Rey Fantasma Gigante…

—¿Saben? Todas estas historias del Rey Fantasma Gigante me han refrescado la memoria. Me parece recordar que hubo cierta viuda bastante linda…

El Rey Fantasma Gigante empezó a ponerse nervioso repentinamente, pero Bai Xiaochun solo le dirigió una mirada traviesa, y no contó más de esa historia.

Luego el Sumo Pontífice del Cielo se rio, alzó la mirada al cielo para ver la hora, y dijo, —Su Majestad, ya se está haciendo tarde. ¿Por qué no volvemos ahora?

—¿Por qué la prisa Sumo Pontífice del Cielo? ¡Aún no llego a tu parte de la historia! —El Sumo Pontífice del Cielo hasta se estaba volteando para irse, pero Bai Xiaochun no lo dejaría de ningún modo. Lo sujetó por el brazo, se desvaneció junto al resto del grupo, y reaparecieron en la versión de la Ciudad del Archi-Emperador del Reino Alcance Celestial. Para ser específicos, estaban en la Sala del Sumo Pontífice en el palacio imperial.

—¿Lo ven todos? Fue aquí donde el enigmático Sumo Pontífice del Cielo del pasado me mandoneaba… —Observó al Sumo Pontífice del Cielo con las cejas en alto, y procedió a contar las historias.

Hasta que los ojos del Sumo Pontífice del Cielo se abrieron y lo miró fijamente.

—¿¡De verdad tienes el descaro de pretender que no fue tu idea ese plan despiadado de hacer pasar un alma en el Establecimiento de la Fundación como un alma deva!? Y por cierto, ¡la Proclamación de la Gracia Universal fue tu idea!

Lentamente, todos empezaron a darse cuenta que a dónde fuera Bai Xiaochun, siempre terminaba causando una gran tormenta. Y si se trataba de su habilidad para causar desastres, ¡solo podía considerarse legendaria!

Al Sumo Pontífice del Cielo y todos los presentes repentinamente les dio la sensación de que la catástrofe inminente del Renegado Mortal quizás no sería gran cosa al final… Con Bai Xiaochun a su lado, seguro que resolvería eventualmente la situación.

Esa confianza repentinamente les mejoró el humor, y cuando Bai Xiaochun terminó con su paseo por el nuevo Reino Alcance Celestial, todos se unieron a él para contar historias del pasado. Hasta que finalmente empezó a oscurecer, y regresaron a la Ciudad del Archi-Emperador.

Durante los días siguientes, Bai Xiaochun no se dedicó a cultivar. Pasaba su tiempo con su familia y sus amigos, especialmente Song Junwan, Hou Xiaomei, Zhou Zimo y Gongsun Wan’er.

Y más especialmente, con Dabao, Xiaoxiao y Xiaobao.

Ahora era un esposo, y un padre, por lo que deseaba que estos tiempos pudieran durar por la eternidad. Desgraciadamente, tendrían que terminar.

Debía recluirse, y sin importar lo mucho que los extrañara, no tenía más opción que entrar a su recámara de meditación aislada.

No tenía idea de si lo lograría o no, y no tenía manera de saber lo que deparaba el futuro. ¡Solo podía dar su mejor esfuerzo para conseguir el avance que buscaba!

Tengo que avanzar si quiero una oportunidad de vivir. Si no lo hago… entonces entrar en reclusión será mi última despedida. —Se detuvo por un momento en la puerta de su recámara, volteó sobre su hombro a ver a sus amigos y su familia. Y luego la puerta se cerró lentamente tras él, y lo separó completamente de su vista…

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