Capítulo 1241 – AWE – El Renegado Mortal

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La visión de Bai Xiaochun terminó en cuanto apareció ese buque de guerra entre la niebla negra.

Una vez recobrada la lucidez, se encontró a sí mismo frente a la cabeza del soberano, una presión inmensa lo había empujado. Esta vez le fue mucho mejor que en la ocasión anterior. Había adquirido un veinte por ciento adicional del flujo de qi, el cual ya estaba entrando a su cuerpo.

Bai Xiaochi no le hizo ninguna pregunta, pero sus ojos brillaban intensamente; sabía bien lo que sucedía. Bai Xiaochun regresó al abanico y descansó durante varios días, luego volvió a la cabeza del soberano con los ojos brillando con anticipación.

En cuanto su mano tocó la piel, desató sus magias Daoístas, y ese vacío se apoderó de su mente de nuevo. Esta vez ya estaba acostumbrado, y simplemente dejó que ocurriera.

Así pasó el tiempo, entonces despertó. O quizás fue Zhou Chen el que despertó.

Esta era su tercera visión de las memorias del soberano. Había pasado ya mucho tiempo desde los eventos de la segunda visión. Aunque Zhou Chen aún se veía como un hombre de mediana edad, se lo notaba mucho más dignificado. Estaba flotando sobre el cielo estrellado con una hermosa mujer a su lado, esa era nada más y nada menos que su pareja Daoísta, ¡su Imperatriz Consorte Inmortal!

¡Detrás de él había un ejército de millones y millones de cultivadores!

Frente a ellos había una masa de nubes negras repleta de espectros diabólicos. No había presente ni una pizca de fuerza vital allí, ni se podía detectar la más mínima fuerza vital de parte del hombre de túnicas negras que se encontraba de pie frente a las nubes, ese era nada más y nada menos que Zhou Fan.

Sus túnicas negras por sí solas parecían ser capaces de consumir todo a su paso; incluso hacía que la luz del área se curvara hacia él.

Su cabello negro daba vueltas a su alrededor y no ocultaba en lo más mínimo la frialdad con la que miraba al líder del ejército del Mundo Inmortal, Zhou Chen, así como… ¡a la mujer a su lado!

Se podían ver emociones encontradas en los ojos de Zhou Fan al mirarla, pero estas se desvanecieron rápidamente, y centró su atención en Zhou Chen.

—Zhou Chen… o más bien, supongo que debería llamarte… ¡Daoísta Terrenal!

Bai Xiaochun flotaba allí incapaz de evitar que la ira y la furia surgieran en su corazón… pero también dolor. Recordaba como todo había vuelto a la normalidad después de que su hermano entrara al valle de nubes negras. Zhou Chen eventualmente decidió ascender a los Tres Cielos Medios, y después de varios años, ¡se convirtió en un celestial!

Entonces ocurrió algo que muy rara vez ocurría. Ascendió a los Tres Cielos Superiores, ¡allí se convirtió en aprendiz del entonces Imperator Inmortal regente!

Fue en aquel tiempo que se le otorgó un nombre de Daoísta. Ya no sería llamado Zhou Chen; de ahora en adelante sería el Daoísta Terrenal[i]. Y fue entonces… que conoció a un Hermano Mayor llamado el Daoísta Mortal, quien le recordaba mucho a su propio hermano mayor de sangre. Ambos se llevaban muy bien, y en poco tiempo lograron convertirse juntos en arcaicos. Los dos se enamoraron de su Hermana Menor, quien resultaba ser la hija del Imperator Inmortal… Hasta que un día, el Imperator Inmortal original se desvaneció, se convirtió en parte de la Esencia del tiempo del cielo estrellado, en una porción del Río del Tiempo y el Espacio.

Años después de eso, el Daoísta Terrenal consiguió la aprobación del Mundo Inmortal y se convirtió en soberano. Luego fue nombrado como el nuevo Imperator Inmortal, y su Hermana Menor decidió casarse con él, ¡y se convirtió en su Imperatriz Consorte Inmortal! Lamentablemente, el Daoísta Mortal poseía una base de cultivo que era incluso un poco más alta que la del Daoísta Terrenal, pero se veía frustrado una y otra vez ante sus intentos de avanzar, no podía adquirir la aprobación del Mundo Inmortal.

Este asunto era algo sabido públicamente, y muchas personas especulaban al respecto. Hasta que un día… en los Tres Cielos Inferiores, afuera del valle de nubes negras, apareció nuevamente Zhou Fan vestido en sus túnicas negras.

Pero no estaba solo. Un sinfín de espectros diabólicos emergieron junto a él de esas nubes, ¡y volvieron a visitar el Mundo Inmortal!

Pero ese no fue el desarrollo más impresionante. En cuanto Zhou Fan y el Daoísta Mortal se encontraron, ¡ambos se unieron en una sola entidad! Entonces se descubrió que ese Daoísta Mortal, el aprendiz del Imperator Inmortal anterior, era en realidad un clon de Zhou Fan, ¡quien había desaparecido hacía tantos años en los Tres Cielos Inferiores!

De alguna manera, una vez que el clon y el verdadero ser se reunieron, a pesar de que la voluntad del Mundo Inmortal se negaba a dar su aprobación, ¡ascendió de todos modos y se convirtió en soberano!

Ese día, descartó su verdadero apellido Zhou. Y también abandonó la parte Daoísta de su título previo. Conservó el carácter «Fan». que significaba «mortal», ¡y entonces añadió el carácter «renegado»!

Se estaba rebelando contra todo lo ortodoxo, ¡estaba desafiando los Cielos para cambiar su destino! En ese momento en el Mundo Inmortal… surgió el Renegado Mortal, ¡un Imperator Diabólico!

El que existiera un soberano sin la aprobación del Mundo Inmortal era una herejía, pero no se podía hacer nada al respecto. En cuanto el Renegado Mortal se convirtió en soberano, ¡llevó a su ejército de espectros diabólicos a librar una guerra contra el Mundo Inmortal!

Después de muchas batallas amargas, ¡los dos hermanos finalmente se reunieron en este momento!

—Renegado Mortal, ahora eres un soberano, ¿por qué quedarse en el Mundo Inmortal? Hace tantos años cuando estábamos en el Valle de la Exterminación en los Tres Cielos Inferiores, todo lo que te pedí fue que volvieras conmigo. Jamás te habría hecho nada…

—Ahora… todo lo que te pido es que te vayas. ¡Deja el Mundo Inmortal y no vuelvas! —El Daoísta Terrenal ocultaba el dolor en sus ojos mientras miraba a este extraño que era su hermano. Hasta el día de hoy… seguía sin entender por qué ocurría todo esto.

Mientras tanto, el Renegado Mortal flotaba en el cielo estrellado con sus manos en su espalda mientras miraba al Daoísta Terrenal con una pequeña sonrisa en el rostro.

—Sabes Daoísta Terrenal, existe una leyenda en este cielo estrellado. Se dice que, si se despoja a este universo de toda la fuerza vital, de todos sus seres vivos, sus mundos, su gente, se dice que si el cielo estrellado se apaga… en ese vacío negro resultante, ¡florecerá una Flor Eterna!

—La Flor Eterna solo florecerá cuando se desvanezcan una vasta colección de mundos enteros. ¡Solo una flor! Si se consume esa flor… se podrá ascender más allá del Reino Soberano… ¡y volverse verdaderamente Eterno!

—Esa es la única manera de volverse Eterno. No existe otro camino. —La voz del Renegado Mortal contenía un poder extraño que conmocionaba profundamente a todos los que podían escucharlo.

—Así que por supuesto, me iré. Pero solo después de erradicar al Mundo Inmortal. Entonces iré al siguiente mundo, y al siguiente pueblo. Hasta que un día… extinguiré todo el cielo estrellado, entonces la Flor Eterna florecerá para mí.

Allí terminó la visión, pero Bai Xiaochun no despertó. Una vez más se vio envuelto por un vacío blanco, y para cuando abrió sus ojos, ¡pudo ver las últimas memorias que existían en la cabeza del soberano!

Mientras esas memorias entraban en su ser, se estremeció y sintió cómo se llenaba de ira, pero aún más de dolor.

Se encontraba allí en el cielo estrellado, su cabello enmarañado, débil y herido. Su vida estaba por extinguirse, bajo él solo veía al Mundo Inmortal desmoronándose, incontables espectros diabólicos masacraban a todos los cultivadores a diestra y siniestra. Estaba claro… ¡¡que el Mundo Inmortal no era rival para este oponente!!

Las incontables esferas que alguna vez rodearon al Mundo Inmortal se estaban quebrando. Y en sus brazos… ¡estaba el cadáver de una mujer!

Era su Imperatriz Consorte Inmortal, pero su aura ya había sido exterminada. En su frente… ¡¡había una púa negra que emanaba lentamente un humo negro!!

Esa púa había acabado con su fuerza vital, y a pesar de ser un soberano que había dominado a Esencia de la vida y la muerte, el Daoísta Terrenal ya no era capaz de resucitarla. Solo podía sostener el cuerpo entre sus brazos mientras las lágrimas caían por su rostro, levantó la cabeza y rugió, —¡¡¡Renegado Mortal!!!

El Daoísta Terrenal se quedó mirando a la figura de negro que tenía al frente, alguien cuya mera presencia y con el humo negro vil a su alrededor distorsionaba todo.

Aunque su vida ya había llegado al final, y la llama de su fuerza vital estaba por extinguirse, al Daoísta Terrenal aún le quedaba energía para gritarle, —¿Por qué? ¿¡Por qué haces todo esto!?

—Shanshan es mi pareja Daoísta, es tu Hermana Menor! ¡Es la única carne y sangre de nuestro Maestro! ¿¡Cómo puedes ser tan cruel!?

—No me digas que es por esa Flor Eterna. Esa no es más que una leyenda. Y aunque sea verdad, ¡eso no explica por qué has cambiado! ¡Renegado Mortal! ¡Zhou Fan! ¡Hermano! Dímelo… ¿¡qué te ha ocurrido!?

 


[i] Su nombre de Daoísta conserva uno de los elementos de su nombre real, el carácter «Chen» que puede traducirse como «Terrenal».

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