Capítulo 1232 – AWE – La Iluminación Gravitacional.

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Bai Xiaochun se quedó allí de pie mirando de manera pensativa a los incontables relojes de arena a su alrededor. Eventualmente recordó lo que Bai Xiaochi había dicho sobre comprender la Esencia del tiempo.

—Mi Códice de Tiempos Inmemoriales sin lugar a dudas tiene algo que ver con la Esencia del tiempo, —murmuró.

Bai Xiaochun había oído hablar sobre la Esencia hacía mucho, pero no comprendía bien lo que era. Después de encontrarse con el abanico dañado y con Bai Xiaochi, poco a poco había empezado a entender más. Eventualmente se convirtió en el dueño del abanico y cultivó frente a la Torre Daoísta de la Vida y la Muerte dentro de la cara del abanico. Entonces logró completar gradualmente su comprensión.

Aun así, aún no era capaz de expresar en palabras ese entendimiento.

En este momento, sentía como si estuviera parado sobre un verdadero tesoro, un tesoro rodeado de la Esencia. Pero su comprensión seguía siendo demasiado básica e incompleta, por lo que no podía entender realmente su significado. Era como si le faltara alguna clave muy importante.

Después de un momento de silencio, levantó la mirada y un resplandor de concentración y determinación pasó por sus ojos.

—Si no puedo buscar directamente la comprensión, ¡simplemente tendré que bañarme en ella! —Respiró hondo, y caminó hacia un reloj de arena en particular que tenía más o menos su misma altura. Claro, no se atrevía a acercarse demasiado, lo examinó con su sentido divino, y descubrió que el flujo del tiempo en este lugar era tres veces más rápido de lo normal. Allí se sentó de piernas cruzadas y empezó a meditar.

Aunque este lugar no se le hacía inherentemente peligroso, en realidad Bai Xiaochun sabía que estaba repleto de crisis potenciales, ¡esos mismos relojes de arena lo eran!

Algunas de las magias Daoístas más poderosas que existían involucraban el flujo del tiempo. Si no era cuidadoso, podía terminar topándose con un reloj de arena cuyo tiempo fluyera millones o hasta billones de veces más rápido que en el mundo exterior. En ese caso, podría pasar una eternidad para él, pero no sería más que un instante afuera.

Quizás una situación como esa no sería gran cosa. ¿Pero y si ocurría lo contrario? ¿Y si entraba en un reloj de arena por apenas un instante, pero pasaba un año entero afuera?

En primer lugar, podía ser muy peligroso para la Dinastía del Archi-Emperador si pasaba demasiado tiempo lejos de los Dominios Inmortales Eternos. En segundo lugar, no tenía ni la menor idea de cómo afectaría a su longevidad una experiencia como esa. ¿Acaso su longevidad estaba vinculada a los Dominios Inmortales Eternos? ¿O dependería de sus experiencias locales?

Probablemente sería más fácil de juzgar para objetos inanimados. Pero Bai Xiaochun era un celestial, una existencia profundamente atada a los Dominios Inmortales Eternos. No tenía manera de saber si salir de su mundo por mucho tiempo podía afectar de algún modo a su Semilla Dao, o quizás hasta dañarla.

Por lo que tenía que tener mucho cuidado con sus elecciones en este lugar.

Allí cerró los ojos y se concentró en el paso del tiempo. Al principio se le hacía muy difícil entender exactamente sus diferencias con el flujo del tiempo afuera. Pero a medida que transcurría el tiempo, empezó a darse cuenta gradualmente de lo que parecían ser… los vestigios de algo. Lamentablemente, no estaba muy seguro de qué eran esos vestigios.

Lo que era peor, eran demasiado pocos. Abrió los ojos después de varios días. Aunque se sentía mucho más cerca de entender la clave de este mundo, seguía muy lejos de tener éxito.

—Acaso esos eran… ¿los vestigios del tiempo? —pensó con dudas, preguntándose sobre esos vestigios aparentemente ilusorios. Por algún motivo, le daba la sensación de algo curvándose o distorsionándose cada vez que los miraba.

A estas alturas ya estaba lleno de curiosidad, y hasta se había olvidado de que su meta principal al entrar en este mundo había sido buscar una manera de apropiarse del tesoro valioso que lo albergaba. Su mente simplemente estaba repleta de pensamientos sobre esos vestigios que había visto, luego encontró otro reloj de arena dónde el flujo del tiempo era diez veces más rápido, y empezó a meditar.

Después de varios días abrió los ojos, y se veía un poco confundido. Aquí había más vestigios, pero aún no podía verlos claramente. Así que apretó los dientes frustrado.

—¡Me niego a creer que no pueda lograrlo! ¡Esos vestigios tienen que ser la Esencia del tiempo! —Esta vez buscó un reloj de arena en el que el tiempo fluía cien veces más rápido de lo normal. Allí se sentó, se le quedó mirando con atención y empezó a buscar nuevamente la iluminación.

Esta sesión en su búsqueda de la iluminación fue uno de los más dramáticos que habría experimentado. Se estremeció y hasta le costaba respirar, poco a poco se daba cuenta de que lo que pensaba que eran los vestigios del tiempo eran mucho más numerosos en este reloj de arena.

No solo eso, se dio cuenta de que el espacio alrededor de los vestigios parecía haberse distorsionado o colapsado en cierto modo. ¡Como si los vestigios en sí fueran la evidencia de algún tipo de poder único y extraño!

Por lo que veía, ¡ese poder era lo que causaba la distorsión o la curvatura que había sentido antes!

Pero no era el poder del tiempo, era algún otro tipo de poder con el que en realidad estaba bastante familiarizado. A medida que lo revisaba más y más, esa familiaridad solo creció, hasta que sus ojos se abrieron de par en par; ¡casi no podía creer lo que sentía!

—¿Gravedad? —dijo asombrado—. Cómo… ¿¡cómo puede ser!?

Aunque no conocía técnicas mágicas en el mundo del cultivo que estuvieran relacionadas específicamente a la gravedad, ¡sí que había muchos objetos mágicos que usaban ese poder!

Bai Xiaochun había entrado en contacto con el poder de la gravedad hacía ya muchos años; apenas empezando su cultivo una vez ofreció la fórmula de una píldora a la ribera norte de la Secta Corriente Espiritual a cambio de un conjunto de alas espirituales magnéticas y una perla protomagnética. La vieja lord de la cima del Pico Pétalo de Lirio le había contado que si alguna vez tenía la oportunidad, podía usar esos objetos para comprender el poder protomagnético, ¡y así aprender la Repulsión Gravitacional Arcana de la Secta Corriente Espiritual!

Por ese mismo motivo Bai Xiaochun había pasado mucho tiempo investigando este camino, ¡y eventualmente había desarrollado una esfera de repulsión gravitacional capaz de hacer pedazos la ropa de las personas alrededor!

No solo eso, ¡el gas tóxico que eventualmente se convirtió en sus Píldoras de Fantasía había tenido que controlarlo al principio con su comprensión de los poderes de gravedad y repulsión!

Lamentablemente, sus investigaciones nunca habían podido llevarlo muy lejos y eventualmente las abandonó. Cómo iba a haberse imaginado que después de tantos años, y tan lejos de los Dominios Inmortales Eternos, en medio del interminable vacío… encontraría el valioso tesoro de un soberano en el que existía la Esencia del tiempo, ¿¡así cómo los misteriosos poderes de la gravedad!?

Aunque había diferencias entre el tiempo y la gravedad, ¡esas diferencias eran pequeñas!

Después de respirar hondo varias veces para controlarse, volvió a cerrar los ojos para buscar la iluminación. Hasta que eventualmente abrió los ojos, y se veía aún más conmocionado que antes.

—¡De verdad es la gravedad! ¡No estaba equivocado! —Estaba totalmente impactado al descubrir que lo que asumía que era el tiempo, en realidad era la gravedad. Nunca antes había pensado en relacionar el tiempo y la gravedad, ¡pero ahora parecía que las dos cosas se superponían justo frente a él!

—¿¡Qué diablos pasa aquí…? —pensó confundido. Al final se puso de pie, ya determinado a comprender la conexión entre el tiempo y la gravedad.

Que el tiempo pasara simplemente cien veces más rápido no era suficiente. Así que fue a buscar un reloj de arena en el que el tiempo fluyera quinientas veces más rápido de lo normal. Después de eso fue mil veces más.

Así fue como siguió aumentando el flujo del tiempo en busca de sus respuestas. De mil veces, a tres mil veces. Cinco mil veces. Ocho mil veces…

Hasta que finalmente se puso de pie y sus ojos brillaban intensamente.

—¡¡La gravedad puede cambiar el flujo del tiempo!! —Aunque se veía emocionado, la determinación en sus ojos era cada vez más clara. Se volteó, y buscó de nuevo los relojes de arena en dónde el tiempo fluía diez veces más rápido, allí confirmó su investigación. ¡Después de poco tiempo logró entender completamente la relación entre la gravedad y el tiempo!

—Mientras más fuerte la gravedad, ¡más lento el flujo del tiempo! —Era una realización emocionante. A estas alturas, ya se había olvidado de intentar encontrar la «clave» de este lugar, y había caído en el mismo estado en el que caía a menudo cuando investigaba sus píldoras medicinales. Cada pregunta que lograba responder lo llevaba a nuevas preguntas.

—¿Pero de dónde viene la gravedad? —A Bai Xiaochun siempre le había intrigado esa pregunta, y ahora estaba determinado a encontrar la respuesta en este mundo extraño. Una vez más empezó a trabajar con los relojes de arena.

Los días pasaron en su búsqueda de pistas, hasta olvidarse de cuantos. Estaba agotado, sus ojos llenos de ojeras, peros seguía buscando la fuente de la gravedad.

Un día observó uno de los relojes de arena de 300 metros de altura, en el que el tiempo se movía diez mil veces más rápido.

No se hubiera a atrevido a investigar ese reloj de arena tras su llegada a este mundo. Pero ahora estaba obsesionado, ¡y no vaciló ni un segundo!

Se sentó de piernas cruzadas al frente, se estremeció, ¡y se dio cuenta de que apenas podía escuchar algo que parecía una voz hablándole!

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