Capítulo 1174 – AWE – Ganas de Matar Ocultas.

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Después de salir volando de la embajada, se sintió mucho más tranquilo al instante, observó sus alrededores y se dio cuenta de que no era la única persona que había recibido una orden imperial.

El Celestial Virūpākṣa y otros también estaban incluidos. Durante el último enfrentamiento entre la Dinastía del Emperador-Vil y la Dinastía del Emperador-Santo, todos ellos habían estado trabajando juntos. Pero la verdad era que lo normal era que estuvieran unos contra otros.

Las personas se dieron cuenta de la presencia de Bai Xiaochun, pero no hicieron más que verlo pasar. Eso también lo alivió un poco más.

—Este llamado probablemente no tiene nada que ver conmigo específicamente… —pensó—. Soy el embajador de la Dinastía del Emperador-Santo después de todo. El Emperador-Vil probablemente solo me invitó como una formalidad. —Entonces se relajó mucho más, y voló con tranquilidad al palacio imperial. Una vez que llegó, vio un rayo de luz que se le acercaba, dentro del cual había una mujer.

Era hermosa, pero con un porte incomparablemente frío. La mayoría de las personas se alejaban inconscientemente de ella, como si no estuvieran dispuestos a contactar el qi fantasmal que la rodeaba.

Esa era justamente… ¡Gongsun Wan’er!

Ya que Bai Xiaochun le había dado un trozo de la carne del soberano cuando estaban en el segundo dominio inmortal, a diferencia de los demás celestiales, ella sí había logrado conseguir una recompensa. A pesar de eso, seguía tratando a Bai Xiaochun con la misma frialdad de siempre, casi como si ni se percatara de su presencia.

Bai Xiaochun pensó en saludarla en un primer momento, pero al ver su manera de actuar, dejó salir un bufido. De verdad estaba convencido de que Gongsun Wan’er tenía algunos problemas mentales. Así que no tenía ganas de prestarle más atención, y simplemente se volteó para entrar al palacio imperial.

Sin embargo, justo cuando Gongsun Wan’er le pasó a un lado, pudo escuchar una voz casi indetectable en su oído.

—¡Ten cuidado!

Fueron solo dos palabras, más nada. Pero cuando fueron pronunciadas, se pudieron detectar ciertas ondulaciones de un sentido divino dentro del palacio imperial, como si otros se hubieran dado cuenta. Entonces Gongsun Wan’er pasó a Bai Xiaochun y entró al palacio imperial.

Este se quedó de pie por un rato. Se había logrado calmar antes de llegar, pero ahora esa calma había sido quebrada por las palabras de Gongsun Wan’er. De cualquier modo, ya no había vuelta atrás. Así que se preparó y entró al palacio imperial.

No estaba de humor para maravillarse ante la magnificencia de palacio imperial. Lo que sentía era cada vez más presión, y entró al salón principal para descubrir que se habían montado muchas mesas de banquete, todas repletas de licor inmortal y frutas espirituales. También había un gran número de criadas para servir a los invitados.

Bai Xiaochun se quedó mirando con dudas las mesas. Reconocía a muchos de los presentes. Virūpākṣa, Gongsun Wan’er, el Príncipe Ur-Demonio, el Celestial Caída, el Daoísta Alcance Celestial… Así como a muchos otros expertos semidioses que había visto antes.

Al extremo del salón, cerca del Trono del Dragón, estaba el Príncipe-Vil, quien en este momento charlaba con algunos cultivadores cercanos. Cuando se dio cuenta de que ahí estaba Bai Xiaochun, volteó a verlo y dijo con una alegre risa.

—¡Embajador Bai! Venga, venga, ¡siéntese aquí conmigo! —Hasta se puso de pie, se acercó y colocó cordialmente su brazo alrededor del hombro de Bai Xiaochun para llevarlo a la mesa.

Bai Xiaochun procedió con cautela. Una vez sentado, observó al Príncipe-Vil y le preguntó, —¿Cuál es la ocasión Príncipe-Vil?

—Mi padre el emperador ha avanzado recientemente en su cultivo, y me instruyó que organizara un pequeño banquete. Invité a todos los oficiales y ministros de la Dinastía del Emperador-Vil, primero para felicitarlo, y segundo para, ehm… bueno, Embajador Bai, usted ha pasado casi todo su tiempo en la Ciudad del Emperador-Vil estando en reclusión. Debería aprovechar para conocer un poco mejor a los cultivadores de la Dinastía del Emperador-Vil. —Entonces es rio un poco, y durante ese tiempo, muchos cultivadores cercanos habían volteado a ver a Bai Xiaochun.

Los ojos de los celestiales se mostraban gélidos, y se podía ver más de una risa burlona. Estaba claro que ninguno de ellos pretendía ocultar la revulsión que sentían por Bai Xiaochun.

En ese momento… ¡Bai Xiaochun se dio cuenta de que pensaban actuar contra él en este banquete!

Y el culpable probablemente no era el Emperador-Vil, ¡sino el Príncipe-Vil!

Bai Xiaochun frunció un poco el ceño, pero luego se relajó. Se rio alegremente, le dio un sorbo casual a un poco del alcohol inmortal, y luego el dirigió una sonrisa enigmática al Príncipe-Vil.

Los ojos del Príncipe-Vil titilaron con una luz gélida en ese momento y volvió a sonreír. Al parecer, ya se habían reunido todos los invitados. Y fue entonces que las fluctuaciones de un sentido divino se extendieron, unas que sobrepasaban claramente a un celestial. Antes de que los invitados pudieran reaccionar, ¡ya había aparecido alguien sobre el Trono del Dragón!

Llevaba una túnica de dragón y una corona imperial, y a pesar del rostro inexpresivo, se veía cómo una especie de divinidad. Ese ere nada más y nada menos que… ¡el Emperador-Vil!

Todos se pudieron de pie, incluido Bai Xiaochun, juntaron sus manos y se inclinaron en saludo.

—¡Saludos Emperador-Vil! —dijeron al unísono.

El Emperador-Vil no dijo nada. Solo ondeó su mano como si nada y cerró sus ojos, como si lo que ocurría no fuera digno de su interés.

Parecía que muchas personas ya estaban acostumbradas al Emperador-Vil, y entendieron al instante sus acciones. Muchos hasta empezaron a dirigirle miradas ocasionales al Príncipe-Vil y a Bai Xiaochun.

Por su parte, ahora Bai Xiaochun estaba más convencido que nunca de que este no era ningún banquete normal.

—No importa lo que haya planeado, solo tengo que seguirle la corriente… ¡Me niego a creer que pueda terminar cometiendo alguna ofensa capital por venir a disfrutar del alcohol! —Dejó salir un bufido en su corazón y mantuvo una expresión calmada.

Entonces el Príncipe-Vil se puso de pie y estrechó los ojos.

—Damas y caballeros, —dijo con una sonrisa—, creo que se puede asumir que la mayoría de vosotros habéis al menos oído hablar del nuevo embajador de la Dinastía del Emperador-Santo, el Rey Alcance Celestial Bai Xiaochun.

Bai Xiaochun levantó su copa de alcohol como era esperado por el protocolo, y puso una pequeña sonrisa.

—Por mi profundo amor por mi padre, el emperador, se me ha asignado presidir las festividades del día de hoy. Por lo tanto, lo primero que me gustaría hacer es darle al Embajador Bai la oportunidad de disfrutar de su primer banquete en la Dinastía del Emperador-Vil. —Todos se veían muy satisfechos con el pequeño discurso del Príncipe-Vil.

—Embajador Bai, puede preocuparse después por el alcohol. Por favor, tómese un momento para disfrutar de un tipo de danza especial que se ha convertido en una tradición durante los años recientes. —Miró a Bai Xiaochun de reojo y entonces aplaudió suavemente.

En ese momento, se pudieron escuchar unas pisadas suaves, y dos grupos de mujeres entraron desde cada lado del salón. Todas eran hermosas y elegantes. Pero había algo raro con su manera de moverse, ¡como si fueran marionetas!

Tenían sonrisas extrañas en la cara. Extrañamente, cada una de las sonrisas se veía exactamente igual, ¡hasta el más mínimo detalle de los labios!

Quienquiera que viera todas esas sonrisas idénticas quedaría un poco espantado. Pero lo más impresionante eran sus expresiones. En sus ojos se podían percibir unas profundas súplicas, y hasta desesperanza…

¡Estas no eran cultivadoras! Para ser precisos… alguna vez habían sido cultivadoras, ¡y las habían convertido en cadáveres marioneta!

Sin embargo… habían dejado sus almas encerradas, y eso les daba la expresión de sus ojos. No eran exactamente muertos andantes, sino que sentían como si las controlaran fuerzas externas. En cuanto llegaron al centro del salón, ¡empezaron a danzar elegantemente!

Algunas personas no parecían muy sorprendidas por la situación. Pero la mente de Bai Xiaochun empezó a dar vueltas cuando sus ojos se posaron en el espectáculo, y hasta empezó a temblar de manera visible. ¡Sus ojos se inyectaron de sangre en apenas un instante!

Y eso era porque… ¡¡estas mujeres eran cultivadoras del Reino Alcance Celestial!!

De hecho, dos de ellas habían formado parte de la Secta Desafiadora del Río, ¡¡incluso le habían enviado cartas de amor!!

El Príncipe-Vil puso una sonrisa, volteó hacia Bai Xiaochun y dijo, —Embajador Bai, ¿no le encanta esta danza de apertura de la que tanto disfrutamos antes de los banquetes en la Dinastía del Emperador-Vil?

Los ojos de muchos de los celestiales y semidioses de la habitación miraban fijamente a Bai Xiaochun.

A Bai Xiaochun le costaba mucho mantener la calma. Estaba claro que el Príncipe-Vil había organizado esto a propósito para provocarlo. Los celestiales lo observaban todo con un resplandor gélido en sus ojos, y hasta el Emperador-Vil permanecía sentado sin decir palabra alguna.

Si tomaba cualquier acción imprudente por aquí, les daría la excusa perfecta para declarar que estaba intentando asesinar al emperador, ¡y el resultado podría ser su ejecución!

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