Capítulo 1165 – AWE – ¿Quién le tiene miedo a quién?

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La mitad del tridente estaba enterrado en lo profundo de la tierra, y la otra mitad se alzaba hasta las nubes violeta. Era un escenario profundamente espectacular.

El dragón de huesos enrollado a su alrededor era incomparablemente feroz. Solo le quedaba la mitad de su calavera, pero aun así irradiaba un aura asesina increíblemente intensa. Los huesos no estaban pegados directamente al tridente, simplemente colgaban de allí de manera sorprendente.

A pesar de que Bai Xiaochun era un celestial, el escenario tan feroz lo dejó conmocionado.

La Ciudad del Emperador-Vil estaba construida directamente sobre los huesos del dragón. Se podían ver muchos edificios y estructuras por aquí y allá. La calavera en sí era la base del palacio imperial.

El palacio estaba por encima de las nubes violetas, rodeado por relámpagos. La ciudad parecía tener algo como frenético y enfurecido, un aire totalmente distinto al de la Ciudad del Emperador-Santo.

En cuanto Bai Xiaochun vio el palacio imperial, pudo sentir una hebra de sentido divino que venía de este, algo profundamente tiránico, algo que sobrepasaba de manera fundamental a cualquier celestial.

Casi le duelen los ojos al verlo, y se quedó sin aliento. ¡Obviamente era la voluntad del Emperador-Vil!

—Así que… esta es la Ciudad del Emperador-Vil… —Quedó conmocionado y observó a la decena de cultivadores a su alrededor en la formación de teletransportación, aún tenían sus manos juntas en saludo.

Detrás de los miembros de la Dinastía del Emperador-Santo había dos semidioses de la Ciudad del Emperador-Vil. Estaban de pie de manera respetuosa, pero en lo profundo de sus ojos había una arrogancia insufrible que no se molestaban en ocultar.

En cuanto se dieron cuenta de que los estaban mirando, también juntaron sus manos en saludo.

—¡Saludos Celestial Bai!

Bai Xiaochun no estaba de muy buen humor, y aunque los semidioses actuaban con respeto, podía ver lo arrogantes que eran. Al mismo tiempo, también era evidente que le temían.

Los demás cultivadores estaban aún más nerviosos. Bai Xiaochun murmuró un poco consigo mismo, salió de la formación de teletransportación y ondeó su mano.

—De pie, —les dijo. Los cultivadores de la Dinastía del Emperador-Santo dejaron salir suspiros de alivio y se levantaron de su postura inclinada. Habían estado trabajando un tiempo con Sima Yunhua, solo para que el embajador cambiara tan súbitamente. De paso, el nuevo embajador era el famoso Rey Alcance Celestial, Bai Xiaochun. Ninguno de ellos conocía su carácter, y estaban muy nerviosos sobre lo que pudiera suceder.

Ya que Sima Yunhua no me contó nada sobre estas personas, supongo que no las consideraba muy importantes. —Después de observar al grupo, Bai Xiaochun se dio cuenta de que todos se veían un poco desanimados, incluso los semidioses. Pero eso tiene sentido, eran parte de la Dinastía del Emperador-Santo, y estaban aquí atrapados en la Ciudad del Emperador-Vil.

Si estallaba un verdadero conflicto entre las dos dinastías, ellos serían los primeros en perder la cabeza.

Simplemente sacudió la cabeza, mantuvo su silencio y siguió a los dos semidioses de la Dinastía del Emperador-Vil para salir de la montaña celestial. A medida que se acercaban a la ciudad, Bai Xiaochun pudo sentir que su población sobrepasaba por mucho la de la Ciudad del Emperador-Santo.

En cuanto dio su primer paso dentro de la ciudad, unas cinco o seis hebras de sentido divino se fijaron en él.

Bajó la velocidad un instante, y envió su propio sentido divino para contactarlos.

Aunque nadie pudo ver lo que fue ese momento de contacto, dejó a Bai Xiaochun muy conmocionado. Al fin y al cabo, ¡esos sentidos divinos pertenecían a los celestiales de la ciudad!

De cualquier modo, dado su estatus como embajador de la Dinastía del Emperador-Santo, sabía bien que mientras no cometiera ningún error, nadie podría hacerle nada, al menos no con facilidad.

Y resultaba que después del contacto inicial, las demás hebras de sentido divino simplemente se desvanecieron. Entonces retiró el suyo propio y siguió caminando tras los dos semidioses, los cuales pudieron percibir que ocurría algo extraño, pero no estaban seguros de qué era.

Bai Xiaochun no tenía prisa. Disfrutaba observando las calles y a las personas de la Ciudad del Emperador-Vil, no estaba muy seguro de qué sentir. Después de todo, este lugar era totalmente desconocido para él.

Aun así, a pesar de los alrededores tan extraños, pudo sentir el aura de algunos cultivadores del Reino Alcance Celestial, eran bastantes de hecho. Lamentablemente, esas auras eran muy débiles. Apenas podía imaginarse cuantas personas habían sido encarceladas aquí para no volver a ver la luz del día.

En la Dinastía del Emperador-Vil, la postura general era que las personas del Reino Alcance Celestial debían ser esclavizadas. Y la base de cultivo de Bai Xiaochun no era lo bastante alta aún como para simplemente ignorar las leyes de esta tierra y hacer lo que quisiera.

Solo pudo suspirar y continuar con su camino, hasta llegar a la embajada de la Dinastía del Emperador-Santo, estaba en la parte baja de la columna del dragón de huesos. Tenía cinco pisos de altura y la rodeaban unos patios enormes. Tenía una apariencia asombrosa en general, especialmente por las poderosas fluctuaciones de la formación de hechizos a su alrededor. Bai Xiaochun pudo notar de un vistazo que hasta un celestial tendría problemas para atravesar la formación de hechizos. Eso lo hizo sentirse un poco mejor.

Los cultivadores de la embajada que habían ido a recibirlo estaban claramente aliviados de volver.

Una vez adentro, los dos semidioses de la Dinastía del Emperador-Vil partieron, y Bai Xiaochun se sentó en el salón principal de la embajada. Observó un momento a los subordinados en fila frente a él, y preguntó, —Entonces, ¿cuáles se supone que sean mis responsabilidades?

No estaban seguros de qué tipo de persona era Bai Xiaochun, así que no se atrevían a guardarse nada, le dieron rápidamente un resumen de la situación.

—Exaltado Celestial, por lo general no tiene que hacer nada. Mientras las dos dinastías no estén en conflicto, solo debe aparecer en público de vez en cuando.

—Puede que el Emperador-Vil lo convoque a veces. Ya que acaba de ser asignado como embajador, es probable que sea convocado pronto.

—Tenga cuidado por aquí Exaltado Celestial. Esta es la Ciudad del Emperador-Vil después de todo…

Ante esto asintió.

—¿Qué tiene de peligroso este lugar? —les preguntó.

Los cultivadores reunidos intercambiaron vistazos y susurraron entre ellos por un momento. Entonces el semidiós de más alto rango dio un paso adelante, juntó sus manos y se inclinó para decir.

—Exaltado, debe regirse por todas las leyes y costumbres de la Dinastía del Emperador-Vil. Y debe tener cuidado… de las personas que quieran causarle problemas a propósito. —Aunque hablaba de manera un poco ambigua, Bai Xiaochun entendió lo que quería decir. Después de discutir algunos asuntos con el grupo, y de entender un poco mejor la ciudad, dejó que todos se fueran y se quedó sentado para pensar.

Está claro que habrá personas tratando de causarme problemas… —pensó. Se masajeó un poco la sien con sus manos y no pudo sino reflexionar que, si su base de cultivo fuera lo suficientemente alta, no tendría que preocuparse por tales cosas.

¡Un segundo! —repentinamente se dio una palmada en la frente—. Por lo general yo soy el que causa problemas siempre que llego a un lugar nuevo. Así es como funcionan las cosas normalmente… Yo aparezco, y todo va normal por un tiempo. Pero luego, las cosas siempre terminan cambiando por algún motivo… —Repentinamente se dio cuenta de que sus pensamientos habían estado errados. Después de rememorar la cantidad de gongos y tambores que había visto en su vida, parpadeó varias veces y se sintió mucho mejor.

Se aclaró la garganta, e intentó animarse un poco. —Este Emperador-Vil debe ser un idiota. El Emperador-Santo me quiere como embajador, ¿y aceptó así nada más? Muchas personas han dicho que puedo destruir el mundo con las circunstancias apropiadas…

Ahora sentía que la tensión se disipaba un poco, y hasta se sintió un poco mal por el Emperador-Vil.

Ya estaba empezando a oscurecer afuera, y ya que se sentía mejor, decidió pasear por la embajada. Eventualmente encontró una recámara privada perfecta para su cultivo, así que se sentó a meditar.

Tengo que revisar el abanico dañado, y pasar algunos niveles. Uno de estos días llegaré al nivel cien, entonces conseguiré la recompensa y mi cultivo progresará mucho más rápido. —Una vez llegado a esta conclusión, cerró los ojos y desapareció. Para cuando se materializó, había vuelto al abanico dañado. Después de saludar en voz alta, confirmó que el espíritu autómata estaba dormido, así que se dirigió al próximo nivel.

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