Capítulo 1158 – AWE – ¿Quieres Pelear Conmigo Pequeño Espíritu Autómata?

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La voz del autómata incluso contenía un poco de terror…

Mientras tanto, a Bai Xiaochun se le abrieron los ojos de par en par y se estremeció.

Maldita sea, me emocioné demasiado y no le presté atención al tiempo. ¡El espíritu autómata se despertó! La última vez se fusionó con aquel árbol… Si se uniera con esta lagartija… ¡estoy muerto! —Mientras abría la boca asombrado, pudo sentir que el sentido divino del espíritu autómata venía hacia él como una gran marea.

No había tiempo de planear o considerar nada. Aunque había despedazado a la lagartija, gritó a todo pulmón, sujetó la Gran Espada del Norte y empezó a cortarla en trocitos aún más pequeños.

A medida que el espíritu autómata se acercaba, se pudieron escuchar varios golpes, y Bai Xiaochun convirtió esas siete u ocho piezas en unas trece o catorce…

—¡¡No!! —gritó nerviosamente el espíritu autómata, pero no fue lo bastante rápido.

¡Tal y como Bai Xiaochun sospechaba, lo primero que hizo el espíritu autómata fue intentar unirse a los trozos de la lagartija!

Esas más de una decena de piezas de la lagartija se reunieron repentinamente, pero solo por un instante, entonces colapsaron de nuevo.

—Maldita sea, ¡maldita sea! Ese es el cuerpo carnal de un soberano. ¿¡Acaso eres un idiota Bai!? El espíritu autómata intentó de nuevo lleno de furia…

El corazón de Bai Xiaochun latía sin parar, pero cuando se dio cuenta de que el espíritu autómata fallaba una y otra vez, dejó salir un suspiro de alivio. La lagartija había sido cortada en demasiadas partes como para reformarse. Así que se sintió contento consigo mismo y empezó a reír.

—¿¡Qué diablos te hace pensar que puedes enfrentarte a Lord Bai, pequeño espíritu autómata!? ¡Lord Bai solo necesita un vistazo para ver a través de tus simples ideas! —Al ver que los trozos de carne trataban de reformarse una y otra vez, se acercó y los pateó.

Agarró algunos trozos, los metió en su bolso de almacenamiento y se quedó allí de pie mirando los restos.

Luego se aclaró la garganta y dijo, —Muy bien, sigue.

—¡¡Bai Xiaochun!! —aulló el espíritu autómata, apretó los dientes e intentó una vez más.

Bai Xiaochun lo observó fijamente, volvió a patear los trozos y guardó otras más en su bolso de almacenamiento.

—Maldita sea, ¡esto es ridículo! —rugió el espíritu autómata—. ¡Ve a desafiar el próximo nivel Bai! ¡No interferiré lo prometo! ¡¡Fuera de aquí!!

Bai Xiaochun dejó salir un frío bufido, volvió a patear algunos trozos y a agarrar otros. Ya el espíritu autómata sentía que estaba por colapsar.

—Hablemos las cosas Bai Xiaochun… —sollozó el espíritu autómata, casi al borde de la locura. También intentó unirse una vez más al cadáver. El cuerpo carnal de un soberano era demasiado importante, de lo contrario habría preferido morir que negociar con Bai Xiaochun.

Pero antes de poder decir más, Bai Xiaochun dejó salir una risa sombría y volvió a patear los trozos…

Ese proceso se repitió varias veces, hasta que solo quedaban dos trozos de carne…

El espíritu autómata volvió a entrar una vez más, e intentó unirlos, Bai Xiaochun dejó salir un bufido y volvió a actuar.

—¿Terminaste Bai Xiaochun? —se quejó nuevamente el autómata—. Hablemos las cosas un poco, ¿de acuerdo? No seas así. Escúchame, yo…

Bai Xiaochun volvió a patear los trozos, agarró uno y lo metió en su bolso de almacenamiento.

—¡Muy bien, adelante pequeño autómata! —Bai Xiaochun no podía estar más contento consigo mismo. Dadas las penurias que el espíritu autómata le había hecho pasar dentro de los niveles, esta era sin dudas una buena venganza.

Incluso se sintió aún mejor cuando vio al espíritu autómata intentando unirse al último trozo.

—¡¡Que los Cielos te maldigan Bai Xiaochun!! —rugió el espíritu autómata. Cuando vio que Bai Xiaochun estaba por llevarse el ultimo trozo, ya no pudo soportarlo más.

—¡Dame esta pieza! ¡¡Te contaré que tienen de especial si lo haces!! —era obvio que el espíritu autómata jamás diría tales cosas de no ser absolutamente necesario.

Ver algo tan valioso e importante frente a él, y ser incapaz de tomarlo, lo hacía sentir como si aplastaran su corazón.

Al escuchar las palabras del espíritu autómata, a Bai Xiaochun se le iluminaron los ojos. Pero no se contuvo de propinarle una patada feroz. Entonces dejó salir un bufido y dijo, —¿A quién crees que engañas? ¡Ese cuerpo carnal de soberano no estaba nada mal! ¡Ya lo absorbí todo!

Luego le propinó otra patada respaldada por su base de cultivo en el Reino Celestial intermedio, y con toda la fuerza de su cuerpo carnal. Esta golpeó ese trozo de carne como con el peso de una montaña entera, y mandó volando al espíritu autómata.

El espíritu autómata casi se pone a llorar cuando vio que Bai Xiaochun se preparaba para sujetar el trozo de carne y meterlo en su bolso de almacenamiento. Tuvo que contener su repulsión por él y dijo rápidamente, —¡Solo le sacaste la quintaesencia de su carne y sangre! ¡Yo hablo del aura de la base de cultivo que oculta!

—¡Los soberanos poseen cuerpo carnal y bases de cultivo increíbles! ¡Es el único modo de llegar a ese nivel! Escúchame. Probablemente practiques alguna técnica especial que te permitió absorber la quintaesencia de su cuerpo carnal. ¡Pero el aura oculta que contiene su carne es algo que solo yo puedo extraer a la perfección!

—Dame la mitad de su cuerpo carnal… ¡y te daré la mitad del aura! —Hasta parecía preocupado de hablar demasiado lento, así que le contó todo rápidamente.

De todos modos, Bai Xiaochun se veía algo sospechoso. Así pasó el tiempo de varios respiros y finalmente suspiró.

—Olvídalo. No confío en ti. Además, ¡la mitad es demasiado! —Sacudió la cabeza, guardó el último trozo de carne y se preparó para salir.

El espíritu autómata de verdad se sentía cómo si se estuviera volviendo loco. Le había dicho la verdad, y, aun así, no le habían creído. Parecía que eso no cambiaría sin importar que tanto explicara. Al ver que Bai Xiaochun ya empezaba a disiparse, y se iría pronto, el espíritu autómata no pudo evitar gritar, —¡El treinta por ciento! Dame el treinta por ciento, eso basta…

—Maldita sea, ¡solo tres piezas! ¡¡Tres piezas es suficiente!!

—¡Un trozo! Solo un trozo…

El espíritu autómata estaba descendiendo a las profundidades de la desesperación. Pero fue entonces que Bai Xiaochun se solidificó repentinamente. Volteó hacia el espíritu autómata con una mirada confligida y le preguntó, —¿Un trozo es suficiente?

—¡¡Si!! —respondió el espíritu autómata entre dientes, aunque intentó hacer parecer que estaba contento con eso.

Bai Xiaochun parpadeó varias veces y se aclaró la garganta. La verdad era que había estado tentado a aceptar desde el principio, pero sentía que las demandas del espíritu autómata eran un poco excesivas. Resultaba que el espíritu autómata parecía muy astuto la mayoría de las veces, pero en los momentos críticos, en realidad no era tan listo…

Murmuró un poco consigo mismo, sacó un trozo de carne y se lo arrojó.

—Primero extrae toda el aura soberana de este trozo… Espera, no, ¡el setenta por ciento mejor! —Después de todo, aún tenía que volver y darle los restos de la lagartija al Emperador-Santo y al Emperador-Vil. Si te  llevas demasiado, podría haber problemas después.

Para cuidarse de que el espíritu autómata intentar algo, decidió darle el trozo más pequeño. De ese modo, si todo iba bien, podía proceder después con otra pieza.

El espíritu autómata lo maldecía por dentro, pero no le quedaban más opciones. Para él, tan solo un trozo de la carne y sangre de un soberano era un golpe de buena fortuna insólito. Así que mejoró un poco su humor y usó una magia secreta para empezar a extraer el aura que contenía esa carne.

Era imposible ver el aura soberana, pero a medida que se extendía, hizo que apareciera una presión aterradora sobre todos lados.

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