Capítulo 1150 – AWE – Luchando Contra el Daoísta Alcance Celestial.

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Las historias sobre la batalla de Bai Xiaochun contra el Celestial Caída se había divulgado hacía mucho, así que el Daoísta Alcance Celestial sabía bien que él se encontraba en el Reino Celestial intermedio. Por tanto, recurrió de inmediato a uno de sus ases bajo la manga, y decidió no guardarse nada para tratar de obtener la ventaja desde el principio.

Lamentablemente para él, a pesar de que comprendía en general el poder de batalla de Bai Xiaochun, no había luchado personalmente contra él en mucho tiempo. Así que, ¡ni siquiera todo el poder de sus nueve Puertas Dao bastaban para la situación!

Bai Xiaochun se movió demasiado rápido, y estaba muy centrado en darle un golpe fatal. En vez de recurrir a tácticas llamativas, ¡simplemente desató un poderoso y feroz puñetazo!

Ese era justamente… ¡el Puño del Emperador Imperecedero!

Y no era una versión con cinco veces el poder de su cuerpo carnal, ¡más bien tenía quince veces el poder original!

Era el puñetazo con el cuerpo carnal más perfecto en el Reino Celestial intermedio. Pero las cosas no estaban ni cerca de terminar. Bai Xiaochun también vertió el poder de su base de cultivo en este puñetazo, para hacerlo aún más efectivo. Los Cielos se sacudieron, una gran ráfaga de viento surgió. Todos aquellos presentes en el Reino Celestial inicial estaban atónitos, hasta los expertos en el Reino Celestial intermedio quedaron impresionados. Aquellos como el Celestial Virūpākṣa, en el Reino Celestial avanzado, también fueron incapaces de ocultar la sorpresa.

Algunos pensaron en meterse a interferir, pero ninguno podría haber sido lo bastante rápido. Las nueve Puertas Dao del Daoísta Alcance Celestial se despedazaron en un instante. También empezó a salir sangre por su boca y retrocedió a toda velocidad.

Los ojos de Bai Xiaochun estaban repletos de intención asesina. Había atacado con una ráfaga devastadora de energía, pero el Daoísta Alcance Celestial no era ningún oponente ordinario. A pesar de que sus primeras nueve Puertas Dao habían sido destruidas, logró reformarlas rápidamente para revelar la décima Puerta Dao.

El Daoísta Alcance Celestial rugió y la envió hacia adelante para detener a Bai Xiaochun. Al mismo tiempo, el Celestial Virūpākṣa, el Celestial Caída, el Príncipe Ur-Demonio y el Reverendo Voraz también avanzaron a hacer lo mismo.

Bajo cualquier otra circunstancia, Gu Tianjun y sus compañeros no habrían hecho nada. Pero estando presentes los dos emperadores, y ya que Bai Xiaochun tenía una posición nominal como celestial de la Dinastía del Emperador-Santo, no tenían más opción que contener su disgusto y meterse en la contienda. Claro, el objetivo de los celestiales a ambos lados no era iniciar una gran batalla, sino meterse entre Bai Xiaochun y el Daoísta Alcance Celestial.

—¡Cálmate Rey Alcance Celestial!

—Celestial Du, ¡no te rebajes al nivel de ese chiquillo!

Mientras rugían palabras como estas, Bai Xiaochun observó con desdén a la décima Puerta Dao del Daoísta Alcance Celestial, y antes de que se le pudieran acercar los demás, sacó la Gran Espada del Norte.

—¡Toma esto! —gritó fuertemente y le propinó un tajo a la Puerta Dao. Bajo la mirada asombrada de todos, esa gran espada pasó a través de la Puerta Dao como si esta hubiera estado hecha de papel. ¡Luego el ardiente qi de espada siguió adelante hacia el Daoísta Alcance Celestial!

Bai Xiaochun estaba apostando a que los celestiales de la Dinastía del Emperador-Vil no se meterían en persona contra un ataque tan impresionante simplemente por el bien del Daoísta Alcance Celestial. Y tenía toda la razón. El rostro del Daoísta Alcance Celestial cambió, y el Celestial Virūpākṣa y sus compatriotas simplemente se quedaron mirando con el ceño fruncido.

Claro, Bai Xiaochun no tenía manera de pelear a muerte contra el Daoísta Alcance Celestial aquí y ahora. Mientras el ataque de su espada descendía, un frío bufido resonó entre los Cielos y la tierra.

El Emperador-Vil apareció frente al Daoísta Alcance Celestial en un parpadeo. Todo lo que tuvo que hacer fue sacudir su manga, y el mundo entero se opacó, apareció un poder inimaginable de la nada, respaldado por una especie de ley natural.

Esa ley natural no permitía la presencia de ningún objeto mágico cerca del Emperador-Vil. Con su pura mirada, fue como si revertiera el orden de los Cielos y la tierra, y todo se sacudió violentamente. Por primera vez, ese tesoro mundial, la Gran Espada del Norte de Bai Xiaochun, salió de su control. Empezó a temblar y regresó por cuenta propia, como si ya no estuviera dispuesta a ocupar el espacio en el que había estado.

Bai Xiaochun también se vio afectado por un efecto adverso. Todo su cuerpo tembló intensamente y brotó un poco de sangre por su boca mientras retrocedía varios pasos. En ese momento, su Técnica Imperecedera de Vivir por Siempre empezó a trabajar y sanó sus heridas. Poco después, se detuvo, alzó la mirada y la dirigió al Emperador-Vil.

El Emperador-Santo apareció en ese momento frente a Bai Xiaochun, como para defenderlo del Emperador-Vil.

Juntó sus manos en su espalda, dejó salir un frío bufido y dijo, —¡Estás llevando las cosas un poco lejos Emperador-Vil!

El Emperador-Vil simplemente respondió con una risa. Luego volteó hacia Bai Xiaochun y dijo fríamente, —¿Todavía tienes ganas de pelear?

El Emperador-Santo veía esto con el ceño ligeramente fruncido, y estrechó sus ojos.

Antes… cuando Bai Xiaochun apenas estaba entrando al mundo del cultivo, y poseía poca experiencia en la vida, quizás no habría detectado las siniestras implicaciones en las palabras del Emperador-Vil. Pero ya no era esa persona ingenua y sin experiencia, y pudo entender al instante la trampa despiadada que esas palabras contenían.

Si Bai Xiaochun ignoraba al Emperador-Santo y le respondía directamente al Emperador-Vil, entonces daría igual lo que dijera, sería indignante para el Emperador-Santo. Por otro lado, Bai Xiaochun simplemente no estaba cualificado para rehusarse a responderle al Emperador-Vil. Solo los dos arcaicos en sí poseían una posición capaz de ignorarse mutuamente.

En cuanto las piezas encajaron en la mente de Bai Xiaochun, dejó salir un bufido, apartó la mirada del Emperador-Vil, y avanzó varios pasos. Luego se volteó, juntó sus manos y se inclinó profundamente hacia el Emperador-Santo.

—Emperador-Santo, ¡espero su juicio con este asunto!

Al escuchar esas palabras, los ojos del Emperador-Vil titilaron, el Emperador-Santo estrechó los ojos por un momento y luego volvió a la normalidad.

—Quizás pueda parar las cosas esta vez, —dijo el Emperador-Santo fríamente—, pero no podrá interferir para siempre. Solo puede haber un regente para las personas de Alcance Celestial. —Esta simple frase dejó muy clara su postura.

Bai Xiaochun se volvió a inclinar y dijo respetuosamente, —¡Gracias por su apoyo Emperador-Santo!

Al ver lo bien que Bai Xiaochun manejaba las cosas, el corazón del Emperador-Santo se ablandó un poco.

—Sin embargo, —prosiguió con una voz amable, —este no es el momento para tales cosas. Sé paciente por favor, Rey Alcance Celestial. Después de atender los asuntos que tenemos a la mano, conseguiré que tengas la oportunidad que necesitas.

Dicho esto, volteó hacia el Emperador-Vil.

Los dos emperadores eran viejos rivales, y cada uno podía imaginarse lo que pensaba el otro con solo verse a los ojos mutuamente. El asunto entre Bai Xiaochun y el Daoísta Alcance Celestial era simplemente algo que involucraba la dignidad de ambos, y comparado al clon del soberano, no era nada relevante.

Según las investigaciones previas de ambos, ya habían confirmado que el clon del soberano poseía una base de cultivo que apenas llegaba al nivel de un arcaico, y definitivamente estaba en la región cubierta por las telarañas.

—¡Le pertenecerá al que lo encuentre primero! —dijo el Emperador-Santo. Entonces se desvaneció y reapareció abajo, bajo la superficie de la telaraña. El Emperador-Vil dejó salir un bufido e hizo lo mismo, indicando que estaba de acuerdo con el Emperador-Santo.

El poder de dos bases de cultivo arcaicas fue desatado, y abrieron un hueco al instante en la que parecía ser una telaraña impenetrable. Entonces los dos se convirtieron en rayos de luz brillantes y desaparecieron adentro.

Los celestiales de la Dinastía del Emperador-Vil bajaron volando hacia el agujero con la esperanza de presenciar la batalla entre los dos emperadores. Pero obviamente no entrarían sin un decreto Dhármico emitido directamente por el Emperador-Vil.

Los celestiales de la Dinastía del Emperador-Santo hicieron lo mismo. Bai Xiaochun se quedó observando fríamente al Daoísta Alcance Celestial, y luego se unió al Celestial Espíritu Añejo y bajó hacia la entrada del agujero.

Intentó establecer contacto visual con Gongsun Wan’er, pero esta pretendía no darse cuenta de su presencia. Aun así, se había colocado en una posición inusual cuando Bai Xiaochun empezó su batalla contra el Daoísta Alcance Celestial, y en medio de la interferencia de los celestiales de la Dinastía del Emperador-Vil. Aunque parecía que estaba cerrándole el paso a Bai Xiaochun, a él le parecía más que estaba cerrándole la vía de escape al Daoísta Alcance Celestial.

Eso bastaba para hacerse una idea de su postura. Una vez llegaron al agujero, se sentó de piernas cruzadas y dirigió una mirada adentro, muy sospechoso sobre los secretos que pudiera poseer ese clon soberano.

Así fue como los celestiales de ambas dinastías se quedaron esperando. Las horas pasaron. Hasta que eventualmente se escuchó un grito proveniente de las profundidades de la telaraña, e hizo que las mentes de los celestiales se estremecieran. Las vibraciones del combate mágico los alcanzaban desde lejos.

Todos afuera de ese gran agujero estaban emocionados e intentando discernir lo que sucedía adentro. Aunque no podían ver en sí la batalla, sí que podían percibir las fluctuaciones de una batalla descomunal.

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