Capítulo 1138 – AWE – ¿¡Estás Loco Bai Xiaochun!?

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Esta era la primera vez que Bai Xiaochun veía a Gongsun Wan’er usar una técnica mágica como esta. El vórtice negro irradiaba un aura antigua y mortal, y parecía una enorme boca que se abría para consumir a la gran araña.

La araña dejó salir un grito agonizante mientras su cuerpo empezaba a hacerse pedazos. Toda la cosa terminó absorbida en el vórtice en el tiempo de apenas diez respiros.

A Bai Xiaochun se le puso la piel de gallina mientras eso sucedía. Después de todo, esa araña tenía un cuerpo carnal comparable a un celestial, pero la habilidad divina de Gongsun Wan’er la estaba destruyendo por completo e impunemente. Estaba claro que esa habilidad divina era más que extraordinaria.

Mientras tanto, Gongsun Wan’er retrocedió varios pasos con el rosto pálido; desatar ese vórtice antiguo no había sido ninguna tarea fácil, y era muy agotador. Tomando en cuenta el tiempo que le tomaba desatarlo por completo, probablemente no era algo que pudiera convocar casualmente. Aunque Bai Xiaochun ahora suspiraba de alivio por el final de la batalla, su temor hacia Gongsun Wan’er aumentó un poco.

—Esa habilidad debe ser única de Gongsun Wan’er. De lo contrario, la Madre Fantasma no habría sido tan fácil de secuestrar. —De todos modos, este no era el momento de sentarse a contemplar el asunto. Pasó un destello por sus ojos y volteó a ver el saco de huevos.

Gongsun Wan’er estaba casi sin aliento, pero también volteó en la misma dirección. No tenían ni por qué discutir cual sería el siguiente paso. Los dos desataron ataques casi al mismo tiempo.

Gongsun Wan’er convocó su buque de guerra de huesos, pero ahora se mostraba del tamaño de una mano. En cuanto apareció, una gran cantidad de humo negro salió disparado hacia el saco de huevos. Bai Xiaochun también sabía que era un momento crítico, así que convocó la Gran Espada del Norte, y atacó al saco de huevos respaldado por su base de cultivo en el Reino Celestial inicial.

Estaban desatando dos de sus ases bajo la manga, y ambos asestaron sus ataques sobre el gran saco de huevos casi al mismo tiempo. Primero fue el buque de guerra de Gongsun Wan’er. Aunque el golpe inicial no logró romper el exterior del saco de huevos, ¡un veinte por ciento si logró pasar!

Luego llegó la gran espada de Bai Xiaochun, la cual le propinó un tajo desde un ángulo distinto. El qi de espada rugía con fuerza y el saco de huevos se abrió en un treinta por ciento. Luego un cuarenta por ciento, cincuenta por ciento, sesenta por ciento… ¡El saco de huevos se abrió en un setenta por ciento en apenas un parpadeo! En este momento, la superficie era lo bastante traslúcida como para ver que había algo adentro, ¡estaba vivo y se retorcía!

Mientras tanto, se pudo escuchar un estallido descomunal debido al ataque combinado.

El sonido fue tan fuerte que las vibraciones probablemente hubieran matado incluso a un deva, y harían que un semidiós tosiera sangre. Hasta los celestiales quedarían aturdidos. Afortunadamente, Bai Xiaochun y Gongsun Wan’er estaban entre los expertos más poderosos de todo el mundo, por lo que se recuperaron rápidamente.

Sin embargo, a pesar de lo cerca que llegaron de abrir el saco de huevos con su ataque combinado, no lograron terminar el trabajo. Y en apenas unos instantes, ¡el saco de huevos se volvió a cerrar!

Estos poderes de regeneración dejaron boquiabierto a Bai Xiaochun y a Gongsun Wan’er.

Por supuesto, Gongsun Wan’er estaba muy sorprendida por el impresionante tesoro mundial de Bai Xiaochun, pero no tenía tiempo de pensar en eso en este momento. Ambos intercambiaron un vistazo y empezaron a desatar ataques al mismo tiempo nuevamente. Esta vez, Bai Xiaochun no se anduvo con rodeos. Vertió todo el poder de su cuerpo carnal y de su base de cultivo en la Gran Espada del Norte, así como varias habilidades divinas y técnicas.

Gongsun Wan’er se metió a la boca algunas píldoras y esto le recobró el color en el rostro. Sus ojos como de fénix irradiaban ganas de matar, y envió una gran cantidad de energía negra a dar vueltas a su alrededor. Su buque de guerra apareció de nuevo, y también se podía ver ver venas negras que sobresalían por su piel, ¡lo que indicaba que estaba por darlo todo!

En el momento en el que atacaron, la superficie del saco de huevos pareció haberse reducido en un treinta por ciento, un cincuenta por ciento, un setenta por ciento… ¡¡noventa por ciento!!

Pero fue entonces que sus absurdos poderes regenerativos entraron en acción, así como su contragolpe defensivo. Se pudieron escuchar varios estallidos seguidos y Bai Xiaochun y Gongsun Wan’er fueron empujados hacia atrás, el saco de huevos regresó nuevamente a su estado normal, ¡como si no hubiera pasado nada!

—¡¡No puede ser!! —dijo Gongsun Wan’er sorprendida. Los poderes defensivos del saco de huevos eran espeluznantes. Bai Xiaochun estaba sin aliento a un lado de ella, y se preguntaba por qué esos poderes regenerativos se le hacían tan similares a los que él mismo poseía debido al Códice Imperecedero. Aunque había algunas diferencias, sí que eran muy cercanos.

Estaba claro que este saco de huevos estaba usando la fuerza vital reunida del Condado Nueve Sombras. De hecho… a Bai Xiaochun le recordaba mucho a como él mismo se había visto forzado a reunir fuerza vital para cultivar el Códice Imperecedero.

Debido a todo esto, se empezó a preguntar… ¡si su Códice Imperecedero provenía de algún modo de este gran saco de huevos!

De lo contrario, ¿¡por qué sentiría cómo si su técnica estuviera conectada a él de algún modo, a pesar de ser distintas!?

De haber habido suficiente tiempo, Bai Xiaochun y Gongsun Wan’er quizás habrían podido analizar un poco más el asunto y encontrar una manera de abrir el saco de huevos. Pero los sonidos que venían del interior del saco de huevos se hacían cada vez más y más fuertes, ¡parecía que lo que estaba adentro estaba por salir!

Bai Xiaochun y Gongsun Wan’er estaban claramente preocupados. Aunque no podían estar totalmente seguros de las circunstancias, ¡parecía probable que lo que fuera que había absorbido toda la fuerza vital del Condado Nueve Sombras sería aterradoramente poderoso!

Si tan solo la superficie del saco de huevos era tan absurdamente fuerte, era fácil imaginarse como sería lo que estaba adentro.

Gongsun Wan’er estaba tan pálida como una hoja de papel, y por primera vez desde su llegada al Condado Nueve Sombras, decidió que retirarse quizás era la mejor opción.

—Vámonos, —dijo—. Esto está más allá de nuestras capacidades. Tengo el presentimiento de que sea lo que sea lo que está creciendo en ese saco de huevos, es algo profundamente maligno. No creo que algo que no sea un arcaico pueda manejarlo. ¡Ya hicimos lo que pudimos! —Entonces empezó a retroceder, como preocupada de no poder escapar si perdía mucho tiempo.

Bai Xiaochun habría sido el primero en sugerir irse en cualquier otra situación. Pero… ahora estaba de pie, observando fijamente al saco de huevos.

Una idea enloquecida empezó a formarse en su cabeza, una idea que no podía sacudirse de ningún modo. Solo él podría haber ideado tal concepto, y fue solo debido a lo similar que le parecía el saco de huevos al poder de su Códice Imperecedero.

—¡Hora de apostarlo todo! —gritó como abandonando la cautela. No podía permitir de ningún modo que la Prefectura Mar de Niebla fuera arruinada, y ese resultado sería casi seguro si dejaban que esa cosa saliera del saco de huevos.

Además, dado todo lo que ya habían hecho para evitar que naciera, si lo lograba, seguro que vendría tras él por venganza.

—Quizás podría rendirme aquí si no lo hubiera ofendido. Pero ya que ya lo ofendí, tengo que matarlo a toda costa. Si no lo puedo matar, ¡¡al menos puedo hacer que me tema!! —Apretó los dientes con determinación.

—Dame una mano Wan’er. Si esto no funciona, ¡entonces nos vamos! —Dicho esto, levantó la Gran Espada del Norte y se preparó para atacar. Gongsun Wan’er asintió y se preparó para unirse a él.

Una vez más fueron desatados sus ases bajo la manga y el mundo se llenó de estruendos. Los ataques impactaron directamente al saco de huevos, y lograron abrir su superficie en un noventa por ciento, entonces la regeneración comenzó.

Pero esta vez, cuando Gongsun Wan’er retrocedió, Bai Xiaochun ignoró los efectos del contragolpe. Empezó a brotarle sangre de la boca, gritó a todo pulmón… ¡¡y sacó el Parasol Eterno!!

Mientras el saco de huevos intentaba repararse, ¡¡usó el Parasol Eterno para apuñalarlo y atravesarlo!!

En ese momento, el poder de su contragolpe y los poderes de regeneración llegaron al máximo. Bai Xiaochun sentía cómo si le estuviera cayendo encima una montaña, empezó a temblar y a toser varias bocanadas de sangre. Sus mismos poderes regenerativos entraron en acción, ¡su Códice Imperecedero estaba compitiendo con el saco de huevos!

Entonces la habilidad del Parasol Eterno para absorber fuerza vital estalló. Aunque aún no había atravesado completamente la superficie del saco de huevos, ya había empezado a fluir un poco de fuerza vital por allí. Mientras Bai Xiaochun empujaba con todas sus fuerzas el parasol, los poderes de regeneración y del contragolpe del saco de huevos seguían enfrentándose a él.

La sangre fluía por su boca como si fuera una fuente, para el total asombro de Gongsun Wan’er.

—¿¡Estás loco Bai Xiaochun!?

Bai Xiaochun tenía los ojos inyectados de sangre, usó el Conjuro de la Montaña Viviente y la Transformación de Antepasado Nube Relámpago para llevar su cuerpo a la cima. El poder de su cuerpo carnal y de su base de cultivo hicieron erupción, hasta que la superficie del saco de huevos finalmente no pudo más. Bai Xiaochun gritó con fuerza, y finalmente logró hacer que la punta del Parasol Eterno atravesara esa superficie! Entonces se pudo escuchar como si algo reventara, ¡y la punta logró apuñalar el interior del saco de huevos!

En ese momento, ¡una fuerza vital más poderosa que cualquier cosa que Bai Xiaochun se hubiera encontrado en su vida empezó a pasar a su cuerpo a través del Parasol Eterno!

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