Capítulo 1134 – AWE – Una Aldea Escalofriante.

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En el tiempo de unos diez respiros después de que Bai Xiaochun y Gongsun Wan’er entraron a la telaraña, el agujero se cerró detrás de ellos. No quedó ni la más mínima marca que indicara que había habido un agujero allí.

Ahora estaban totalmente separados del mundo exterior.

Adentro de esa crisálida telaraña enorme, Bai Xiaochun y Gongsun Wan’er tenían una expresión muy seria en sus caras. En este momento, estaban de pie sobre una vasta planicie.

Allí adentro no alcanzaban a ver ninguna planta, o ninguna montaña. Hasta el suelo estaba seco y agrietado, como carente de toda fuerza vital, a excepción de la niebla, ¡no había nada por aquí!

Gongsun Wan’er observó en silencio sus alrededores, y luego apuntó a la distancia. —Estuve por esta área la última vez que pasé por el Condado Nueve Sombras, y recuerdo claramente que había una cordillera por allá…

Bai Xiaochun observó el área a la que Gongsun Wan’er apuntaba, y no pudo ver absolutamente nada.

Los dos intercambiaron un vistazo, y ambos podían ver el temor y confusión en los ojos del otro.

—Que interesante, —dijo Gongsun Wan’er—. No hay muchas cosas en los Dominios Inmortales Eternos que puedan perturbar a celestiales como nosotros. El Condado Nueve Sombras seguía igual que siempre hace apenas unos días, solo para tornarse así repentinamente… Por lo que recuerdo, ¡jamás ha ocurrido nada similar! —Por sus ojos pasó un destello y extendió un poco de su sentido divino. Ya que era una persona dominante, no se molestó en ocultar su presencia, y hasta desató el poder de su base de cultivo, como para anunciar su presencia a cualquier entidad que hubiera dentro del Condado Nueve Sombras.

Por supuesto, la personalidad de Bai Xiaochun era muy distinta. Se agachó y agarró un poco de tierra con la mano.

Se sentía como cenizas. Luego la sopló y se dispersó por el aire. Hasta dónde podía ver, todo estaba cubierto por capas de cenizas como esta.

—Esto es aún peor que las áreas cubiertas de niebla de afuera, —murmuró.

Gongsun Wan’er retiró su sentido divino con el ceño fruncido. Extrañamente, después de enviar su sentido divino más allá de cierto nivel, ya no pudo retraerlo más, y se vio forzada a disiparlo.

Realizó un gesto de conjuro con su mano derecha, extendió la mano y se tocó la frente, luego envió un poco más de su sentido divino.

—Hay una aldea más adelante, —dijo—. Allí hay algo vivo, pero mi sentido divino no puede entrar al área, así que no puedo determinar qué es.

Dicho esto, se puso en movimiento. Bai Xiaochun por otro lado, contuvo su inquietud, respiró hondo y la siguió.

Todo se encontraba en un silencio sepulcral y absoluto, sin la más mínima brisa. Pero extrañamente, no todo estaba oscuro, y esa crisálida de telarañas que conformaba el cielo resplandecía de manera brillante. A pesar de que los mortales no serían capaces de verlo, dado el nivel de las bases de cultivo de Bai Xiaochun y Gongsun Wan’er, podían ver todo con claridad.

Se movían con una velocidad que sobrepasaba por mucho a cualquier semidiós. El Condado Nueve Sombras tenía un tamaño comparable al Reino Alcance Celestial, pero con su velocidad actual, ¡solo les tomó el tiempo que tarda en quemarse un palillo de incienso para ver la aldea de adelante!

Anteriormente, quizás la aldea no habría llamado tanto la atención, pero ahora, sí que lo hacía. Alrededor no existía más que cenizas. Por otro lado, la aldea estaba conservada a la perfección, y hasta parecían haber lámparas titilando, y humo saliendo de las chimeneas.

Esto solo dejó aún más inquieto a Bai Xiaochun. Pero no surgió ninguna sensación de crisis en su interior mientras se acercaba con Gongsun Wan’er.

Estos se detuvieron afuera de la aldea, y en ese momento… ¡se pudieron escuchar las risas de una niña joven rompiendo el silencio!

—Jejeje… —Las risas tan repentinamente hicieron que las expresiones de Bai Xiaochun y Gongsun Wan’er cambiaran súbitamente.

Lo que era aún más extraño, era que las risas persistían sin parar. Gongsun Wan’er eventualmente dejó salir un frío bufido.

—¿¡Quién se atreve a intentar actuar lúgubre frente a mí!? —Un fuego fantasmagórico y misterioso apareció en sus ojos y se acercó a la aldea. Ahora que Bai Xiaochun lo pensaba, cualquier otro fantasma palidecía en comparación a la Madre Fantasma. Así que se calmó un poco y también fue a la aldea tras ella.

No era muy grande, solo había unas cien casas. Las calles estaban muy limpitas, a diferencia del mundo polvoriento más allá de sus bordes. Incluso había muchas luces saliendo de las ventanas de los edificios.

Pero una vez que Bai Xiaochun extendió su sentido divino, y se dio cuenta de que no podía detectar a ningún ser vivo. Su rostro cambió un poco.

Gongsun Wan’er empezó a abrir algunas puertas de edificios, y descubrió rápidamente que estaban totalmente vacíos. Algunas de las mesas tenían comida, pero no había nadie sentado para comerla.

De haber sido todo, quizás no sería gran cosa. Pero las risas interminables de la chica seguían asaltando sus oídos. Incluso después de entrar a la aldea, seguían sin poder distinguir de dónde provenían esas risas. Era como si existiera en todos lados al mismo tiempo.

Ni siquiera el sentido divino podía determinar el origen, sin mencionar encontrar a la niña.

Lo que era aún más inquietante, era que las risas parecían estarse acelerando, hasta dejar el corazón de Bai Xiaochun lleno con una sensación de crisis inminente. Entonces, sin ninguna advertencia previa… ¡las risas cesaron súbitamente!

Antes de que Bai Xiaochun y Gongsun Wan’er pudieran salir a investigar, se pudo escuchar la voz de la misma niña. Pero esta vez, ya no estaba riendo, ¡estaba llorando!

Sus llantos parecían repletos de amargura, desesperanza y hasta locura, y sonaba aún más intensamente que las risas previas. Entonces… el Condado Nueve Sombras que hasta ahora parecía un mundo de calma, ¡se llenó repentinamente con una ráfaga de viento!

Empezaron a retumbar truenos en el aire, el cual ahora estaba lleno de una nube interminable de cenizas y tierra. Entonces una sensación escalofriante de peligro surgió dentro de Bai Xiaochun.

—Gongsun Wan’er, tú eres la Madre Fantasma ¿no? ¿No puedes encontrar rápido a los fantasmas que estén por aquí? —Entonces volteó a verla, ¡solo para descubrir que ya no estaba allí!

Su corazón empezó a acelerarse de inmediato. Dado el nivel de su base de cultivo, si Gongsun Wan’er salía del área, debería de haberse dado cuenta. Pero… no la veía por ningún lado.

¡Este lugar es demasiado escalofriante! —pensó—. Gongsun Wan’er no pudo haberse ido, ¡lo que significa que solo puede haber ocurrido una cosa! ¡Debe haber una formación de hechizos por aquí que está retorciendo el espacio! —Extendió de nuevo su sentido divino, y también le dio una palmada a su bolso de almacenamiento para sacar una llama de quince colores. Mientras la luz del fuego iluminaba el área, la arrojó directamente al suelo.

Entonces hubo una explosión masiva, como cuando cae una gota de agua en una caldera de aceite hirviendo.

Las llamas se extendieron por todos lados, y desgarraron una especie de velo. En ese momento, pudo ver de nuevo a Gongsun Wan’er.

Se veía impactada, pero también aliviada de ver a Bai Xiaochun. Mientras tanto, la explosión de su llama de quince colores estaba abrasando toda la aldea, y muchos de los edificios se estaban reduciendo a cenizas, solo quedaban Bai Xiaochun y Gongsun Wan’er en medio de un mar de fuego ardiente.

En tanto ese fuego ardía, los llantos continuaban. Pero mientras esas cien casas de la aldea eran quemadas y se desplomaban, Bai Xiaochun alcanzó a ver que, en el segundo piso de uno de los edificios, había una especie de cuna de madera. Y sobre la cuna había una marioneta, esta estaba observando fijamente a Bai Xiaochun… y lloraba.

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