Capítulo 1133 – AWE – Crisis en Nueve Sombras.

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Cuando se terminó de formar ese saco de huevos, un aura extraña empezó a pulsar desde el interior del Condado Nueve Sombras, y esta dio a luz una niebla gris.

Por lo general, Gongsun Wan’er habría venido personalmente a investigar los eventos que sucedían en el Condado Nueve Sombras, pero justo se encontraba en un momento crucial de su cultivo, por lo que había enviado a los dos semidioses en su lugar.

Cuando quedó claro que los dos semidioses no volverían, se dio cuenta de que la situación era mucho peor de lo que se había imaginado.

Además de eso, la niebla gris estaba extendiéndose hacia la Prefectura Mar de Niebla, por lo que el Sumo Pontífice del Cielo y el Rey Fantasma Gigante se dieron cuenta de que estaba pasando algo extraño en la prefectura vecina.

Había cierto poder dentro de esa niebla, algo que los cultivadores normales no podían detectar. Hacía que las tierras se pintaran del color gris y hasta se abrían fisuras en el suelo. No solo eso, la niebla mataba todo lo que tocaba, ¡incluso las plantas!

La Prefectura Mar de Niebla entró en alerta máxima de inmediato, y el Sumo Pontífice del Cielo se acercó personalmente al borde para investigar, lo mismo hicieron el Rey Fantasma Gigante y otros expertos poderosos. Después de ver personalmente la situación, formularon una teoría de lo que estaba por ocurrir.

Si no lograban poner bajo control la niebla, ¡esta cubriría toda la Prefectura Mar de Niebla en apenas quince días!

Este era un giro de acontecimientos monumental. Después de todo, la Prefectura Mar de Niebla se encontraba en medio de una expansión rápida, y si su ímpetu era detenido tan pronto, podría haber consecuencias devastadoras a largo plazo.

Más o menos en este momento, Bai Xiaochun regresó del abanico dañado, y envió su sentido divino para notificarle de su regreso al Sumo Pontífice del Cielo, y al Rey Fantasma Gigante. Estos hacía rato que se habían dado cuenta de que este desaparecía de vez en cuando por algún motivo misterioso.

Por supuesto, a ninguno se le había siquiera ocurrido preguntar. Una vez que el sentido divino de Bai Xiaochun los tocó, le explicaron preocupadamente el asunto sobre la niebla, y el Condado Nueve Sombras.

—¿El condado entero está cubierto de telarañas? ¿¡Y todos los que tocan la niebla mueren!? —Bai Xiaochun quedó claramente sorprendido. Era evidente que este asunto no era cualquier cosa, así que lo primero que hizo fue reportarlo a la Ciudad del Emperador-Santo.

Pero por temor a que la Prefectura Mar de Niebla fuera afectada negativamente y sin querer perder tiempo por esperar una respuesta, se forzó a no pensar en lo peligrosa que era la situación y se fue volando a revisarla personalmente. Por supuesto, también se trajo consigo a varios subordinados, incluyendo al Sumo Pontífice del Cielo y al Rey Fantasma Gigante.

Estos llegaron en poco tiempo al borde de la prefectura, justo frente a esa niebla gris que se expandía. Bai Xiaochun quedó conmocionado al verla.

¿¡Qué diablos es eso!? —pensó, y empezó a maldecir por dentro casi al instante. La niebla se movía con una velocidad sorprendente, comparable a la de un deva. Y su sentido divino no podía atravesarla.

De vuelta en el Reino Alcance Celestial, seguro que habrías escapado frente a este nivel de peligro. Pero ahora, él era el experto más poderoso en la Prefectura Mar de Niebla. ¿Cómo iba a escapar?

Se encontraba en conflicto sobre qué hacer, así que apretó los dientes y les ordenó a sus subordinados que retrocedieran. Luego desató el poder de su base de cultivo para rodearse de manera defensiva. Y finalmente intentó entrar a la niebla para investigar más.

El Rey Fantasma Gigante pensó decirle a Bai Xiaochun que no hiciera nada peligroso. Pero ya que la niebla se expandía tan rápido hacia el territorio de la Prefectura Mar de Niebla, tanto él como el Sumo Pontífice del Cielo estaban muy preocupados.

—Estará bien, —le dijo suavemente el Sumo Pontífice del Cielo—. Es un celestial, y es muy cauteloso. Dado el nivel de su base de cultivo, no debería encontrarse con ningún peligro mortal. —El Rey Fantasma Gigante solo suspiró y asintió. Así que ambos se quedaron atrás mientas Bai Xiaochun entraba a la niebla.

En cuanto entró a la niebla, pudo sentir como si algo estuviera tirando de él, casi como si estuviera caminando dentro del agua, cosa que redujo considerablemente su velocidad.

Al parecer, una presión muy poderosa pesaba sobre todos lados.

Pero para su alivio, su base de cultivo lo convertía en una gran roca, el agua no podía más que fluir a su alrededor.

Esto le dio un poco de confianza, así que empezó a aumentar su velocidad, y poco después, ya se encontraba cerca de la fuente de la niebla. ¡El Condado Nueve Sombras!

Su primera impresión… era que se veía cómo un enorme saco de huevos. No solo eso, pudo percibir un aura maligna que emanaba de allí, y era profundamente inquietante.

Maldita sea, ¿¡qué diablos pasa aquí!? —Ya estaba temblando de miedo, se acercó un poco más al Condado Nueve Sombras, y mantenía el ojo sobre esas telarañas densas e impenetrables. Dado lo inquieto que estaba, se centraba en actuar con mucha cautela y simplemente se acercó flotando al borde del condado, para inspeccionar las redes de telarañas.

Después de que pasaran unas seis horas, terminó por darle una vuelta entera al condado, pero no pudo encontrar ninguna entrada. Pasó un destello por sus ojos, y pensó en atacar las redes para ver qué tan fuertes eran. Pero entonces su expresión cambió, y se volteó hacia una dirección distinta.

Allí, la figura de una mujer apareció gradualmente, aunque aún no lograba distinguir quien era. Cuando esta vio a Bai Xiaochun, también se le acercó. Después de poco, llegó lo bastante cerca para reconocerla.

—Gongsun Wan’er, —le dijo como saludo en voz baja.[1]

—¡Bai Xiaochun! —le respondió ella. Entonces llegó justo frente a él. Era obvio que no hacía falta explicar por qué los dos estaban por aquí.

Dadas las circunstancias tan extrañas, Bai Xiaochun estaba contento de tener cerca a Gongsun Wan’er. Así que no perdió tiempo con chácharas y procedió a decirle todo lo que sabía hasta ahora.

—La niebla se expande con la velocidad de un deva, corroe todo lo que toca, y absorbe toda su fuerza vital. Lo más raro, es que extrae la fuerza vital teletransportándola, o al menos usando algo parecido a una teletransportación.

—Esta telaraña es una enorme estructura sin entradas. Aún no la he atacado para probar, pero me imagino que habrá alguna respuesta a las habilidades divinas que usemos. Quizás podamos pasar de un golpe si usamos el suficiente poder. De lo contrario, es probable que tome un buen rato pasar.

Gongsun Wan’er se tomó un momento para digerir la información, y luego procedió a decirle a Bai Xiaochun las pocas cosas que ella había descubierto.

Bajó su voz y le respondió, —Envié a dos semidioses a investigar hace dos días. En ese entonces, la telaraña aún no se había completado, y quedaban lugares por dónde entrar. Pero… ¡no volví a escuchar de los semidioses después de que entraran!

—Además, esta niebla se está transformando. Sospecho que, dentro de tres días, se estará expandiendo con la velocidad de un semidiós. ¡Y ese probablemente no sea el límite!

Esto sorprendió mucho a Bai Xiaochun.

Los dos intercambiaron un vistazo. Era obvio que no había tiempo de sentarse a pensar o esperar a que la Dinastía del Emperador-Vil o la Dinastía del Emperador-Santo enviaran refuerzos. ¡Tenían que actuar de inmediato!

No había muchas opciones tampoco. Bai Xiaochun apretó los dientes, y los ojos de Gongsun Wan’er resplandecieron con determinación. Si Gongsun Wan’er hubiera estado sola, probablemente no habría estado dispuesta a enfrentar el peligro. Pero ya que eran dos celestiales… había pocos lugares en todos los Dominios Inmortales Eternos a los que no pudieran ir.

Discutieron un poco los detalles y decidieron en un plan simple, luego convocaron el poder de sus bases de cultivo. Se pudieron escuchar varios estallidos y fueron desatadas varias habilidades divinas, las cuales se dirigían a un punto específico de la telaraña.

Luego salió disparada una onda de choque por todos lados, y la telaraña onduló un poco, como soportando el poder de su ataque combinado.

Pero la barrera solo había sido levantada hace poco, y Bai Xiaochun y Gongsun Wan’er eran celestiales con habilidades divinas inigualables. Poco después, la telaraña se estremeció y se abrió un agujero.

En ese instante, unas cantidades enormes de niebla gris salieron del agujero, y este empezó a cerrarse casi tan pronto se abrió.

—¡Vamos! —dijo Gongsun Wan’er, se puso en movimiento y entró por el agujero. Bai Xiaochun contuvo su inquietud, se preparó, ¡y la siguió adentro!

 


[1]  Lugar extraño para mencionarlo, pero también me doy cuenta que no lo había mencionado antes, en la cultura China, la manera principal de saludar a tus conocidos, es decir su nombre. La palabra común para «hola» (ni hao), se usa más bien para llamar la atención, o para saludar a desconocidos

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