Capítulo 1096 – AWE – El Regreso de Virūpākṣa.

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Debido a esos más de 100 gigantes, Sima Yunhua y Gu Tianjun no tenían manera de causarle más problemas a Bai Xiaochun. De hecho, ni siquiera tenían tiempo de pensar en él.

Si se desconcentraban incluso por un segundo, se encontrarían en un verdadero y profundo peligro. Estaban básicamente alternando entre toser sangre y consumir píldoras, hasta que el poder de la teletransportación finalmente surgió.

A medida que la luz de la teletransportación se acumulaba, se sintieron repentinamente aliviados por haber escapado apenas de esta peligrosa experiencia. También se esfumó por completo su esperanza de pasar el nivel dieciocho.

Cuando se fueron, Bai Xiaochun abrió los ojos, se puso de pie, y se veía muy satisfecho con sigo mismo. Después de sacudirse la arena de encima, alzó la barbilla, sacudió su manga y dijo fríamente, —Con un chasquido de mis dedos, yo Bai Xiaochun, he reducido a cenizas a dos celestiales. ¡Su mayor error fue hacerme molestar!

Bai Xiaochun estaba extremadamente contento con la nueva línea de su monólogo usual, y decidió que debía usarlo de nuevo en el futuro si tenía la oportunidad.

En tanto, los gigantes de arena se dejaron de mover y estaban allí de pie inmóviles. Bai Xiaochun los observó y se sintió un poco triste. No era que no hubiera considerado llevárselos. Lamentablemente, gracias a los poderes que había obtenido del abanico dañado, sabía que estas marionetas solo podían existir en el nivel dieciocho. Afuera no serían más que ilusiones.

—Me pregunto como hizo todo esto el soberano que creó el abanico. —Entonces Bai Xiaochun pensó en pasar el nivel dieciocho simplemente para molestar más a Sima Yunhua y a Gu Tianjun.

Después de pensarlo un poco, decidió que tal cosa sería demasiado sospechosa. Así que suspiró y abandonó la idea. Poco después se teletransportó fuera del nivel.

En cuanto reapareció afuera, un rayo de qi de espada salió disparado hacia él.

Afortunadamente, ya había estado preparado para tal cosa. Observó furiosamente el lugar del que venía y desató un puñetazo hacia el qi de espada.

Entonces se pudo escuchar un estallido y terminó forzado a retroceder varios cientos de metros. Aun así, el qi de espada colapsó, y Gu Tianjun el cual ya había estado herido y estaba usando el poder de las píldoras para seguir adelante, recibió un efecto adverso por su movimiento y también retrocedió varios miles de metros. Para cuando finalmente se detuvo, observó fijamente a Bai Xiaochun.

—¡Nos engañaste Bai Xiaochun! —le rugió.

Sima Yunhua apareció junto a Gu Tianjun con un resplandor gélido en sus ojos y también se quedó mirando a Bai Xiaochun.

Si los dos celestiales no hubieran salido heridos, Bai Xiaochun hubiera sido más cauteloso. Pero ya que los dos estaban seriamente heridos, no les temía en lo más mínimo.

Los miró de reojo como de manera burlona y dijo, —¡Primero tenemos que aclarar quién engañó a quien! Si de verdad quieren seguir causando problemas, está bien, ¡vengan! Ya tuve suficiente de gente como ustedes.

Entonces alzó la voz aún más fuerte y continuó. —Muy bien, todos, presten atención. NO soy yo el que está buscando pelear con estos dos, ¡ellos se están metiendo conmigo! ¡Le pediré al Su Majestad que juzgue bien las cosas cuando volvamos a la Dinastía del Emperador-Santo!

Gu Tianjun no podía responder nada a las mordaces palabras de Bai Xiaochun, solo pudo rugir un poco. Pero la intención asesina en sus ojos era explosivamente fuerte. Por otro lado, Sima Yunhua era un poco más racional. Después de quedarse viendo a Bai Xiaochun un momento, puso una sonrisa.

—Parece que te he subestimado Compañero Daoísta Bai, —Entonces juntó sus manos, se inclinó y se fue para ir a meditar.

Gu Tianjun permaneció de pie por un buen rato. Pero eventualmente dejó salir un frío bufido, contuvo su intención asesina y se fue caminando lejos. En primer lugar, sabía bien que estaba demasiado herido como para pelear con Bai Xiaochun. Por otro lado, de algún modo tenía la sensación de que, mientras estuviera aquí, no importaba ni aunque tuviera una base de cultivo más alta. Seguía estando en peligro si se trataba de lidiar con Bai Xiaochun.

Después de Gu Tianjun y Sima Yunhua retrocedieron, los demás cultivadores reunidos que habían visto la escena pudieron imaginarse lo sucedido.

Especialmente el Preceptor Profundidad Marina y los demás miembros de la Dinastía del Emperador-Santo. El hecho de que Sima Yunhua y Gu Tianjun hayan retrocedido y también ver el puñetazo de Bai Xiaochun los dejó conmocionados.

—Es obvio que hay un poco de fricción entre esos tres… ¡Y al final Bai Xiaochun salió ganando!

—Se ve relativamente inofensivo, pero la verdad es que… desde su llegada al abanico dañado ¡Bai Xiaochun no ha perdido en ningún conflicto!

—¡Y también llegó al nivel dieciocho sin esforzarse!

Todos los que lo miraban aún tenían temor residual en sus corazones. Bai Xiaochun se llenó de orgullo al darse cuenta de eso.

—Ah… ¿qué puedo hacer? Siempre termino siendo el centro de atención a dónde quiera que voy. ¡No es que lo haga a propósito! —Sacudió su cabeza, y buscó un lugar dónde sentarse de piernas cruzadas y saborear su victoria. Además, estaba empezando a ponerse nervioso por la llegada del límite de tiempo. Solo quedaban unos quince días.

Las cosas procedieron tal y como Bai Xiaochun esperaba. El tiempo pasó, y después de poco, ya solo quedaban dos días para que se acabara el tiempo. A estas alturas, prácticamente todos habían abandonado los desafíos. Solo quedaban cuatro o cinco personas que se rehusaban a rendirse. Para ellos, ya no había emoción en sus intentos, solo terquedad.

Gu Tianjun y Sima Yunhua se recuperaron eventualmente y regresaron a intentar nuevamente el nivel dieciocho. Pero después de varios fallos, solo pudieron suspirar y rendirse.

Todos estaban hablando del Celestial Virūpākṣa, el Reverendo Voraz y el Príncipe Ur-Demonio. Aún estaban desaparecidos, y nadie tenía idea de a dónde habían dado a parar. Muchos habían llegado a la conclusión de que tenían que haberse topado con alguna forma de buena fortuna. Hasta Gu Tianjun y Sima Yunhua parecían creer esto.

Bai Xiaochun simplemente aclaraba la garganta al escuchar estas cosas.

Los dos días pasaron. Fue entonces que, por primera vez desde el inicio de la prueba de fuego, ¡el sentido divino de todos volvió a la normalidad!

Era una sensación extraña y maravillosa para todos.

Gu Tianjun y Sima Yunhua estaban particularmente encantados. Durante sus vidas, ya habían participado en demasiadas pruebas de fuego como para contarlas, pero jamás habían terminado tan frustrados como en este abanico dañado.

Podían aceptar su derrota, pero este abanico dañado casi parecía odiarlos. Sin importar que tanto lo intentaban, el abanico simplemente no les dejaba tener éxito.

Nadie parecía estarse lamentando de que finalmente hubiera llegado el fin de la prueba. De hecho, muchos dejaron salir suspiros de alivio. Los últimos dos meses habían sido como un tormento para la mayoría.

—¡Quizás sean el Celestial Virūpākṣa, el Reverendo Voraz y el Príncipe Ur-Demonio los que terminen con la mayor buena fortuna al final! —Esto era lo que muchos pensaban.

Para cuando llegó el momento final, el espíritu autómata del abanico se despertó de nuevo. Había desaparecido por mucho tiempo, por lo que la situación fue un poco inesperada. Sin embargo… para el asombro de todos, justo en ese momento, la luz de una teletransportación surgió en la plaza principal, y salieron tres personas arrastrándose…

Si… literalmente se arrastraban…

Tenían la ropa hecha pedazos y miradas vacías en sus rostros. También temblaban, aunque de esto no se daban cuenta, y tenían sangre por todos lados. Estas eran las tres personas que todos sospechaban habían adquirido alguna buena fortuna en las pruebas de fuego. El Celestial Virūpākṣa. El Príncipe Ur-Demonio. Y el Reverendo Voraz.

Todos se quedaron pasmados al ver a los tres celestiales, quienes se veían como si los hubiera aplastado un ejército de diez mil hombres y caballos. Poco después, las personas empezaron a gritar sorprendidas y alarmadas.

—Esto… esto…

—No puede ser. Esperen un minuto, ¿acaso no consiguieron ninguna buena fortuna? ¿¡qué les paso!? ¡¡No puedo creer que fueran torturados a este punto!!

—Miren sus expresiones. Es la mirada de alguien que ha caído en la desesperación una y otra vez. Y miren toda esa sangre…

Entre las voces se podía escuchar la de Bai Xiaochun. Esta sonó de manera dramática y asombrada, apuntó a ellos y dijo, —¿¡Cómo pudo haber pasado esto!? ¡Pensé que yo me las veía mal, pero resulta que ustedes tres la pasaron mucho peor!

Aunque nadie le prestaba la más mínima atención. Los semidioses de la Dinastía del Emperador-Vil, incluyendo a Li Donghao, se acercaron rápidamente a ayudar a los celestiales.

El Príncipe Ur-Demonio y el Reverendo Voraz parecían estar en condiciones ligeramente mejores. Aunque se encontraban sin aliento, ya se estaban recuperando mentalmente. Por otro lado, el Celestial Virūpākṣa parecía haber recibido particular atención… En cuanto Li Donghao se acercó para ayudarlo a levantarse, el Celestial Virūpākṣa se percató de su imponente figura y gritó, —¡No me toques! ¡Dije que no me toques…!

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