Capítulo 1089 – AWE – La Desesperación del Celestial Virūpākṣa.

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Mientras tanto, en el nivel dieciocho del abanico dañado…

Un vasto desierto ardiente se extendía hasta dónde alcanzaba la vista, cubierto de vientos intensos que levantaban el polvo y lo arrastraban a través de algunas salientes rocosas.

Quienquiera que se parara en este desierto habría podido sentir lo desolado y baldío que era. Apenas se podía ver una tormenta de arena interminable, repleta de muchos esqueletos, al parecer los restos de los incontables seres que habían muerto en este lugar a través de los años.

En realidad, era imposible saber si los esqueletos realmente habían pertenecido a personas asesinadas aquí, o si simplemente los habían dejado aquí. Pero, de cualquier manera, en cuanto el Celestial Virūpākṣa entró al nivel, pudo sentir una profunda sensación de peligro.

Sin embargo, esto no lo retrasó para nada, sino que lo hizo sentir más grandioso y heroico.

—Ahora que tengo la posición del Primer Contendiente, ¡puedo pasar este nivel antes que nadie!

—¡Es obviamente el destino! Evidentemente, la buena fortuna de este lugar me pertenece a mí, el Celestial Virūpākṣa… ¡obviamente estoy destinado a convertirme en el dueño de este tesoro precioso del nivel soberano! —Se veía tal cual la imagen de la confianza, de pie con las manos en su espalda.

Y en efecto, estaba completamente seguro de que sería el primero en pasar cada nivel, incluyendo este, el dieciocho. Gran parte de su confianza venía del hecho de que se encontraba en el gran círculo del Reino Celestial. La única otra persona en todo el abanico dañado que quizás podría competir con él era Gu Tianjun.

El Celestial Virūpākṣa no estaba nada preocupado por Bai Xiaochun. Este apenas se había convertido en celestial hacía poco, y para él no era más que un payaso. El Celestial Virūpākṣa estaba bastante seguro de que a pesar de que había sido un poco frustrante lidiar con él previamente, podía matarlo fácilmente de ser necesario.

—Aunque el nivel dieciocho probablemente sea aún más difícil que todos los anteriores… ¡nada me detendrá! ¡Me pregunto qué tipo de poderes recibiré después de pasar el vigésimo nivel! —Puso una sonrisa y se puso en movimiento hacia lo profundo de la tormenta de arena.

Prácticamente en ese instante, los incontables granos de arena que conformaban la tormenta empezaron a reunirse para formar una gigantesca cabeza. Esta emanaba fluctuaciones de una base de cultivo del nivel celestial, junto a un poderoso rugido mientras la cabeza se abalanzaba hacia Virūpākṣa como para consumirlo.

El Celestial Virūpākṣa estrechó los ojos, no se detuvo ni un segundo y salió disparado como una flecha hacia la aterradora cabeza.

El estallido resultante sacudió violentamente todo el nivel dieciocho.

Mientras ocurrían estas cosas, sucedió algo que el Celestial Virūpākṣa no pudo notar. En lo alto del cielo del nivel dieciocho, había dos ojos que lo observaban todo. Y por supuesto, esos ojos pertenecían a Bai Xiaochun.

Claro, nadie tenía idea de lo que pasaba. Bai Xiaochun no hizo nada impulsivo en el nivel dieciocho. Primero se dispuso a observar la situación.

El Celestial Virūpākṣa era sin dudas un luchador muy poderoso. Se escuchaban estallidos por doquier en medio de su combate con la enorme cabeza, y las ondas de choque se extendían de manera impresionante. Quedó evidente rápidamente que esta cabeza de arena con nivel de batalla celestial no era rival para Virūpākṣa.

—¡Mira cómo te dejaré en la ruina! —murmuró Bai Xiaochun y dejó salir un frío bufido. Aunque se sentía de maravilla estar en tal posición de autoridad, en realidad estaba impresionado por el poder de batalla del Celestial Virūpākṣa.

¡Este tipo tiene un cuerpo carnal aún más poderoso que él mío! Aunque sus poderes de regeneración no se comparan. Y sus habilidades divinas son mucho más débiles… Además, ¡no hay manera de que pueda seguir este nivel de pelea por mucho tiempo! —Por sus ojos pasó un destello y observó cómo el Celestial Virūpākṣa llevaba a cabo un gesto de conjuro de dos manos para convocar un enorme árbol, el cual usó para golpear la cabeza de arena.

Un golpe. Dos golpes. ¡¡Tres golpes!!

Cada uno de sus golpes hacía que la cabeza chillara de dolor. El Celestial Virūpākṣa avanzaba con cada uno de ellos, ¡hasta quedar justo dentro de la cabeza! En vez de recurrir a alguna técnica mágica, ¡simplemente estaba atravesándola por completo!

Tan solo ver esto dejó un poco inquieto a Bai Xiaochun. ¡El aura destructiva de ese enorme árbol era tan impresionante que hasta opaco el cielo y las arenas del desierto salían volando por todos lados!

Virūpākṣa finalmente recurrió a una habilidad divina que combinaba el poder de su cuerpo carnal y de su base de cultivo para desatar un ataque destructivo impresionantemente devastador.

La cabeza de arena fue destruida, y empezó a aparecer la tenue luz de una teletransportación. A pesar del asombro, Bai Xiaochun no se había olvidado de lo que había dicho antes sobre cambiar su nombre al de Virūpākṣa. Así que no vaciló ni un segundo en convocar su conexión con el abanico para cambiar la dificultad del nivel dieciocho.

En ese momento, las estridentes risas del Celestial Virūpākṣa resonaban por todo el desierto mientras miraba las dos mitades de la cabeza de arena derrotada con la que acababa de pelear. Aunque esa batalla lo había dejado bastante exhausto en cuanto a su base de cultivo y su cuerpo carnal, su corazón rebosaba orgullo.

—Quizás Gu Tianjun o el Reverendo Voraz podrían lidiar con este pequeño nivel dieciocho, ¡pero lo mismo no va para los demás celestiales! ¡Esto demuestra lo difícil que serán los niveles diecinueve y veinte!

—Muy bien. Mientras más difíciles sean las cosas, mejores serán las recompensas. ¡Esto solo demuestra que realmente soy el único cualificado para conseguir este legado!

En medio de sus risas, miró alrededor a la luz de la teletransportación que se acumulaba a su alrededor, y se preparó para volver a la plaza principal para llevar a cabo algunos ejercicios de respiración.

—Lo primero que haré como dueño del abanico será matar a Bai Xiaochun. ¡Sus poderes de regeneración son demasiado fuertes! ¡Seguro causará problemas en el futuro si sigue vivo!

Revisó rápidamente el progreso de Bai Xiaochun, y al ver que aún no pasaba del séptimo nivel, dejó salir un bufido de burla. Estaba totalmente convencido de que este abanico dañado era una tierra de buena fortuna para él, y probablemente sería su pasaje al Reino Arcaico.

El corazón del Celestial Virūpākṣa estaba repleto de orgullo y valor. Pero justo en ese momento, y sin la más mínima advertencia, la luz de la teletransportación se apagó súbitamente.

—¿Eh…? —Se miró a sí mismo, y luego al desierto a su alrededor—. ¿Qué está pasando…?

Antes de poder hacer más nada, la enorme tormenta de arena surgió nuevamente, y esta vez con aún más furia. No solo eso, se formaron dos enormes cabezas, ¡y cada una tenía un poder que sobrepasaba la cabeza anterior!

¡Estas arremetieron aullando hacia el Celestial Virūpākṣa!

Al Celestial Virūpākṣa le dio repentinamente la sensación de que había algo raro, pero no tenía tiempo de pensar o planear nada. A medida que las dos cabezas se avecinaban, ¡respiró hondo y desató una serie de habilidades divinas y técnicas mágicas para lanzarse al combate!

La furia de esta batalla fue tan increíble que el mundo temblaba como al borde de la destrucción. El Celestial Virūpākṣa lo estaba dando todo. Convocaba todos sus poderes, con la única excepción de las magias Daoístas relacionadas al Poder de Voluntad, incluso usaba sus ases bajo la manga. Después de que pasara el tiempo que tardan en quemarse dos palillos de incienso, logró finalmente destruir las dos cabezas. Estaba empapado de sangre y temblando por el esfuerzo, pero realmente lo había logrado.

—Así que subestimé este nivel dieciocho. Pero… ¿¡a quién le importa!? —Una vez más levantó la cabeza y empezó a reír fuertemente.

Bai Xiaochun no estaba nada contento de ver las risas del Celestial Virūpākṣa. Sus ojos se inyectaron de sangre y murmuró, —¡Qué salvaje! Vamos, ¡te quiero ver desesperado! Muy bien, ¡hora de ver hasta dónde puede llegar la dificultad!

El nivel dieciocho empezó a retorcerse y distorsionarse, tanto que el Celestial Virūpākṣa realmente se dio cuenta de lo que sucedía. Su expresión cambió de golpe y empezó a mirar sus alrededores con una sensación muy incómoda.

—¿No me digan que aún no termina? —Justo cuando suspiraba por el asombro, el mundo entero a su alrededor se llenó de unos estruendos sorprendentes.

La tormenta de arena surgió una vez más, llenó el mundo entero… ¡y luego se convirtió en diez cabezas enormes!

Si eso hubiera sido todo, quizás no sería gran cosa. Pero para el total asombro del Celestial Virūpākṣa… también apareció una mano gigantesca de 30.000 metros de altura, que se extendía desde el suelo. Luego otra, y otra más… ¡Al final resultaba que varios gigantes estaban saliendo desde las profundidades de la tierra!

Eran diez en total. Sus cabezas parecían llegar hasta el mismo cielo y se dispersaron alrededor del Celestial Virūpākṣa, ¡lo hacían ver como una pequeña niña indefensa rodeada de matones despiadados!

¡Su energía incluso hizo que el mundo entero empezara a vibrar y se oscureciera de manera aterradora!

El Celestial Virūpākṣa solo pudo mirar su alrededor temblando, —……

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