Capítulo 1087 – AWE – Entrando a la Fuerza…

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Bai Xiaochun inhaló profundamente por la emoción, una respiración nerviosa.

Las dos fuerzas estaban compitiendo, pero el poder del refuerzo espiritual claramente era de un nivel superior y poco a poco empezó a tomar control.

Sin embargo, el espíritu autómata no era nada débil. Era como si un cachorro de tigre estuviera enfrentándose a un perro adulto. De hecho, luchaba con tanta ferocidad que el poder del refuerzo espiritual empezó a debilitarse y logró apartarlo gradualmente.

Bai Xiaochun apretó los dientes ansiosamente y sacó una llama de veintiún colores de su bolso de almacenamiento. Solo le quedaban dos de estas llamas, por lo que la colocó con mucho dolor en el wok de tortuga.

Una luz dorada se encendió y surgieron fuertes estruendos, junto a un poder capaz de sacudir la tierra y montañas. El poder del refuerzo espiritual apareció nuevamente para borrar la marca dentro del abanico. Y una vez más, hizo erupción una batalla entre el autómata y el refuerzo espiritual.

El autómata claramente no podría aguantar mucho tiempo, pero estaba esforzándose con la misma intensidad. Entonces el refuerzo espiritual llegó al punto crítico.

En ese momento, el veinte por ciento de la marca en el abanico dañado fue borrada. Esto a su vez permitió que las restricciones sobre el sentido divino se relajaran un poco.

Bai Xiaochun sabía que el tiempo era crucial. Por un lado, podrían salir las personas del abanico en cualquier momento, por el otro, el poder de la llama de veintiún colores ya se estaba disipando.

Maldita sea, ¡¡tengo que apostarlo todo!! —Aprovechó que se habían relajado las restricciones en el sentido divino y extendió el suyo tanto como pudo.

Mientras el espíritu autómata y el poder del refuerzo espiritual competían ferozmente, ¡metió su sentido divino en una sección vacía del abanico!

Por lo general, esto sería algo imposible de hacer. Ni siquiera los emperadores arcaicos serían capaces. La única persona que quizás podría hacer tal cosa sería otro soberano.

Pero ahora, lo imposible estaba ocurriendo gracias a los poderes insólitos del wok de tortuga de Bai Xiaochun. Quienquiera que haya sido el soberano que creó este abanico jamás se hubiera podido imaginar que su tesoro pudiera ser robado de este modo…

Bai Xiaochun rugía por el esfuerzo, y sobresalían venas azules en su cuello y su cara. A medida que presionaba como loco con la fuerza de su sentido divino, su marca empezó a tomar forma lentamente.

El espíritu autómata se resistía, y el poder del refuerzo espiritual empezaba a desvanecerse, pero Bai Xiaochun aprovechaba cada segundo…

Aunque las cosas ya casi acababan, el autómata no se rendiría y seguía alejando el poder del refuerzo espiritual. Sin embargo, Bai Xiaochun aprovechó su autoridad sobre el veinte por ciento del abanico para resistirse sin cesar. El autómata eventualmente se vio forzado a rendirse.

La marca se disipó lentamente y el abanico se calmó. Casi como si no hubiera ocurrido nada. Bai Xiaochun quién se había estado esforzando con todo ya estaba empapado de sudor. Guardó rápidamente su wok de tortuga y se sentó sin aliento.

Aunque este tipo de batalla era muy distinta de un combate mágico, sí que lo había dejado exhausto. Se sentía totalmente vacío, pero también extremadamente contento.

Ahora podía sentir una tenue conexión con el abanico, algo casi ilusorio.

¡¡No puedo creer que lo lograra!! ¡Jaja! ¡¡Logré marcar el abanico con mi propio sentido divino!! Virūpākṣa tramposo, este abanico es mío. ¿¡Cómo piensas conseguirlo ahora!? —Estaba tan emocionado que hasta empezó a reír en voz alta, cosa que notaron los cultivadores que volvían de sus pruebas y voltearon a verlo asombrados.

Desde el punto de vista de ellos… parecía que se había vuelto un poco loco.

—¿¡Acaso es volvió loco por llevar tanto tiempo atascado en el séptimo nivel!?

Mientras ellos reían fríamente, Bai Xiaochun se recuperaba de su gran esfuerzo. Estaba sentado de piernas cruzadas, con ojos brillando intensamente, y solo le tomó un momento analizar la situación. Ya sabía que, aunque tenía autoridad sobre un veinte por ciento del abanico, en realidad no podía manejar todo el abanico.

En esencia, ¡la parte del abanico que había logrado dominar equivalía a los primeros veinte niveles!

A estas alturas, aunque el Celestial Virūpākṣa lograra llegar el vigésimo nivel, cualquier recompensa que consiguiera no podría ni compararse con lo que acababa de conseguir Bai Xiaochun. Uno tendría una recompensa vacía que podía revocarse en cualquier momento, y el otro tenía una recompensa considerable que podía hacerle frente directamente al espíritu autómata del abanico.

Hasta el vigésimo nivel eh… ¡Es suficiente para mí! —Bai Xiaochun estaba muy emocionado; esto obviamente le daba ventaja en la competencia. Con esta ventaja, tenía mucha más confianza en terminar como el nuevo dueño del abanico.

Pero lo principal era asegurarse de que nadie se diera cuenta de lo que acababa de hacer.

Muy bien Celestial Virūpākṣa. Lo que Bai Xiaochun más odia son los tramposos. ¡Veamos como intentas hacer trampa ahora! —Convocó su misteriosa conexión con el abanico y ahora podía ver imágenes de todos los cultivadores que participaban en los desafíos!

También podía sentir cuales eran las recompensas por los niveles. Algunas de las mejoras estaban desde el treceavo nivel en adelante, tesoros comparables a tesoros mundiales como su Gran Espada del Norte. La recompensa del décimo sexto nivel era aún más llamativa, ¡estaba al nivel arcaico!

También se podían obtener bastantes píldoras medicinales. Por último, estaba la recompensa para el nivel cien, era una esfera de luz que pulsaba con el aura de un soberano. Eso era nada más y nada menos que… ¡el legado en sí!

¡Ya convencido de que eventualmente se convertiría en el dueño del abanico… se dio cuenta de que todas estas recompensas básicamente eran suyas!

No solo las recompensas venideras son mías. ¡Todo en las etapas iniciales también! —Justo cuando estaba a punto de revisar específicamente al Celestial Virūpākṣa, casualmente se dio cuenta de que en el sexto nivel, había un semidiós particular de la Dinastía del Emperador-Vil el cual justo se esforzaba sobre el octavo escalón.

¡Bai Xiaochun lo reconocía! Cuando había confrontado al Celestial Virūpākṣa, este semidiós corpulento se había metido para burlarse de él, ¡se llamaba Li Donghao!

De momento estaba mirando con emoción el último paso frente a él. Ya había intentado más de treinta veces este nivel, y había fracasado siempre. Pero con cada fracaso había aprendido y siempre progresaba considerablemente.

Ahora… ¡estaba completamente seguro de que podría lograrlo!

En cuanto a la recompensa, algunos de sus amigos ya le habían contado que era una pluma. También la habían identificado como perteneciente a un roc inmortal ya extinto. Si se fusionara con algún objeto mágico, podría proveerle beneficios increíbles.

—Solo un paso más. ¡Definitivamente puedo hacerlo! —Li Donghao levantó el pie con emoción y se preparó para dar el noveno paso…

Pero justo en ese momento, la mirada de Bai Xiaochun se posó sobre él. Cuando Bai Xiaochun vio la situación, recordó que, si Li Donghao tenía éxito, básicamente implicaría que se llevaría la recompensa de ese nivel…

Eso antes no le hubiera importado mucho. Pero ahora que estaba destinado a ser el dueño del abanico… todos los tesoros que este contenía le pertenecían a él. Por tanto… Li Donghao básicamente se estaba preparando para robarle. Aunque Bai Xiaochun no se consideraba tacaño, de verdad que no le agradaba ese Li Donghao, así que no estaba nada contento con la idea de que le quitara una de las plumas.

Supongo que este tipo tiene mucha suerte. Ah. Si tan solo el nivel pudiera ser un poco más difícil… así fallaría…

De vuelta en el sexto nivel… el aire onduló alrededor de Li Donghao.

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