Capítulo 1082 – AWE – Vamos, ¡Golpéame!

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Al escuchar que Gu Tianjun mencionaba el nombre del «Celestial Virūpākṣa», pasó un destello por los ojos de Bai Xiaochun. Ya había oído antes sobre el Celestial Virūpākṣa. El pueblo en el que Bai Xiaochun había permanecido un tiempo dentro de la Dinastía del Emperador-Vil había formado parte del dominio inmortal que este supervisaba.

Después de eso, la Madre Fantasma tomó control del dominio inmortal. Si las cosas no hubieran cambiado tan súbitamente, probablemente se habría visto involucrado con el Celestial Virūpākṣa en vez de ella. Y tomando en cuenta el nivel de su base de cultivo en aquel entonces, habría sido muy difícil para Bai Xiaochun raptarlo.

El hombre parecía una torre, su presencia allí de pie irradiaba una presión intensa que hizo que se contrajeran las pupilas de Gu Tianjun y Sima Yunhua.

¿La Dinastía del Emperador-Vil envió a tres celestiales…? —pensó Bai Xiaochun parpadeando varias veces. —Supongo que solo podían enviar seis en total.

Estaba claro que los dos emperadores habían llegado a algún tipo de acuerdo con respecto a cuantas personas enviar.

Mientras Bai Xiaochun consideraba las cosas, el Celestial Virūpākṣa volteó a verlo, y luego habló con una fría voz que parecía demandar una respuesta de quien la pudiera escuchar.

—¿Eres tú ese inútil perro callejero Bai Xiaochun?

Por la manera en la que el hombre se dirigía a él específicamente, Bai Xiaochun ya podía ver que no tenía sino malas intenciones. Además, también era muy probable que este quisiera iniciar un conflicto que terminara con una verdadera batalla.

De lo contrario… ¿qué necesidad había de hablar de manera tan insultante?

¿Acaso realmente me quiere atacar? ¿Quizás usarme para poner presión sobre todos los demás? —Bai Xiaochun se alarmó un poco e intentó decidir qué hacer. Pero antes de poder hacer nada, el Príncipe Ur-Demonio dio un paso adelante y observó a Bai Xiaochun con un resplandor brillante en sus ojos.

—He escuchado que el secreto para los refuerzos espirituales se encuentra en la sangre de aquellos del Reino Alcance Celestial. Oye… ¿te importaría darme un poco de tu sangre para probarla? —Bai Xiaochun no pudo sino respirar hondo. Primero fue el Celestial Virūpākṣa el que empezó a causarle problemas, y ahora este evidente villano, el Príncipe Ur-Demonio se le estaba uniendo. Ya Bai Xiaochun tenía un muy mal presentimiento.

Sin embargo, antes de que su mal presentimiento siquiera se empezara a calmar, el Reverendo Voraz se rio de manera áspera se quedó viendo a Bai Xiaochun y se lamió los labios.

—No solo me da curiosidad el refuerzo espiritual, también esas técnicas de conjuración de llamas únicas de las tierras de Alcance Celestial. Supuestamente usan almas como ingrediente principal. Estuve preguntando Bai Xiaochun, y todos dicen que eres el único nigromante celestial que ha existido. —Se podía ver un resplandor avaricioso en los ojos del Reverendo Voraz.

Ahora el corazón de Bai Xiaochun latía con más fuerza que nunca, y tenía la piel de gallina intensamente. Con el feroz Reverendo Voraz en medio, ¡ahora eran los tres celestiales los que tenían su atención en él!

Maldita sea! ¡Ni siquiera he dicho nada! ¡Estaba tratando de mantener un bajo perfil! No he provocado a ninguno de estos lunáticos, ¿¡pero ya se juntaron para meterse conmigo!? —Bai Xiaochun estaba muy nervioso, y temía estar en una posición tan pasiva. Le dio un vistazo a Gu Tianjun y a Sima Yunhua, y podía ver que estos no tenían intención de respaldarlo.

Desde la perspectiva de ellos, esta era la oportunidad perfecta para ver cómo era el poder de batalla de Bai Xiaochun ahora que había avanzado al nivel celestial.

Bai Xiaochun se puso muy nervioso al darse cuenta de lo que estos dos pensaban. Aunque su mente daba vueltas para intentar decidir qué hacer ahora, solo habían pasado el tiempo de unos pocos respiros. Al ver que los tres celestiales se le habían quedado mirando, Bai Xiaochun respiró hondo y dio un paso adelante.

Hora de apostarlo todo, —pensó—. No puedo temer. De hecho, tengo que meter miedo en el corazón de ellos. ¿Pero cómo lo hago? Probablemente no me maten si se unen, pero seguro que me darían una buena paliza. Supongo que la ventaja de este lugar es que no funcionan ni el sentido divino ni los sentidos ordinarios. No puedo ver nada sobre el nivel de ellos, pero ellos tampoco pueden ver nada del mío. —Aunque estaba muy nervioso por dentro, levantó la cabeza y se rio fuertemente. Sacudió su manga y se quedó viendo a los otros celestiales, en sus ojos se podía ver un resplandor como de deseo combativo, así como un poco de desdén.

Puso una risa burlona y dijo, —Hacía tiempo que nadie se había atrevido a decir tales cosas frente a mí.

Casi parecía estar lamentándose por ello, como si estuviera recordando escenas maravillosas de su juventud.

—Ahora que lo pienso, la última persona que dijo algo así fue otro celestial de la Dinastía del Emperador-Vil. ¿Quién fue? Ah sí, ya recuerdo. La Madre Fantasma. —Se rio como si rebosara con espíritu combativo y observó fijamente a los tres celestiales con una mueca en los labios como si estuviera intentando contener la risa. Aunque su corazón estaba lleno de nervios, sus ojos resplandecían con locura.

—Hace tiempo que me he estado conteniendo mucho, —dijo suspirando—. Quería mantener un bajo perfil aquí en los Dominios Inmortales Eternos, pero ah bueno, lo que sea… Vamos. Dejaré que uno de ustedes venga a intentar hacerme escupir sangre. ¡Si me sacan, aunque sea una gota podrán quedársela!

Pasó un resplandor gélido por los ojos del Celestial Virūpākṣa al escuchar las palabras de Bai Xiaochun. Se rio ferozmente, entró en acción y se colocó justo frente a Bai Xiaochun, allí desató un puñetazo.

Bai Xiaochun ni siquiera se molestó en intentar evadir. Sabía que tenía que meter temor en los corazones de los tres celestiales de la Ciudad del Emperador-Vil. Si trataba de evadir o resistirse, seguro que los tres se unirían contra él.

En cuanto a esos malditos de Gu Tianjun y Sima Yunhua, estos parecían muy contentos viendo los eventos. Al menos que ellos mismos se vieran amenazados, claramente no se meterían en medio. No había tiempo de pensar o planear nada. Pero no le hacía falta. Hacía tiempo que se había puesto bastantes capas de armadura de cuero… y debajo de todas ellas estaba su wok de tortuga…

Se preparó desde el principio para evadir si el golpe no se dirigía a su torso.

Pero si iba allí, por lo que el puñetazo del Celestial Virūpākṣa, el cual hasta dejaba salir una serie de estallidos sónicos a su paso… ¡simplemente impactó el pecho de Bai Xiaochun!

Bai Xiaochun no trató de moverse, a los otros cinco celestiales se les abrieron los ojos de par en par.

Por supuesto, no había ni qué mencionar la reacción de los demás cultivadores presentes. Cuando ese puñetazo asestó, Bai Xiaochun ni se movió. Se pudo escuchar un gran estallido, y gran parte de su armadura de cuero fue destruida, pero su cuerpo no estaba nada herido. No salió ni una gota de sangre por su boca.

Por otro lado… el imponente y corpulento Celestial Virūpākṣa dejó salir un gruñido de dolor. Para él se había sentido como si hubiera golpeado una montaña inmovible. Recibió un contragolpe indescriptible, con una fuerza devastadora que hizo pedazos su mano y lo hizo retroceder varios pasos, hasta salía sangre por su boca. Sus cinco órganos yin y seis órganos yang estaban vibrando peligrosamente, y sus ojos se abrieron como si hubiera visto algún fantasma aterrador.

—¿¡Cómo puede ser!? —dijo impactado el Celestial Virūpākṣa—. ¡Apenas te acabas de convertir en celestial! ¡No importa que tengas un poderoso cuerpo carnal, no deberías poder resistir un golpe como ese! ¿¡Debes tener algún tesoro precioso no!?

Lamentablemente para él, aquí no podía usar su sentido divino así que no tenía manera de detectar pistas y entender lo sucedido.

—¡Qué débil! —se burló Bai Xiaochun—. ¿¡Acaso tú no tienes tesoros defensivos para protegerte de un simple contragolpe!? —La locura y ferocidad en sus ojos parecía haberse encendido y hasta se rio alegremente. Esa alegría era real de hecho. Después de todo, gracias a sus aterradores poderes regenerativos, ya se habían curado las heridas que había recibido hacía un momento. Por otro lado, aunque era fácil volver a esconder el wok de tortuga en su interior, no podía sacarlo de nuevo tan tranquilamente.

Tomó una postura orgullosa, se arrancó los restos destruidos de su armadura de cuero y los arrojó a un lado. Dio un paso adelante con confianza, observó al confundido Celestial Virūpākṣa y luego se rio como loco.

—Vamos. ¡Vamos! ¡Golpéame de nuevo! —Hasta avanzó con algunos pasos amenazantes hacia Virūpākṣa, el cual retrocedió casi sin pensarlo. Su mano derecha ya estaba completamente destruida, por tanto, al menos que convocara alguna magia Daoísta celestial única, no podía hacer nada contra el poder del cuerpo carnal de Bai Xiaochun, el cual parecía hasta un tesoro defensivo. Ninguna técnica mágica normal sería útil contra él.

Y ese aterrador contragolpe aún tenía temblando con temor al Celestial Virūpākṣa.

Al ver que su oponente retrocedía, Bai Xiaochun se rio como loco. Sacudió el brazo como si nada y se volteó a ver al Reverendo Voraz y al Príncipe Ur-Demonio.

—¿Tú eres el Príncipe Ur-Demonio no? ¿No querías un poco de mi sangre? Vamos, ven. ¡Dame un golpe y consigue un poco!

—Y qué hay de ti Reverendo Voraz? Vamos, golpéame. ¡Rápido! ¡Golpéame!

Príncipe Ur-Demonio: —……

Reverendo Voraz: —……

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