Capítulo 1059 – AWE – Abuso Intolerable.

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Los huesos de pescado… y el aura de pez dragón celestial que venía de ellos hizo que a Chen Su casi se le parara el corazón y su mente empezó a dar vueltas.

Como celestial de la Dinastía del Emperador-Santo, había visto que entregaran antes a peces dragón celestiales como recompensa. Siempre que eso ocurría, aquellos que los recibían los mantenían en estanques y los cuidaban muy bien.

Esta era la primera vez que escuchaba algo tan impresionante como comerse un tesoro nacional…

De hecho, prácticamente no podía procesarlo en su mente. Después de quedarse viendo los huesos de pez con una mirada vacía, sacudió la cabeza y suspiró.

—¡Qué desperdicio tan absurdo! —No estaba muy seguro de como sentirse, y se fue lentamente de la tierra sagrada.

Después de que se fuera, Bai Xiaochun y el Rey Fantasma Gigante se miraron las caras asombrados.

—¿Solo era un pez, no? —dijo el Rey Fantasma Gigante—. Estas personas de la Dinastía del Emperador-Santo son un montón de raritos. —La verdad era que se sentía un poco culpable por haber reunido información incompleta la noche pasada. Se aclaró la garganta y alzó la mirada hacia el cielo nocturno.

—Bueno Xiaochun, es un camino largo a la Prefectura Tamiz Divino. De verdad ya es hora de que me vaya. Quien sabe cuándo podamos encontrarnos de nuevo. —dijo suspirando. Los dos habían logrado mucho desde su reunión inicial en la Dinastía del Emperador-Vil, y al pensar en ello, se daba cuenta de que hubo muchos giros en su viaje.

Lo bueno era que ahora tenía una base firme, y su propio camino que recorrer.

Bai Xiaochun también se sentía un poco emocional y escoltó al Rey Fantasma Gigante hasta el portal de teletransportación. Después de que el Rey Fantasma Gigante se desvaneciera, Bai Xiaochun suspiró y luego regresó a la tierra sagrada.

Ahora que el Rey Fantasma Gigante se ha ido, ahora estoy solo. Supongo que es hora de empezar a esforzarme para avanzar mi cultivo. —Se pudo ver un resplandor de determinación en sus ojos mientras avanzaba. Había otros transeúntes en el camino, mayoritariamente cultivadores, aunque también se podía ver a algún mortal ocasional. Sin embargo, hasta los mortales de esta ciudad parecían tener la arrogancia inculcada en sus huesos.

Todos en la ciudad capital parecían tener muy buena opinión de sí mismos, y la verdad era que a Bai Xiaochun no le importaba. A medida que avanzaba, miraba los edificios a su alrededor, y pensaba en el hecho de que la Ciudad del Emperador-Santo descansaba sobre unas enormes hojas de loto. Y lo hacía suspirar.

Y pensar que todo está construido sobre una enorme montaña y un estanque celestial. —Llegado a cierto punto, su sendero lo llevó justo hasta el borde de una de las hojas de loto, y entonces aprovechó para observar las aguas bajo él.

Los peces dragón celestiales nadaban por allí y a veces saltaban fuera del agua, sus escamas doradas resplandecían bajo la luz del sol y los hacían ver particularmente hermosos.

También había bastantes personas en el área. Aunque los locales estaban acostumbrados a los peces dragón celestiales, aun así, eran un escenario tan asombroso que muchas personas venían a lugares como estos para observarlos. Y por supuesto, los visitantes que pasaban siempre venían a hacer lo mismo.

—Estos son los tesoros nacionales de la Dinastía del Emperador-Santo, ¡los peces dragón celestiales!

—Estos peces dragón celestiales son las criaturas espirituales más hermosas que he visto en mi vida! Si el Emperador-Santo me obsequiara una, seguro que la cuidará en mi hogar para siempre. ¡Sería un gran honor!

Se podían escuchar todo tipo de expresiones de elogio como estas. Pero Bai Xiaochun estaba de pie entre la multitud pensando algo muy distinto. Su mente la ocupaban pensamientos sobre lo deliciosos que eran los peces dragón celestiales, y lo beneficiosos que eran para su base de cultivo.

No pudo evitar lamerse los labios. Dado el nivel de su base de cultivo, era fácil para él hacerse una idea de cuantos peces había en el estanque celestial, y eran bastantes. Justo cuando se preguntaba si sería posible atrapar uno, un cultivador visitante de entre la multitud se volteó hacia su amigo y le preguntó, —Ya que los peces dragón celestiales son tesoros nacionales… ¿qué pasaría si desapareciera alguno…?

Los ojos de Bai Xiaochun se iluminaron cuando escuchó eso.

—¿Desaparecer? —se pudieron escuchar risas entre la multitud, y el cultivador que hizo la pregunta no pudo evitar sonrojarse por la vergüenza.

Allí cerca había un viejo con una base de cultivo en el Alma Naciente, una persona que claramente llevaba muchos años viviendo en la Ciudad del Emperador-Santo. Este le dio una respuesta con su apariencia pretensiosa.

—Todos los peces dragón celestiales aquí son la propiedad personal de Su Majestad el Emperador-Santo. Todos tienen su marca. ¿Quién podría atreverse a robar uno!? Jamás ocurriría, confía en mí. Si alguien robara un pez, ¡se toparía con un destino espantoso! De hecho, olvídate de robar. ¡Está prohibido hacer cualquier cosa que pueda siquiera acercarse a herir a los peces dragón! —Al escuchar la explicación del viejo, el cultivador que visitaba asintió vigorosamente.

Por otro lado, Bai Xiaochun frunció el ceño y estaba un poco frustrado por lo que oía.

Cuando el viejo se dio cuenta de que justo ahora era el centro de atención, prosiguió orgullosamente, —Por supuesto, Su Majestad el Emperador-Santo es generoso y benevolente, y no es el tipo de persona que esté atada a sus propiedades personales. Además, los asuntos del destino son importantes para él. Así que emitió una proclamación hace mucho, además de recibir un pez dragón celestial como obsequio suyo, ¡cualquiera puede obtener uno siempre y cuando lo consiga pescando!

—¿Pescando? —dijo uno de los cultivadores cercanos.

—Correcto. Pescando. ¡Con caña y anzuelo! La magia no está permitida. ¡Solo técnicas de pesca normales! —El viejo se aclaró la garganta y continuó. —Los peces dragón son inteligentes, así que, si estás conectado con alguno de ellos por el destino, te permitirá pescarlo, e incluso hasta comerlo. —El viejo se frotó la barba y apuntó hacia otra ubicación en el borde de la hoja de loto, allí se podía ver apenas a una persona que estaba sentada en meditación, pero con una caña de pescar en la mano.

—Miren por allí. Ese es el Preceptor Profundidad Marina. Lleva más de cien años pescando justo en ese sitio. No se ha movido ni un milímetro. Supongo que esto simplemente demuestra que el destino no lo ha conectado con ninguno de los peces dragón. —La mayoría de las personas de la multitud ya sabían todas estas cosas, y claramente estaban orgullosos de la historia. Eventualmente, el cultivador visitante ofreció sus agradecimientos y la multitud se dispersó.

Bai Xiaochun permaneció atrás y se quedó viendo a los peces dragón celestiales, de vez en cuando le daba un vistazo al semidiós, el cual llevaba más de cien años allí sentado.

¡Este Emperador-Santo sí que se cree mucho! —pensó frotándose el mentón.

Aunque el decreto del Emperador-Santo parecía una expresión de benevolencia, la verdad era que… era básicamente imposible pescar a un pez dragón. Habría que tener mucha suerte para atrapar uno incluso después de varias décadas.

Después de todo, eran seres inteligentes y acostumbraban a comer materiales preciosos de los Cielos y la tierra, por lo que eran casi criaturas inmortales. Según el decreto del Emperador-Santo, quienquiera que estuviera conectado con un pez por el destino podía comerse uno… pero eso no era algo que le ocurriría a ningún cultivador normal. Mientras más lo pensaba, más obvio le parecía a Bai Xiaochun. Probablemente, los demás expertos poderosos de la Dinastía del Emperador-Santo se habían dado cuenta de estos asuntos y sabían que era prácticamente imposible pescar un pez dragón.

Pocas personas podían tener la tenaz determinación del Preceptor Profundidad Marina.

Bai Xiaochun ya estaba empezando a desanimarse un poco. De verdad quería comer más peces dragón celestiales, pero parece que sería muy difícil poner sus manos sobre uno.

Después de pensar el asunto un buen rato, decidió que quizás estaba analizando demasiado las cosas. Así que fue a buscar un poco de equipo de pesca y a buscar un buen sitio en el cual intentar. Después de varios fracasos, suspiró y se rindió.

¡Es imposible pescar a esos peces! —Los peces de allí simplemente pasaban a lado de su anzuelo. A veces hasta alzaban la mirada hacia él, y aunque no podía estar seguro, estaba bastante convencido de que se estaban burlando de él.

¡¡Cómo se atreven a burlarse de mí unos simples peces!! —pensó enojado, observó furiosamente el agua. Pero después de un rato asimiló su derrota.

Usualmente ganaba los concursos de miradas… pero ahora, esas miradas burlonas de los peces dragón celestiales lo dejaron al borde de las lágrimas. Eventualmente se fue del borde del agua enojado.

¡Esto es un completo abuso! —pensó amargamente. Pero no tenía muchas opciones. Arrojó su caña de pescar y regresó a su cueva de inmortal.

Unos días después, llegó un emisario de la Dinastía del Emperador-Vil para discutir el asunto de la Madre Fantasma con el Emperador-Santo. Al final, se cedieron tres prefecturas a la Dinastía del Emperador-Santo para conseguirla de vuelta.

Para cuando Bai Xiaochun escuchó al respecto, el lagarto de huesos ya estaba volando a la distancia. A duras penas logró distinguir a Gongsun Wan’er sobre la cubierta, hacia quien juntó sus manos y se inclinó, le deseaba lo mejor en su regreso a la Dinastía del Emperador-Vil.

Después de todo, la persona que estaba volviendo con el Emperador-Vil, era en parte la Madre Fantasma… ¡y en parte otra persona!

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