Capítulo 1013 – AWE – Tres Kowtows de Gratitud.

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Todos en la Secta Desafiadora del Río estaban totalmente pasmados al ver al Ancestro de Sangre lanzándose al aire e irradiando un qi de sangre tan impresionante que pintó todo el mundo del color de la sangre.

Dentro de sus ojos ardía una locura y ganas de venganza que se originaban de hacía tantos años ya pasados. Era un rayo de luz brillante que atravesaba el aire e iba directamente hacia… ¡la Isla Alcance Celestial!

Las montañas se derrumbaban a su paso, y el Mar Alcance Celestial se separó como si lo hubiera cortado un gigantesco sable. Apareció una enorme línea, una que se extendía directamente desde el río oriental, ¡hasta la Isla Alcance Celestial!

Era tan profunda que se podía ver el lecho marino al fondo, ¡con dos murallas de agua a cada lado!

Hasta el poderoso Celestial quedó asombrado, ¡y tuvo que cesar al instante cualquier intento de perseguir a Bai Hao y a Bai Xiaochun!

Sin embargo, había algo distinto en este qi de sangre comparado al de Bai Xiaochun. Aunque el Ancestro de Sangre había llegado al gran círculo del Códice Imperecedero, en este momento no tenía ningún cultivo que lo respaldara. Sin embargo, debido a su linaje, su cuerpo carnal era aún más impresionante… Él era un descendiente del Archi-Emperador original, ¡por lo que el poder que podía usar del Códice Imperecedero incluso sobrepasaba al de Bai Xiaochun!

Después de todo, ¡el Códice Imperecedero había sido diseñado originalmente para que lo usaran los descendientes del Archi-Emperador!

Además, el Ancestro de Sangre había sido famoso por muchos años. Había acumulado mucho más qi de sangre a través de su largo cultivo del Códice Imperecedero. Y al momento de morir, aunque parecía que su qi de sangre se había esfumado, en realidad permaneció oculto en lo profundo de su ser. Bai Xiaochun, quien apenas acababa de avanzar a este nivel, no podía compararse a eso.

Y ahora, todo ese poder hacía erupción, y era un nivel de poder que sobrepasaba por mucho a un semidiós ordinario. Estaba muy cerca del gran círculo, ¡y creó un aura que sorprendió incluso al Daoísta Alcance Celestial!

Si eso hubiera sido todo, quizás no habría sido gran cosa. Pero cuando el Ancestro de Sangre despertó, pudo sentir la existencia de Bai Xiaochun, y pudo ver que no era un descendiente del Archi-Emperador. Debido a eso, supo de inmediato cuales eran los planes del cuidador de tumbas. Era un plan distinto que el cuidador de tumbas le había explicado poco antes de su muerte. Pero al Ancestro de Sangre no le importaba nada de eso.

Si el cuidador de tumbas lo escogió… está bien… he sido una deshonra para el ancestro original. No merezco llevar a las personas de este mundo hacia los Cielos… No merezco ser quien cumpla los deseos del fundador… Solo quería vivir una vida ordinaria con Ling’er…

El Celestial asesinó a Ling’er justo frente a mí. Pero ahora estoy despierto… No podré estar vivo mucho tiempo… ¡¡pero debo ver la muerte de El Celestial!! —El Ancestro de Sangre parecía estar riendo y llorando al mismo tiempo, ¡y sus ojos resplandecían con locura!

Quizás no lo pueda matar yo mismo… pero puedo evitar que arruine el plan del cuidador de tumbas. Y puedo evitar… ¡que intente ganar control del tesoro mundial con el que Ling’er se está fusionando! —Se pudieron escuchar grandes estruendos y el Ancestro de Sangre se prendió en llamas. Sorprendentemente… ¡estaba quemando cada aspecto de su ser para incrementar aún más su poder de batalla!

Mi único arrepentimiento… es que puedo ver que el alma clon de Ling’er está dormida dentro del tesoro mundial del norte… —Después de dirigir un vistazo hacia allí, el Ancestro de Sangre aumentó su velocidad.

Era un gigante ardiente que pulsaba con un poder de batalla que sobrepasaba el gran círculo del Reino Semidiós. Estaba muy cerca… ¡de un pseudo-celestial!

Alcanzó a ver la Isla Alcance Celestial en apenas unos momentos, así como una gigantesca mano cuyos huesos estaban formados por las almas de los cuatro ríos, y su carne era el agua del mar. Frente a esa mano… ¡estaba nada más y nada menos que El Celestial!

—¡¡Celestial!! —rugió el Ancestro de Sangre mientras aceleraba.

El Celestial estrechó sus ojos, pero aun así irradiaban un aura asesina. La frustración y el odio que sentía por el cuidador de tumbas en este momento eran indescriptibles. Aunque la base de cultivo del cuidador de tumbas había decaído con el transcurso de los años, aquel hombre no había perdido su habilidad para planear las cosas. De hecho, cada giro de los acontecimientos en el que el cuidador de tumbas salía ganando, hacía que el Celestial se sumergiera cada vez más en las profundidades de su fracaso.

Que le arrebataran su esperanza una y otra vez era lo que había llevado a El Celestial a la demencia. Rugió, ¡ondeó su brazo e hizo que la enorme mano del mundo saliera disparada hacia el Ancestro de Sangre!

Hacía 10.000 años… estos dos se habían enfrentado hasta la muerte. Y ahora, después de 10.000 años… ¡aún se podía ver el mismo espíritu combativo!

¡Esta sería una batalla impresionante de las que el mundo rara vez presenciaba!

Y mientras comenzaba, el cuidador de tumbas se encontraba en las profundidades del precioso tesoro que era la Ciudad del Archi-Emperador. Había estado mirando hacia el Mar Alcance Celestial, pero ahora retiraba su mirada… y la dirigió a Bai Hao y a Bai Xiaochun.

Bai Hao no tenía ningún otro lugar en el mundo al cual escapar. ¡Este era el único lugar en el que sentía que podría escapar de la mortal persecución de El Celestial!

Aunque el cuidador de tumbas estaba al borde de la muerte… seguía siendo el Emperador del Infierno previo. Y a pesar de su edad… ¡seguía siendo el cuidador de tumbas de este mundo!

En cuanto terminó la teletransportación, Bai Hao dejó salir un suspiro de alivio. La llama de veintidós colores formada por quemar su alma estaba empezando a desvanecerse.

Bai Hao sabía… que su tiempo restante era muy, muy limitado…

No quería partir, pero no tenía más opción. Observó a su Maestro, el cual estaba sentado de piernas cruzadas, con una fuerza vital increíblemente débil, su piel parecía un pergamino arrugado, su cabello se había caído y Bai Hao sollozó.

—Maestro… —Ya que era un alma corpórea, normalmente no sería capaz de derramar verdaderas lágrimas. Pero en este momento final de su vida, ocurrió un milagro, y empezaron a correr lágrimas por su rostro.

A medida que caían, se convertían en fuego. Pero el dolor punzante en el corazón de Bai Hao hacía que estas solo siguieran derramándose.

Al parecer, Bai Xiaochun eventualmente escuchó a su aprendiz. Estaba muy débil, apenas estaba consciente y a duras penas logró abrir sus ojos. El esfuerzo de tan solo hacer esto hizo que una ola de cansancio lo abrumara.

Aunque apenas podía abrir sus ojos, todavía podía ver a su aprendiz de pie frente a él… Bai Xiaochun estaba mayormente atontado y mareado, casi inconsciente, pero su mirada se fijó directamente en Bai Hao.

—¡¡Maestro!! —dijo Bai Hao con emoción, y se arrodilló frente a Bai Xiaochun. En ese momento, su alma empezó a desvanecerse, pero se podía ver una sonrisa alegre en su rostro.

Era la sonrisa pura de un joven que veía a la persona más importante en su vida. Era una sonrisa que mostraba un respeto que se originaba en lo profundo de su cuerpo y de su alma. Y mientras sonría, colocó sus manos en el suelo e hizo kowtow.

¡Un kowtow!

—Muchas gracias Maestro… por salvar mi alma… —Su cabeza tocó el suelo mientras decía estas palabras, y recordó aquel momento en el que había recuperado la consciencia y había visto a Bai Xiaochun allí de pie. «Soy tu Maestro», le dijo.

Era una memoria eterna para Bai Hao.

Bai Xiaochun se estremeció y sintió que ocurría algo inusual. Se esforzó para resistir el estado confuso en el que se encontraba, deseaba poder pensar con claridad y quería abrir más sus ojos.

Bai Hao levantó su torso y observó profundamente a Bai Xiaochun. Su sonrisa era radiante, pero también contenía el dolor de la separación. Entonces hizo kowtow nuevamente.

¡Dos kowtows!

—Muchas gracias, Maestro… por hacerme compañía… —La voz de Bai Hao ya estaba muy débil, y su alma casi se terminaba de disipar. La llama de veintidós colores ya casi terminaba de desaparecer.

En su mente, veía la tienda de refuerzo espiritual que tuvieron en la Ciudad del Archi-Emperador. Recordó todas las cosas que había hecho junto a Bai Xiaochun allí, memorias que jamás lo abandonarían.

Esa había sido la primera vez en su vida que había sentido realmente lo que era el amor familiar. La calidez que había sentido en aquel entonces formaría para siempre parte de su ser…

Bai Xiaochun se estremeció. Como si en lo profundo de su ser, su consciencia estuviera esforzándose por liberarse. Una profunda sensación de inquietud lo abrumó, del tipo que aparecía cuando alguien se daba cuenta de que algo extremadamente valioso estaba por desaparecer. A pesar de su debilidad y del atontamiento que lo abrumaba, ¡Bai Xiaochun estaba empezando a recobrar el sentido!

Bai Hao alzó la mirada hacia Bai Xiaochun una última vez. Tenía una mirada profunda, como si quisiera marcar esta imagen en su mente por toda la eternidad. No quería irse, pero ya no había tiempo. Su alma finalmente empezó a disiparse, e hizo kowtow una última vez…

¡Tres kowtows!

—Gracias Maestro… —murmuró. No pudo terminar la frase. Y se desvaneció en medio del kowtow. Empezó desde sus pies… luego hacia sus piernas… y luego su torso. Hasta que su cabeza finalmente desapareció…

¡Tres kowtows de gratitud!

El resto de la frase solo existiría en su mente.

—Maestro, si consigo otra vida después de esta… espero poder ser tu aprendiz de nuevo…

En el momento en el que Bai Hao se desvaneció, Bai Xiaochun extendió repentinamente su mano marchita…

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