Capítulo 1002 – AWE – La Mano de El Celestial

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El Patriarca Cielo Estrellado no pudo evitar deprimirse un poco por la situación. Después de todo, bajo circunstancias normales, Bai Xiaochun estaría tan debajo de él que probablemente podría matarlo dado suficiente tiempo.

Pero… estas no eran circunstancias normales. Los aterradores poderes regenerativos de Bai Xiaochun básicamente negaban cualquier herida. Y aunque sus habilidades divinas y técnicas mágicas no eran imposibles de resistir, era profundamente frustrante resistirlas una y otra vez.

Pelear con él no vale la pena… ¡ni siquiera se puede herir! —El Patriarca Cielo Estrellado suspiró, ya bastante seguro de que sabía cómo terminaría la pelea si seguían.

Entonces se puso en movimiento, retrocedió un poco y su alma divina regresó a su cuerpo. Estaba claro que había aceptado el cese al fuego aquí afuera de la Ciudad del Fantasma Gigante.

Bai Xiaochun suspiró al ver eso, entonces volteó a ver al Rey Fantasma Gigante.

—Ahora es tú turno viejo amigo Fantasma Gigante.

El Rey Fantasma Gigante puso una sonrisa irónica y sacudió su cabeza, se sentía de manera muy similar al Patriarca Cielo Estrellado.

—No… haré lo que quieras. Que sea un cese al fuego entonces…

Una vez que los dos semidioses dejaron clara su decisión, los cultivadores del campo de batalla abajo empezaron a separarse, había emociones encontradas en sus rostros.

Los cultivadores de la Secta Desafiadora del Río también se detuvieron. Los discípulos de las Divisiones Corriente de Sangre y Espiritual no podían evitar recordar como Bai Xiaochun había detenido por sí solo aquella batalla entre sus sectas hacía tantos años.

¿Pero de verdad podrá parar esta guerra…? —pensó el Patriarca Corriente Espiritual.

Cuando Bai Xiaochun vio que ambos bandos se estaban separando, dejó salir un suspiro de alivio. Y la esperanza en su corazón también empezó a fortalecerse.

Detener esta batalla solo es el primer paso. Lo que tengo que hacer ahora es hablar con el cuidador de tumbas… —Una vez llegado a este punto en sus ideas, se volteo para partir. Sin embargo… fue justo en ese momento que el mundo entero se estremeció, ¡una presión descomunal apareció repentinamente por toda el área!

Los cultivadores de cada lado del conflicto estaban impactados. Prácticamente todos, a excepción del Rey Fantasma Gigante y el Patriarca Cielo Estrellado… voltearon a ver el cielo.

Allí… en lo alto por encima de todos… ¡había un ojo gigantesco!

Ese enorme ojo estaba mirando el campo de batalla, y para ser específicos… ¡estaba mirando a Bai Xiaochun!

La presencia del ojo había puesto una presión aún más intensa sobre todos. Repentinamente, esos incontables cultivadores de abajo empezaron a temblar, y sentían un terror que venía de sus mismísimas almas. De hecho, estaban tan conmocionados que sus mentes quedaron totalmente en blanco.

Era como si el mundo entero se hubiera paralizado o hubiera dejado de existir. ¡Lo único que tenían al frente era ese gigantesco ojo!

La mirada de ese ojo era extremadamente fría, ¡como el frío punzante del invierno más gélido!

Era una mirada que parecía poder atravesarlo todo, capaz de ver dentro de los corazones y las mentes de todos, incluso de los devas.

Hasta el poderoso Rey Fantasma Gigante se quedó sin aliento al ver el ojo.

—El Celestial… —murmuró, retrocedió y apareció una mirada de furia en sus ojos. También empezó a rotar de inmediato su base de cultivo, como si la mirada del ojo fuera un peligro tan insólito que tenía que protegerse de manera instintiva.

El Patriarca Cielo Estrellado temblaba de manera visible, pero a diferencia del Rey Fantasma Gigante, juntó sus manos de inmediato y se inclinó formalmente hacia el ojo.

Bai Xiaochun alzó la mirada y su aura ya estaba inestable, todo su ser temblaba con temor. Ya podía ver que El Celestial estaba mucho más poderoso que la última vez que lo había visto, en el norte. Aunque aún no estaba al mismo nivel que durante su batalla contra el cuidador de tumbas, estaba cerca.

Estaba claro que adquirir el clon del rostro de fantasma le había ayudado con su recuperación.

—Saludos… Celestial. —Bai Xiaochun sentía cómo si El Celestial pudiera ver cada aspecto de su ser, por dentro y por fuera. Afortunadamente, llevaba la Envestidura Mundial, por lo que de algún modo aún tenía un poco de la voluntad del mundo con él. Debido a eso, podía resistir en cierto modo el asalto frontal de ese ojo. Juntó sus manos respetuosamente y se inclinó.

Frente a este gesto, la mirada de El Celestial cambió repentinamente. En vez de ser gélida, se tornó cálida de un modo que Bai Xiaochun jamás había experimentado antes. —Bai. Xiao. Chun…

En la voz de El Celestial, había… algo como alentador, ¡así como otras emociones complejas!

Bai Xiaochun no era el único que podía detectar esas emociones, otras personas en el área también podían.

Muy, muy lejos de la Ciudad del Fantasma Gigante, en medio del Mar Alcance Celestial, justo sobre la Isla Alcance Celestial, allí en la cima de una montaña, en el Palacio del Dao, se podía escuchar el sonido de una respiración pesada. También se iluminaron dos ojos que parecían tan brillantes como el sol.

Parecía que el aura del mundo entero se había estremecido cuando la mirada de esos ojos apareció, y empezaron a surgir grandes olas sobre la superficie del Mar Alcance Celestial.

Así que… ya apareció. De todos los momentos en los que pudo aparecer, decidió hacerlo ahora. —El Celestial estaba sentado de piernas cruzadas en el Palacio del Dao, tenía una bandera color sangre extendida frente a él, y en esta estaba sellada el alma clon del rostro de fantasma. Esa apariencia como de estar riendo y llorando que tenía el rostro de la bandera era muy extraño.

—Así que esas fluctuaciones que sentí realmente indicaban que alguien había dominado el Códice Imperecedero. Este Bai Xiaochun… ¡de verdad lo hizo!

Está listo… no tengo que alentarlo más. De verdad está listo, incluso antes de que tomara mi decisión final…

Parece… que debe haberse ocultado en alguna parte del norte durante su ausencia… Y que esa aprendiz mía no está muerta después de todo… aunque eso ya no importa…

De verdad no quiero tomar este último paso… Ella es mi carne y mi sangre después de todo… —El Celestial se veía dolido en cierto modo… y dirigió su mirada fuera del Palacio del Dao, hacia otra montaña cercana en la Isla Alcance Celestial. Allí estaba Du Lingfei, la cual se veía abatida, como si no fuera más que una cáscara de su viejo ser, como si su alma divina estuviera muerta y solo quedara su cuerpo físico.

La guerra casi llega a su fin… y no estoy seguro de sí podré abrir la Puerta mundial. Cuando muera ese maldito cuidador de tumbas, ¿podré abrir la puerta por mí mismo? ¿O permanecerá cerrada eternamente debido a su partida? No hay manera de saberlo de antemano…

Quizás… esta de verdad sea mi última oportunidad… y mi mejor oportunidad para lograrlo… una que simplemente está esperando aprovecharse… —Después de que pasara un buen rato, los ojos de El Celestial se tornaron rojos, como llenos de sangre, y su expresión se retorció furiosamente.

¡Tengo que salir de aquí! Aunque el precio fuera aún más alto, aun así, lo haría. Considerando mi talento y aptitud, si estuviera en el mundo exterior, podría avanzar al próximo nivel fácilmente. Entonces llegaría al verdadero Reino Mahayana. De hecho, ¡el Reino Arcaico no estaría fuera de mis posibilidades!

Y mi longevidad actual… ya no se puede prolongar con píldoras de longevidad… —Su expresión se retorció con aún más furia, determinación y locura. Ya tomada su decisión, se puso de pie.

—¡Tú me estás forzando a hacer esto cuidador de tumbas! —Levantó su cabeza y rugió, esto hizo temblar el mundo entero. Las olas del Mar Alcance Celestial llegaron a alturas aterradoras. Du Lingfei se estremeció y empezaron a correr lágrimas por su rostro… Si uno la miraba de cerca, se podría ver que había dos símbolos mágicos flotando en lo profundo de sus ojos vacíos…

—Xiaochun… lo siento… —murmuró… su rostro estaba tan pálido como la muerte, y corrían lágrimas por sus mejillas.

En ese momento, ¡El Celestial extendió su mano hacia dónde estaba la Ciudad del Fantasma Gigante e hizo un gesto de agarre!

Con esto surgió un vórtice descomunal, de un lado estaba la Isla Alcance Celestial, y del otro… ¡el aire sobre la Ciudad del Fantasma Gigante!

Lo que alguna vez había parecido ser un ojo de El Celestial se convirtió en ese otro vórtice, ¡el cual empezó a dar vueltas furiosamente y una enorme mano se extendió desde allí hacia Bai Xiaochun!

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