Capitulo 2 – Eighty Six – Nada nuevo en el Oriente

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¡129 días hasta que acabar con esto! ¡Un hurra de mierda por el escuadrón Spear Head!

En una pared interna de un garaje negro el cual ya se había desvanecido por el clima, había una vieja pizarra sostenida por alguien desconocido, y esas palabras grandes hechas con tiza de colores indicaban la cuenta regresiva.

 

Shin alejó sus ojos de su portapapeles, y vio esta frase optimista en el tablero. De hecho, deberían tener 119 días. Cuando Kujo fue asignado a este escuadrón, actualizaba ese número todos los días.

 

Pero hace diez días murió.

 

Shin se había detenido para mirar la cuenta regresiva y bajó la cabeza hacia los registros de mantenimiento sobre el portapapeles. El Juggernaut permanecía en modo de espera sobre el hangar. Así que se dirigió hacia su unidad personal.

 

Los ojos rojos brillantes de un Piropo*, y el pelo corto de los Onyx. Él había heredado el linaje noble de ambos, y de quienes eran llamados los 86, teniendo las características más definitorias de los Colorata.

 

Sainto: Piropo es una gema de color rojo, pero en este caso gente de cabello rojo, no expresiones usadas para ligar.

 

Su elegante rostro estaba marcado con un buen porte y serenidad impropios de su edad, algo raro, y su cuerpo delgado y piel blanca reflejaban su antigua identidad como miembro de la nobleza del Imperio. El paisaje del frente oriental estaba mayormente dominado por bosques, pastizales y humedales, pero era labrado por el camuflaje del lodo amarillento y marrón oscuro, para aquellos que fueron salvados de entre los cadáveres en el matadero industrializado de la República. El cuello de su camisa estaba desorganizado, pero no tenía que arreglarse, ya que ningún superior estaba allí para supervisarlo, y en su lugar un pañuelo azul envolvía su cuello.

 

El ruido de la maquinaria moviéndose hizo eco en el hangar, a la vez que el mantenimiento continuaba mientras el equipo de reparación renegaba de unos a otros. En el patio frente al hangar, había un montón de gente jugando baloncesto de dos contra dos con reglas extrañas. Un riff* de guitarra venía de alguna parte en el que se interpretaba una vieja canción de anime. Kino estaba holgazaneando en su cabina de escotilla transparente, leyendo una revista erótica, y saludó a Shin una vez que este último le dio un vistazo.

 

*Sainto: Riff es una secuencia repetitiva de música. Ejemplo: El ritmo de la canción AC/DC -Back in Black.

Puede que estén en las líneas del frente, pero los miembros de esta base la tenían fácil y no tenían deber alguno en días que no hubiera batalla.

Según el informe enviado a la Handler, debía ser el momento de patrullar el Área disputada con el enemigo. Esta debería haber sido una rutina diaria, pero el escuadrón la había considerado inútil y ya no lo hacía. Aquellos que querían salir, iban a ciudades cercanas a recolectar, mientras que los demás iban a trabajar en las tareas que les asignaban (cocinar, lavar ropa, limpiar, sembrar verduras, alimentar a las gallinas, etc.), o simplemente pasar el rato.

Las botas militares hacían eco fuertemente sobre el suelo, y después de eso hubo un ruido aún más fuerte que el de un tanque, resonando a través del hangar.

«¡Shin! ¡Shinei Nouzen! ¡Has vuelto a dejar todo hecho un desastre, imbécil!»

Como una cucaracha, Kino salió corriendo de la cabina oculta entre las sombras, mientras Shin se limitaba a mirar fijamente a quien hacía ese ruido con una cara en blanco.

«¿Qué?»

«¿¡Te atreves a decir «Qué», Undertaker!? ¡Imbécil-!»

Rápidamente, dirigiéndose hacia Shin, estaba un hombre con la cara salvaje de un perro guardián, poniéndose unas gafas de sol sobre los mechones blancos alrededor de su cabello gris, un mecánico de unos cincuenta años, vestido con ropas manchadas de aceite.
El jefe de mantenimiento del Escuadrón Spear head, Lev Audreht. El Shin de dieciséis años era considerado un comandante entre los procesadores, pero Audreht era un sobreviviente del primer grupo de reclutas de hace nueve años, un veterano entre los
más antiguos.

«¿Por qué siempre tienes que estropear tanto la máquina cada vez que sales? El propulsor y el amortiguador están volviendo a hacer ruido. Las ruedas ya no son tan estables, ¿cuántas veces te he dicho que dejes de ser imprudente?»

«Lo siento.»

«¿Crees que una simple disculpa resolverá esto? No te estoy diciendo que te disculpes, te estoy aconsejando que trates de cambiar para bien. ¡Uno de estos días, vas a morir en alguna estúpida batalla! ¡Ya nos estamos quedando sin piezas de repuesto, y hasta que llegue el próximo reabastecimiento, las reparaciones serán más escasas!»

 

«¿Y qué hay de la segunda unidad?»

 

«¡Síííí, claro, tenemos la segunda unidad gracias a que cierto líder destrozó las unidades hasta que sólo quedaran dos de repuesto! ¡El mantenimiento de tu unidad personal toma el triple de la cantidad de tiempo que toma el de los otros procesadores! ¿Quién te crees que eres, un príncipe?»

 

«El sistema feudal fue abolido con la revolución de hace trescientos años.«

 

«En verdad eres un mocoso de mierda… dado cómo las estás desgastando y destrozando, dos o tres unidades no serán suficientes hasta el próximo reabastecimiento ni para los días de salida que vengan, ¿¡me oyes!? ¿Qué quieres que haga, suplicarte que no las destroces? ¿¡Qué sigue, esperar que la chatarra no busque vengarse de ti durante los próximos cien años o algo así, eh!?»

 

«Fido probablemente recolectó la unidad de Kujo.»

 

Shin dijo estas palabras con su habitual tono monótono, y Audreht se quedó momentáneamente en silencio.

 

«Sí, podemos sacar algunas piezas de repuesto de la unidad de .. pero no quiero hacerlo. En serio, ¿no crees que está mal poner partes de la unidad de los muertos en la tuya?»

 

Shin giró ligeramente la cabeza y señaló la armadura de su Juggernaut personal, el «Undertaker». Había un esqueleto pintado con aerosol agarrando una pala bajo la cubierta, uno sin cabeza.

 

Audreht sólo pudo hacer una mueca.

 

«No tiene sentido insistir en los detalles ahora… ¿a esto es lo que te refieres, eh, Undertaker?»

 

El viejo mecánico asintió con la cabeza y se acercó hacia las persianas entreabiertas del hangar, en las interminables llanuras de la primavera.

 

 

El cielo, tan alto y lejano, era azul y sin nubes, derritiendo todo por debajo. Bajo él, brillaban los acianos* de color lapislázuli y el césped de color verde esmeralda, el paisaje se describía como interminable ya que se convertía en la tumba de millones de 86 dispersos por todo el campo de batalla.

 

*Sainto: Acianos es una flor

 

Los 86 no tenían tumbas. No existían y, por tanto, no tenían tumbas; incluso estaba prohibido recuperar sus cadáveres.

 

Los cerdos con apariencia humana no tenían derecho a descansar, ni libertad para lamentar a sus aliados. Ese era el estado del mundo creado por su propio país hace nueve años, y aún se mantiene así hasta este momento.

 

«Kujo fue hecho añicos, ¿verdad?»

 

«Sí.»

 

Las minas automatizadas eran espeluznantes armas antipersonas sin rostro y con cuatro extremidades cargadas de explosivos, se parecían tanto a seres humanos de modo que, vistos desde la distancia, podían confundirse con víctimas. Kujo fue a asistir a otro escuadrón en una inesperada pelea nocturna, y activó una.

 

» Sencillamente genial. Ahora está allí, ¿verdad?»

 

«Probablemente.»

 

Personalmente, Shin no creía en la existencia del Cielo o del Infierno, pero estaba dispuesto a creer que el alma de Kujo había abandonado este lugar y había encontrado consuelo.

 

Audreht lanzó una mirada de intriga.

 

«Ese Kujo tuvo suerte de estar en el mismo escuadrón que tú cuando murió… estos tipos también.»

 

La pelota entró en el aro, y la andrajosa red se tambaleó cuando la cancha estalló en aplausos. La canción de anime hacía eco con la compañía del riff de guitarra, junto con la letra al azar como un canto maravilloso que resonaba a través de las granjas dentro del campamento.

 

Audreht sabía muy bien que el escenario ante ellos nunca sería visto por ninguno de los otros escuadrones.

 

Batallas continuas. Patrullas diarias contra los ataques de la Legión. La tensión y el miedo extremo drenarían el estado mental de una persona, y por medio de las batallas, se perderían amigos. Como cada día era críticamente arduo para ellos, no tenían tiempo disponible para tener una vida humana diaria normal, por no hablar de descanso o entretenimiento.

 

Sin embargo, este escuadrón podía relajarse y no preocuparse por ninguna ataque enemigo, a pesar de no poder evitar alguno.

 

«…Estos chicos de aquí son capaces de vivir en paz gracias a ti, Shin.»

 

«Quien siempre tiene su armadura en mantenimiento el triple de tiempo que los otros procesadores soy yo, ¿verdad?»

 

Audreht se quedó sin habla. Shin sólo podía encogerse de hombros frente a la mirada de disgusto bajo esas gafas de sol.

 

«…sólo era una pequeña broma, y te la tomaste en serio.»

 

«Me siento molesto por Aunque no lo he expresado por medio de acciones.»

 

«Nuestro trabajo como mecánicos es asegurarnos de que los mocosos como tú regresen vivos. Una o dos unidades no son demasiado mientras seas capaz de regresar. Tenemos que repararlas, sin importar cuán difícil sea.»

 

Dijo todo este palabrerío, y se apartó cautelosamente.

 

«…De todos modos, cambiamos de Handler de nuevo. ¿Qué tipo de persona es esta vez?»

 

Silencio.

 

«…Sí.»

 

«¿Como que ««…? di algo…»

 

«Ese parece ser el caso»

 

 

Debido a los cambios frecuentes, Shin había olvidado por mucho tiempo sus nombres. De hecho, los Procesadores nunca se preocuparían por la existencia de los Handlers.

 

Porque los Handlers habían abandonado durante mucho tiempo sus deberes. Una vez que hubiera demasiados Eintagsfliege, el radar de los Procesadores sería incapaz de transmitir datos, y la sede dentro de aquel país tan lejano sería capaz de comandar con eficacia. Así que los Procesadores nunca se preocupaban por los Handlers, debido a que sus existencias no importaban.

 

Así, el deber del Handler era simplemente relegarse a supervisar a los Procesadores, y ese era todo el ámbito del trabajo. La misión del Handler era suprimir el espíritu rebelde de los 86, utilizando el Para-RAID que les permitía monitorear cada acción, y dominarlos a fondo.

 

Shin recordó las conversaciones infrecuentes durante la semana pasada, y dijo,

 

«Tengo más Parece que tengo que escribir un nuevo informe del patrullaje cada semana.»

 

«…No los han estado leyendo, y el único audaz de enviar los mismos informes hechos a la ligera de hace cinco años eres tú.»

 

A decir verdad, él no cambiaba las fechas ni la ubicación, y desde entonces, nunca habían ido a patrullar, así que todo lo incluido en el patrullaje era una farsa. Shin estaba asombrado de que tales informes permanecieran sin ser detectados.

 

«¿Enviaste un documento antiguo hacia aquí por accidente?»

 

Él recordó la calmada voz similar a una campana de plata señalando este asunto, y suspiró.

 

«Nunca pensé que te descuidarías por un momento.»

 

Ella reía mientras lo decía, su risa llena de pura bondad y sinceridad.

 

«El día en que fue nombrada, nos sincronizamos porque quería saludarnos, y dijo que debemos mantenernos en contacto en el futuro, así que habrán al menos un contacto al por día. Supongo que es una chica con rasgos anormales dentro del ejército de la República.»

 

«Parece alguien .. bueno, va a sufrir ahora. Pobrecita.»

 

 

Shin pensaba igual, y no respondió.

 

En este mundo, la justicia o los ideales eran carentes de poder y no tenían sentido.

 

«…Sí.»

 

Y por alguna razón, Shin miraba las interminables llanuras de la primavera, como si alguien le hubiera hecho señas.

 

 

«¡Ta-da! ¡Ahora si conseguí un «cerdo silvestre criado fuera del Gran Muro»!»

 

«Pero que divertido, Haruto.»

 

En la cocina del ejército, Seo, quien valientemente se ofreció para controlar el fuego de la enorme olla que contenía la mermelada de bayas, contestó francamente la tontería del chico en su escuadrón. Él era un Jade, de pelo rubio y ojos verdes, con dieciséis años, un poco pequeño y delgado.

 

El chico Rubí, Haruto, encima del enorme jabalí en la entrada del patio, abrió los brazos para enfatizar su deleite y se rascó la cabeza.

 

No tenía ningún deber ese día, y fue a cazar jabalís en el bosque cercano.

 

«Hmm, ¿qué pasa con esa falta de reacción? Fue gracioso, ¿o no?»

 

«Si tuviera que decirlo, fue una broma fría… pero buena.»

 

Seo dejó caer el libro de bocetos que tenía en la mano y midió la caza ante sus ojos. Probablemente fue arrastrado por un Juggernaut, pero pudo haber sido difícil cazarlo, ya que era un jabalí monstruosamente grande.

 

«Esto es increíble. Es grande.»

 

«¿No lo es? ¡Tendremos una barbacoa esta noche! ¿Dónde está Raiden? ¿Y Ange? Quiero cambiar el menú de la cena con ellos.»

 

«Bueno, Shin es el encargado hoy. Raiden fue a la ciudad a buscar cosas, mientras que Ange y las otras chicas están encargadas de lavar la ropa por hoy.»

 

Haruto miró fijamente a Seo.

 

 

«¿Cuándo fue decidido eso?»

 

«Problablemente…después del desayuno.»

 

«Ya casi es el mediodía.»

 

«Sí.»

 

«…»

 

Aunque tenían que lavar la ropa de todo el campamento, al tener a seis personas lavando, no sería imposible que lo lograran.

 

El punto de lavado estaba a las orillas del río, y hoy era un brillante y soleado día de primavera.

 

Haruto hizo una mueca.

 

«…Así que ahora se están bañando. El río debe ser el cielo justo ahora, ¿¡verdad!?»

 

«Antes de que acabes yendo al Cielo de verdad, recuerda que todas están armadas.»

 

Haruto se congeló inmediatamente. Seo suspiró con fuerza, tomó la cuchara de madera y agitó la olla. Una vez vio que la mermelada de baya estaba casi lista, apagó el fuego.

 

Estaba a punto de cerrar la tapa cuando su dispositivo RAID se activó.

 

Al estar encargado, Seo tenía un dispositivo RAID implantado en la parte posterior de su cuello, y también tenía un arete que se usaba en forma de datos de sonido para el registro de sincronización. El dispositivo RAID y el arete se activaron al mismo tiempo, creando un calor alucinatorio. Oprimió su arete con la yema del dedo y cambió al modo de comunicación.

 

«Activación…»

 

Una vez el Par-RAID se sincronizó, los ojos verdes de Seo se tornaron helados. No muy lejos estaba Haruto, del cual su mano acariciaba su oreja mientras la sonrisa desaparecía de su rostro, con quien intercambió miradas.

 

«Shin…¿ahora qué?»

 

El punto de lavado era la orilla del río. Era ancho, y con un montón de cuerpos de agua que podían ser vistos. Las seis mujeres miembros de Spear Head estaban disfrutando de una pelea de agua en medio del flujo del río.

 

«¿Qué estás haciendo, Kaie? Date prisa.»

 

Crenna se detuvo en seco una vez vio a su inquieta compañera de escuadrón y llamó a ésta última. Tenía cabello corto de color ágata marrón y los ojos color topacio dorado de un gato.

 

Se había quitado el uniforme de combate y se había atado las mangas en su cintura, su camiseta sin mangas de color verde oliva mostraba las curvas de su cuerpo a la mitad del día, pero ninguna de sus amigas se sintió tímida a pesar de que ella estuviera vestida así.

 

«Bueno, pensándolo bien, es un poco vergonzoso…»

 

Kaie era una chica de cabello y ojos negros con piel blanca y sedosa de marfil. Aunque su porte era similar al de un chico, era una chica. Sus ojos se pusieron ligeramente rojos, probablemente al estar consciente de que la camisa sin mangas que llevaba se pegaba a su cuerpo. La cola de caballo, tan larga como la decoración de un casco de caballero cubría su escote plano, emitiendo un ambiente seductor.

 

«¿De verdad está bien que hagamos una pelea en el agua..? ¡¡Warrgh!!»

 

Ange, con su cabello azul y plateado en la espalda, recogió agua con sus manos y la lanzo hacia Kaie. Esta primera no se quitó el uniforme, sino que tenía la cremallera en su vientre y, para esta elegante dama, esto se trataba de un reto. El pelo plateado demostraba su identidad como Adularia, pero como había heredado los ojos azules claros de su bisabuela, una Celesta, era considerada como una 86 por la radical república y fue desterrada a las fronteras.

 

«Hablas en serio, Está bien, nuestra ropa ya está lavada de todos modos.»

 

Las otras chicas comenzaron a interrumpirlas.

 

«Y Shin lo entenderá.»

 

«Ah, sí. Él también dijo que hoy hacía calor. Incluso mostraba una rara sonrisa.»

 

 

«Bueno, incluso ese líder inexpresivo parece ser algo comprensible con la situación.»

 

Diciendo eso, de repente le dieron una sonrisa a Crenna.

 

«¡N-No es eso! ¡No es lo que quise decir!»

 

«¿Qué le ves de bueno a ese chico que siempre parece tener algo en mente?»

 

«¡Dije que no!»

 

«Como sea, ¿tú que piensas, Kaie?»

 

«¿De Shin? Hmm, personalmente no creo que sea malo. No habla mucho y es estoico, así que no estaría nada mal.»

 

«E-E-E-E-E-Espera un segundo, ¿¡Kaie!?»

 

Crenna repentinamente entró en pánico, y Kaie se moría de la risa. Crenna era muy fácil de predecir.

 

«Ya veo, ya veo. Pero como no es de nadie, yo seré quien dará el primer paso. Como es tradición, me meteré en su cuarto esta noche y le daré un «ataque nocturno» mientras está durmiendo y entonces…»

 

«¿¡K-Kaie!? ¡E-Erm, no es que sienta algo por Shin, pero… no creo que sea bueno que hagas eso! Deberías ser más como una mujer ideal, o algo así.»

 

Crenna reaccionó de forma nerviosa, y las chicas sonrieron al unísono.

 

«Pero que tierna eres, Crenna.»

 

Un momento después, y Crenna se dio cuenta de que estaba atrapada.

 

«¡Oigan!»

 

«Ja, las encontré.»

 

El bosque susurró y su compañero Daiya mostró su rostro. Era alto y delgado, con cabello rubio brillante y ojos de color esmeralda correspondiendo a un Zafiro.

 

Sólo para que quede claro, era un chico.

 

 

«¡¡¡KYYAAAAAAAHHHHHHHHHHHHHHHHHH!!!»

 

«¡¡¡¡WAHHH!!!!»

 

Daiya fue atacado por las armas supersónicas de todas las chicas, quienes probablemente estaban equipadas con tales armas desde su nacimiento, junto con todo tipo de artículos que podían ser arrojadizos, y se retiró apresuradamente tras los arbustos.

 

«¡Oigan! ¿¡Quién lanzó una pistola!? ¡Es peligrosa si está cargada!»

 

«¡¡¡KYYAAAAAAAHHHHHHHHHHHHHHHHHH!!!»

 

«¡¡¡¡WAHHH!!!!»

 

Daiya, siendo golpeado directamente durante este segundo asalto, finalmente se quedó en silencio.

 

Las chicas se apresuraron a vestirse, y Ange se acercó.

 

«Entonces, Daiya, ¿qué pasa?»

 

«Sería genial si me preguntaras «¿Estás bien?» con una linda voz justo ahora, Ange.»

 

«Bueno, ¿estás-bien-Daiya?»

 

«Ah, fue mi error, por favor no digas eso con una cara tan sombría, me asustas.»

 

Kaie cerró el velcro* de su uniforme de combate, vio que las demás se habían vestido y dijo:

*Sainto: Velcro es dos tipos de tela diferentes en donde el una es rugosa y la otra esponjosa, sirviendo para abrochar la ropa.

«Sip, Daiya, ya puedes salir… ¿qué pasa?»

 

«Ah, sí. En realidad, por el día de hoy tengo un trabajo de medio tiempo como mensajero.»

 

Parecía que alguien había pedido que entregara un mensaje. Crenna utilizó sus brazos para cubrir inútilmente su voluptuoso cuerpo que no podía ser camuflado por el uniforme de combate, haciendo pucheros con enojo.

 

«Podrías habernos contactado a través del Para-RAID. ¿Por qué viniste aquí?»

 

Daiya se rascó la cabeza.

 

«Bueno, ¿no sería incómodo comunicarse con ustedes a través del Para-RAID mientras juegan, y que accidentalmente sepa de sus historias de amor? Sobre todo de cosas como que «a Crenna realmente le gusta Shin» o algo así.»

 

«¿¡Qué yo qué…!?»

 

El rostro de Crenna se puso rojo como la remolacha al oírlo hablar con un tono cursi que ella nunca utilizaría, y las compañeras de equipo a su lado comenzaron a charlar.

 

«Que nos espiara es imperdonable, pero tiene razón.»

 

«Personalmente no me importa, pero parece que Crenna definitivamente no puede soportar decirlo a los 4 vientos.»

 

«Y estábamos hablando de esto justo ahora.»

 

«Oh, cierto, si Shin se sincroniza con nosotras la próxima vez, ella tendrá que decirlo en voz alta. Veamos su reacción entonces.»

 

«Sí, Crenna acaba de decir que Shin era horrible, que el dios de la muerte siempre es inexpresivo, que nunca cambia sus expresiones, y que no es para nada lindo.»

 

«¡P-P-P-P-Pero si yo no dije eso! ¡¡Paren ya!!»»

 

«Pero que tierna eres, Crenna.»

 

«¡¡WAHHHH!! ¡¡¡Idiotas!!!»

 

Crenna, quien era molestada por todos los presentes (incluyendo a Daiya), cubrió su cabeza mientras gritaba.

 

Kaie estaba agarrándose de sus costados mientras se reía, y le preguntó:

 

«Entonces, ¿de qué se trata? Di lo que se supone que te mandaron a decirnos.»

 

Al oír eso, Daiya borró inmediatamente toda la expresión de su rostro.

 

«Ahh.. es de ese Shin.»

 

 

Y sobre esas palabras, las caras de las chicas se tensaron inmediatamente.

 

 

El hombre no vive solo de pan.

 

Hace miles de años, un salvador etéreo lo dijo una vez, y hasta el día de hoy seguía siendo una clásica frase memorable. En la vida de una persona, siempre hay una necesidad de cosas adicionales para enriquecer la mente y el cuerpo, como aperitivos, café, música, juegos y otras cosas. Los cerdos blancos de la República llamados Albas los arrojaron a este infierno y nunca les dieron nada más que solo lo mínimo, porque probablemente suponían que no era necesario.

 

Por otro lado, si el hombre quería vivir, la cuestión principal sería llenar primero su estómago.

 

«Bueno, Fido, parece que tenemos un problema por aquí.»

 

Había una ciudad reducida a escombros, y de vez en cuando buscaban en esta ciudad algo de alimento que pudiera conservarse por mucho tiempo, algunas verduras que crecieran en los jardines de algunas casas, animales domésticos que se hubieran vuelto salvajes después de escapar del cautiverio durante el caos de la guerra y algún objeto de entretenimiento.

 

Estaban en una plaza enterrada bajo escombros. El Vice-Comandante Raiden soltó la comida sintetizada y las raciones de pan, producidas en la fábrica de la base y obtenidas del almacén de emergencia en un refugio contra ataques del ayuntamiento de la ciudad. Su uniforme estaba desabotonado, mostrando su enorme y alto cuerpo. Era un Eisen de sangre pura, su cabello corto de color metal oscuro y su penetrante cara se enfocaban en un cuerpo robótico en frente suyo.

 

El «Recolector» era un drone que seguía al Juggernaut y reabastecía a este último con municiones y paquetes de energía. Era largo, con cuatro patas cortas y de aspecto poco atractivo. En este punto, uno de estos Recolectores frente a él tenía la cabeza baja, analizando los objetos a través de la lente en forma de sensor óptico.

 

«¿Cuál de estos ya no sirve?»

 

«Pi.»

 

Fido extendió inmediatamente su brazo mecánico y tiró la comida sintetizada a un lado.

 

 

Raiden observó el objeto blanco que rodó a lo lejos, y recogió el pan restante, masticándolo. Incluso un drone sabía que era la basura. Las lenguas de esos cerdos blancos debían haber estado infectadas por como lo habían considerado simplemente como alimento.

 

Todos los campos de concentración y bases tenían plantas de producción y fábricas automatizadas para las necesidades requeridas en batalla.

 

La fuente de energía y las entradas para el control de producción provenían de los cables subterráneos, procedentes del otro lado del Muro, y así era el sistema automatizado para el reabastecimiento de alimentos que era innecesariamente elegante. Sin embargo, los que controlaban este sistema eran los cerdos blancos que los consideraban a ellos inferiores, y los productos eran de la más mínima calidad, la cosa llamada comida que se sintetizaba de esto se parecía a bombas de plástico, sin excepción, y el gusto era tan desagradable, que uno podría volverse más tonto mientras más lo comiese.

 

Por lo tanto, uno tendría que buscar en los escombros abandonados de hace nueve años si en verdad quería encontrar comida real. Afortunadamente, este escuadrón no tenía necesidad de patrullar, y podían conservar mucho tiempo y paquetes de energía para que sus compañeros de escuadrón buscaran en las ciudades mientras pilotaban el Juggernaut.

 

«Bueno, Fido, hoy buscamos cosas que no sean esa basura. Así que busca cuanto quieras, incluyendo otros tipos de comida.»

 

«Pi.»

 

Raiden, sentado en el suelo como un delincuente, se levantó, y Fido lo siguió con pasos que hacían crujidos. Una de sus misiones como Recolectores era llenar sus cabinas con cualquier tipo de restos de máquinas, incluyendo casquillos de balas. Las instrucciones de Raiden sin embargo eran un poco raras.

 

Para que quede claro, el término Recolector era sólo un apodo. Si los suministros disponibles a mano eran insuficientes en batalla, recogían elementos utilizables de los Juggernauts destruidos o de otros Recolectores. Fuera de batalla, vagaban por el campo de batalla y recogerían artículos que pudieran ser usados. Por lo tanto, los Procesadores simplemente los llamaban Recolectores. Eran confiables compañeros de escuadrón, aliviando las preocupaciones por munición insuficiente o paquetes de energía, eran buitres que buscaban ávidamente a sus muertos.

 

Fido era un Recolector, que seguía al lado de Shin por cinco años.

 

 

Se decía que fue recogido por Shin después de que el último escuadrón de éste último se enfrentara a un ataque enemigo, y terminó siendo el único sobreviviente, no siendo completamente destruido, pero perdiendo algo de movilidad.

 

Tenía mínima capacidad de aprendizaje, pero un simple robot roto que fuera recogido no tendría la inteligencia para agradecerle. Desde entonces, Fido siempre le daba prioridad a Shin a la hora de reabastecerlo, lo seguiría sin importar a que escuadrón fuera asignado, y estaría a su lado inmediatamente cuando él lo ordenara. A diferencia de otros Recolectores que no tenían sentimiento alguno, él mostraba algún tipo de lealtad. Era un viejo modelo que comenzó a servir desde el comienzo de la guerra, y como había estado en servicio por mucho tiempo, probablemente aprendió más cosas.

 

Y a este drone que obedientemente seguía a su amo, Shin simplemente lo nombró como «Fido». Un nombre apropiado para un perro. Al igual que Pochi o Shiro… pero como era de esperarse, había algo mal con la cabeza de ese chico.

 

«Pi.»

 

«¿Hm?»

 

Fido de repente se detuvo detrás de Raiden, y éste se volteó.

 

Miró hacia donde los sensores ópticos apuntaban y vio los huesos blancos de los cuales su color desapareció durante mucho tiempo, acomodados en el fondo de un gran árbol el cual daba sombra a sus restos.

 

«…Ahh.»

 

Así que eso era lo que le estaba avisando. Raiden se acercó al cadáver. El uniforme estaba completamente rasgado, los brazos desmembrados todavía sostenían el rifle de asalto hasta el final. Su cuello tenía una placa de identificación enganchada a una cadena, y no parecía ser un 86. Probablemente provenía de los ejércitos ortodoxos de la República que lucharon hace nueve años, hasta el final.

 

Un poco más tarde, Pi, Fido dejó escapar otro sonido electrónico, preguntando si podía recoger algunas cosas. Fuera de batalla, daría prioridad a recoger los restos de los muertos, probablemente era un hábito que había tomado de parte de Shin. Él nunca debería tocar cadáveres, sin embargo, era debido a que los cerdos blancos les habían prohibido recoger cadáveres.

 

Después de una pausa, Raiden sacudió su cabeza.

 

«No hace .. solo déjalo aquí.»

 

Reconoció a este árbol ante él. Un cerezo. Era un árbol originario del Lejano Oriente del continente, floreciendo cuando la primavera iniciaba. En Este año durante la temporada de florecimiento, por consejo de Kaie, cada miembro del escuadrón visitaba este sorprendente árbol para admirar sus flores. Los pétalos rosados se fundían en la noche cuando la luna llena lo iluminaba, haciéndolo ver aún más hermoso.

 

El soldado permanecía en el tapiz de pétalos, mirando las flores radiantes; no había razón para enterrarlo y negarle la luz del día.

 

Éste podía haber sido uno de los Albas, pero él experimentó la batalla, y era un guerrero que dio su cuerpo por su país; no debía ser considerado un cerdo blanco.

 

Después de un breve silencio, levantó la vista y sintió un calor alucinatorio en su oído.

 

«A todas las fuerzas ¿Me escuchan?»

 

«¿Seo? ¿Qué pasa?»

 

La voz clara se oía a gran distancia. Como representante de todos los miembros sincronizados en las ruinas, Raiden respondió.

 

Hubo un cambio repentino en el informe. Se acerca una tormenta.

 

Raiden entrecerró los ojos. Al Oriente, el cielo sobre las áreas controladas por la Legión se veía un poco plateado, el color era tan débil que él, teniendo una visión excepcional, tuvo que entrecerrar sus ojos para verlo.

 

Los Eintagsfliege de la Legión eran del tamaño de una mariposa, capaces de absorber y refractar la luz visible y las ondas electromagnéticas, bloqueando las señales a través de un campo de batalla. Estos drones lideraban el camino cada vez que comenzara un ataque, anulando el radar del enemigo y protegiendo perfectamente a sus aliados. Eran el martirio inicial cada vez que lanzaban sus ataques.

 

«¿En cuánto?»

 

«Supongo que cerca de dos horas. Parece que las otras fuerzas se encontrarán detrás de los enemigos más cercanas a nosotros. Reabastécete si puedes.»

 

 

Las fuerzas más cercanas estaban tan a lo lejos que los ojos no podían distinguirlas, y el radar ya estaba deshabilitado. Sin embargo, Seo decía poder determinar una situación actual como si fuera la palma de su mano.

 

«Entendido. Regresando inmediatamente. Chise, Clotho, reúnanse en la entrada de la Ruta 12.»

 

«Entendido.»

 

«Parece que no habrá un «Pastor» entre los enemigos esta vez, sólo un líder en la batalla. Podría haber cambios en las rutas del enemigo, pero estableceremos una emboscada cerca del punto 304 y los acabaremos de una sola vez.»

 

Raiden dio órdenes a su equipo de exploración y volvió a su unidad personal que no estaba muy lejos; La voz de Seo se llenó con un impulso de sonreír al decir esto en respuesta. Raiden mostró una salvaje sonrisa en su rostro.

 

«Sólo habrá «Ovejas» ¿eh? Es un buen momento para ir de cacería.»

 

Mientras que la situación real era más terrible de lo que describían, la táctica de la «Oveja» era simple, sin un «Pastor» que las liderara todo sería mucho más fácil de lidiar. Al tener ya conocimiento de la fuerza del enemigo de antemano, se sentirían más aliviados que nunca.

 

‘Dios mío, este Dios de la muerte.’

 

Pensó Raiden, y frunció el ceño.

 

¿En qué pensaba?

 

Ese dios de la muerte de ojos rojos vaga por el campo de batalla, buscando cabezas perdidas.

 

 

Raiden y los otros volvieron a la base, y observaron otras dieciocho unidades en espera, listas para salir. La unidad de Seo era la más cercana a la entrada, y sonreía como un gato travieso.

 

«Que lento eres, Raiden. Pensé que te habías encontrado con una mina terrestre.»

 

«Volví lo más rápido que pude. Además, ya basta con bromas sobre minas terrestres.»

 

 

«Ah, lo siento.»

 

Kujo fue destrozado por una mina terrestre automatizada. En los dos meses desde que se formó este escuadrón, él fue el tercer caído en combate.

 

El índice de reducción de procesadores era extremadamente alto. Cada año, cientos de miles eran reclutados, y un año más tarde, quedaban menos de mil. Aunque ahora hay una gran mejoría en comparación con sus antepasados, que sólo podían pelear de cerca. En aquel entonces, la única manera de luchar era tener cohetes en el campamento o granadas en las manos, de modo que la tasa diaria de víctimas era por lo menos del 50%.

 

En contraste, mientras que la tasa de caídos en combate de este escuadrón era extrañamente baja, el hecho era que estaban en la línea de frente.

 

No había campo de batalla sin pérdidas incurridas.

 

La llegada de la Muerte siempre sería repentina y justa.

 

«¿Todos están aquí?»

 

Todos se pusieron firmes una vez que oyeron la voz tranquila.

 

El mapa de la Primera Zona de Batalla estaba nublado con una cubierta transparente que contenía la información necesaria para la operación. Shin ya estaba delante de ellos, a la vez que la luna brillaba sobre él.

 

Su rostro blanco estaba acompañado por un familiar uniforme con camuflaje de desierto, y el emblema de capitán que indicaba su identidad como líder; el pañuelo azul seguía flotando alrededor de su cuello, y esa era una de las fuentes de su ominoso apodo.

 

La cabeza de este dios de la muerte que había perdido la cordura hace tiempo permanecía oculta tras el pañuelo, o algo así.

 

«Explicaré la situación.»

 

Este líder del escuadrón, apodado como el Dios de la Muerte, observaba las sombrías miradas de sus compañeros con sus fríos ojos rojos.

 

 

La información sobre los números enemigos, las rutas de progresión y las contramedidas planificadas eran extremadamente simples, pero claras. Todos los procesadores se subieron a los Juggernauts. Cada uno de ellos, en sus rostros y cuerpos, mostraba ser un soldado joven, pasando por sus etapas finales de adolescencia.

 

 

Una vez que la última parte fue sellada dentro de la escotilla, las 21 unidades blindadas despertaron de su sueño.

 

El M1A4 Juggernaut era un drone no tripulado con armas, blindaje y múltiples patas llevando a una persona dentro.

 

Sus cuatro extremidades eran delgadas y largas, apoyando al pequeño cuerpo de armadura color marrón claro con forma de crisálida, semejándose a huesos ya viejos. La unidad tenía dos ametralladoras pesadas como armas secundarias, un par de cables de anclaje, y un cañón de 57mm montado en la parte posterior.

 

De lejos, la máquina se parecía a una araña errante, y las armas de combate que se balanceaban en la parte delantera, junto con el cañón principal en la espalda, se parecían a las garras y cola de un escorpión. Este era el lugar de sepultura para sus compatriotas 86.

 

La emboscada debía localizarse en una ciudad abandonada. Shin estaba escondido en un rincón de una iglesia derrumbada, posicionándose en la estrecha cabina del Juggernaut, y abrió sus ojos los cuales habían permanecido cerrados.

 

El área de esta zona de matanza era una calle principal, y se habían dividido en varios equipos, esparcidos a lo largo de las esquinas de la calle para asegurar que las áreas de disparo no se superpusieran. El equipo de vanguardia formado por Número uno y Número tres (Shin y Seo) había actuado independientemente del equipo de cobertura compuesto por número dos y número cuatro (Raiden y Kaie), flanqueando la calle. El equipo lanzagranadas liderado por número cinco (Daiya) y el equipo de francotiradores dirigido por número seis (Crenna) estaban escondidos al otro lado de la calle, esperando en su lugar.

 

Shin miró fijamente la pantalla holográfica de poca visibilidad, detectó los números y las formaciones enemigas y entrecerró sus ojos.

 

La cabina del Juggernaut era similar a un avión de combate, con varios interruptores alineados a la izquierda y derecha de una palanca de mando, y una pantalla LCD que mostraba varios implementos. Sin embargo, a diferencia de la escotilla anti-viento de los aviones de combate, la cabina del Juggernaut estaba completamente cubierta y era imposible ver el exterior. En cambio, había una pantalla óptica tridimensional y una ventana holográfica que mostraba los mensajes, proporcionando al piloto datos de inteligencia, pero no mitigaba la oscuridad y el espacio confinado. Se podría decir que era un ataúd.

 

La formación del enemigo era como se esperaba, dispuesta en forma de trígono— un equipo de exploración liderando la vanguardia y cuatro equipos en la punta del trígono. Tal era la formación ofensiva clásica de protección del escuadrón que, de hecho, era la misma encontrada en los libros. Tanto en número como capacidad, siempre eran superiores, y no usaban nunca una formación impredecible. Por lo tanto, podrían ser fácilmente identificados.

 

Sin importar la predicción, el enemigo enviaría una gran fuerza de combate para ganar en número. Tal era la táctica que nunca había cambiado.

 

A la vista de esto, el chico con el apodo bien merecido, sería difícil de vencer, incluso con el doble de personal, y un ejército típico que hubiera optado por retirarse debido a la desesperación e impotencia. Sin embargo, el estilo de lucha de los Juggernauts, los 86, siempre había sido luchar contra muchos, los abrumadoramente muchos, con muy pocos.

 

De repente, Shin recordó algo de mucho antes, cuando alguien recitó una línea de la Biblia.

 

Alguien.

 

Ya no podía ver el rostro ni la voz de esa persona.

 

Todo lo que podía recordar era la escena final, y su voz. Y esa línea.

«Et interrogabat eum*.»

*Sainto: Es la cita bíblica de Marcos 5: 9. ‘Y entonces él preguntó…’

 

Raiden escuchó que Shin murmuraba algo a través del Para-RAID, como si fuera un ruido, y bajó su pierna, sentándose. Estaba escondido bajo los escombros, su pantalla principal se encontraba enterrada bajo el concreto de color gris, el radar estaba en modo pasivo.

 

Shin no estaba hablando en su idioma materno, el idioma de la República, y por tanto Raiden no le podía entender. Todo lo que podía oír era dicit ei Legio nomen mihi. Fue entonces que Seo se quejó con molestia.

 

«Shin, ¿acabas de leer la Biblia justo ahora? Es un mal gusto tuyo. ¡Especialmente cuando estás recitando esa línea ahora mismo!»

 

«¿Qué acaba de decir?»

 

«Cuando el Mesías preguntó si eran demonios o espíritus de muertos, ellos respondieron, ‘somos Legión, porque somos muchos’

 

Raiden se quedó en silencio. Por supuesto, era horrible.

 

De repente, había otra persona sincronizada en el Para-RAID.

 

«Handler Uno a todas las Mis disculpas por llegar tarde.»

 

La encantadora voz similar a una campana de plata entró en sus oídos a través del Para-RAID. Parecía que esta nueva Handler fue asignada aquí después de que el anterior se aterrorizara de este Dios de la muerte y renunció como resultado. Por su voz, parecía que tenía una edad similar a ellos.

 

«Enemigo acercándose. Por favor, intercéptenlos en el punto 208.»

 

«Undertaker a Handler Uno. Confirmando. Despliegue en el punto 304 completado.»

 

Shin respondió con poco interés. Parecía que había un jadeo desde el otro extremo del Para-RAID.

 

«Qué rápido… es impresionante de tu parte, Undertaker.»

 

La Handler se maravilló con sinceridad. Por supuesto, murmuró Raiden en su corazón. Shin y los otros compañeros de equipo tenían nombres clave personales, indicando que eran veteranos.

 

La mayoría de los procesadores utilizaban indicativos basadas en sus nombres y números de escuadrón. Aquellos que no eran nombrados como tales eran los veteranos, que sobrevivieron un año en campos de batalla cuando la tasa de supervivencia era menos del 1%. Fueron bendecidos con talentos y elementos que los muertos nunca tuvieron; eran demonios o dioses de la muerte que tomaban la forma de monstruos.

 

 

Todos los procesadores en Spear Head tenían nombres clave únicos, y eran veteranos con cuatro, cinco años de experiencia de combate. No eran para nada poco hábiles, incluso con aquella Princesa escondida tras los muros.

 

Pero al mismo tiempo, él se quedó impresionado.

 

Dado el conocimiento del ser atacante, el punto 208 se deduciría como el punto óptimo para contraatacar. Había transcurrido una semana desde que ella había asumido el deber, pero parecía que no era simplemente una persona amable.

 

Una alarma.

 

Los sensores en sus pies resonaron. La ventana holográfica apareció ante él y aumentó de tamaño.

 

Ante ellos, había escombros de un edificio destruido en la calle principal a la que estaban flanqueando, y apareció una mancha negra en el otro extremo cuando el sol brilló; después de eso, el horizonte estaba cubierto de metal.

 

Ellos habían llegado.

 

La pantalla del radar se llenó de inmediato con puntos de unidades enemigas.

 

El monstruoso ejército de robots rebasaba las ruinas, como una sombra consumiendo la luz, mientras se acercaban a ellos.

 

Las unidades estaban alineadas como correspondían, la distancia entre cada equipo era de cincuenta a cien metros. Incluso los más ligeros, los exploradores (Ameise) tenían más de diez toneladas de peso, pero cuando avanzaban, dejaban escapar un suave chasquido de las puntas de sus patas y no se oían pisadas. Sólo el crujido de las hojas se escuchaba mientras se extendía hacia ellos.

 

Tal era una visión surrealista pero real.

 

Tres pares de patas se adelantaban en la parte delantera, arrastrando sus piernas, la compleja unidad de sensores debajo de su abdomen y las ametralladoras anti-personas de 7.62mm en sus hombros se sacudieron. Tales eran los Ameise, que parecían pirañas.

 

También estaba el tipo de cazador (Grauwolf), una unidad aterradora que se asemeja a un tiburón de seis patas, con lanzacohetes antitanques de 76 mm en la espalda y cuchillas de alta frecuencia en el par de patas delanteras que reflejaban una pálida luz.

 

Estaban acompañados por tanques de 50 toneladas (Löwe) con ocho patas que apenas soportaban el peso, llevando un aterrador y abrumador cañón de 120mm de ánima lisa cuando marchaba de manera arrogante.

 

La masiva multitud de drones Eintagsfliege esparcidos por los cielos bloqueaba el sol, proyectando sombras sobre el suelo. Las nanomáquinas formaban la sangre y sistema nervioso de esta formación al garantizar su supervivencia, revoloteando en el aire como polvo plateado o nieve blanca.

 

Los Ameise entraron en la zona de matanza. Pasando por el primer equipo de la emboscada que lideraba al resto adelante, hasta que el Löwe final había entrado—

 

Todos entraron.

 

«Fuego.»

 

Ordenó Shin. Al mismo tiempo, todas las unidades en modo de espera apretaron el gatillo al unísono.

 

El primer disparo provino del cuarto equipo, apuntando a la vanguardia, y al mismo tiempo, el equipo uno disparó los cañones en sus espaldas. Los débiles Ameise y el Löwe con armadura delgada en su espalda fueron derribados, quedando deshabilitados como resultado, y antes de que el resto pudieran prepararse, las otras unidades de combate desataron sus cañones a hacia ellos.

 

Sonaron explosiones. Los chips metálicos destrozados y la sangre plateada de las nanomáquinas se salpicaban junto con llamas negras.

 

Al mismo tiempo, los 21 Juggernauts cambiaron de estrategia inmediatamente.

 

Algunos de ellos continuaron disparando mientras dejaban de cubrirse, mientras algunos rápidamente se dispersaban al usar los escombros como protección, moviéndose por detrás o a los lados de sus compañeros de escuadrón que se encontraban disparando, y luego abrían fuego. Aquellos que disparaban inicialmente dejaron su cubierta de protección y comenzaban a flanquear al enemigo.

 

El Juggernaut era un fracaso como máquina.

 

La delgada aleación de aluminio no podía soportar el bombardeo de una ametralladora pesada. Aunque su movilidad era muy superior a un tractor oruga*, el poder de fuego del cañón era lamentablemente poco comparado con el del Löwe.

 

*Sainto: Tractor oruga es un dispositivo utilizado por los tanques actuales en el que las ruedas hacen girar una cadena de eslabones que las rodean.

 

Las delicadas cuatro extremidades sólo podían soportar un peso más ligero, probablemente debido a que el tiempo programado para su movimiento era demasiado corto debido a que las patas requerían sobre todo la más compleja programación, la presión en ellas seguía siendo enorme y fácilmente perdían agarre en un terreno más blando como los pantanos a lo largo del frente oriental. Los robots de combate en películas y anime eran representados a menudo como objetos para correr y saltar con gran velocidad, incluso en el aire, pero era un sueño inalcanzable para esta máquina. Uno podría incluso burlarse de ella, ya que era un ataúd móvil.

 

El Juggernaut, tan vulnerable con un solo golpe, apenas podía enfrentarse en una pelea contra el débilmente armado Ameise, y era incapaz de luchar contra un Grauwolf o un Löwe de frente. Normalmente, sólo podían coordinarse con múltiples unidades y utilizar el relieve y los obstáculos para compensar la deficiencia en su movilidad, esquivando y dirigiéndose hacia los lados o por detrás donde la armadura era más débil, para luego atacar. Tal era la táctica que había transcurrido durante siete años, derivada de los predecesores de los 86 que habían hecho sacrificios terribles para desarrollar estas técnicas. Ellos las heredaron y las pasaron de unos a otros.

 

Los procesadores del escuadrón Spear Head confiaban en esto para poder sobrevivir años en el campo de batalla, y estaban más familiarizados con esto que cualquier otra persona. La química se desarrollaba en el escuadrón, de tal manera que se podían entender entre sí, y luchaban fluidamente sin necesidad de instrucciones adicionales ni contacto.

 

Y, antes de que él lo supiera, sus labios mostraron una sonrisa burlona. He aquí la protección del Dios de la muerte.

El Juggernaut que llevaba el esqueleto sin cabeza pintado con aerosol, el Undertaker, rápidamente se lanzó hacia los edificios derrumbados y las sombras debajo de los escombros.

 

Los disparos del enemigo no podían darle, y él nunca fallaba. Podía confiar en algunas rutas estratégicas para atacar los puntos ciegos del enemigo, o llevarlos a la zona de matanza para que sus compañeros de escuadrón los eliminaran, ya fuesen el Ameise, Grauwolf o Löwe.

 

La misión de Shin era acabar deliberadamente las filas enemigas solitarias y romper su coordinación, evitándoles continuar. Se centraba en el combate de corta distancia contra el punto eje del enemigo, el cual era el estilo que mejor dominaba.

 

Las señales rojas indicaban a los atacantes enemigos no desaparecieron, ya que sus sangrientos ojos rojos ya no veían el radar repleto de ellos. Como un verdadero dios de la muerte, ratificaba el orden de las máquinas enemigas para destruirlas luego con sus fríos ojos. De repente, un pequeño lamento lo sacudió.

 

Otra vez no vendrás, ¿eh?

 

Este pensamiento sin sentido permaneció en su mente por un momento, antes de dispersarse junto con la enorme explosión justo cuando él apretó inmediatamente el gatillo. Sus ojos y pensamientos rápidamente se desviaron hacia el siguiente disparo, y mientras lo hacía, dio instrucciones de matar más eficientemente a las máquinas hacia sus compañeros de escuadrón.

 

«Equipo Tres, atraigan al enemigo frente a ustedes y retírense al suroeste. Equipo Cinco, mantengan su posición, y esperen a que todos los enemigos entren en la zona de matanza antes de disparar.»

 

«Aquí Black Dog, .. Snow Witch, aprovecha este momento para recargar.»

 

«Aquí también Laughing ¡No vayas a dispararnos, Black Dog!»

 

«Falke. Gira a 270, distancia de 400. Uno saldrá del edificio. Cuando aparezca, abre fuego.»

 

«Entendido. Fafnir, dame una mano.»

 

Una secuencia de disparos de cañones se escuchaba a lo lejos, y los escombros de las ruinas se sacudían.

 

Los Grauwolfs escalaban la pared perpendicular al suelo con una movilidad inesperada, con el objetivo de atacar desde arriba, sólo para acabar siendo destrozados por disparos en el momento en que él saltó, mientras explotaban en el aire.

 

Shin echaba un vistazo en busca del siguiente objetivo, y vio extraños movimientos del enemigo antes de desviar rápidamente sus ojos.

 

«Todo el mundo, cesen el fuego y dispérsense.»

 

Todos inmediatamente respondieron a los comandos repentinos, y nadie preguntó,

¿Por qué una cosa tan estúpida? Mientras las líneas del frente estuvieran luchando, enviarían refuerzos. Todavía había una unidad enemiga que aún no había aparecido.

 

Iiiiiiiiiiiiiiiiiiiinn, Hubo un agudo zumbido.

 

El bombardeo vino de lejos y aterrizó en cada esquina, dando lugar a explosiones repentinas, y la oscura tierra chamuscada estalló como burbujas lanzándose en el aire.

 

Era el fuego que cubría los cañones automatizados de 155mm, los bombarderos de largo alcance de tipo Scorpion.

 

Con la computadora ayudándole a calcular la trayectoria, dedujo que el cañón fue disparado a aproximadamente 30 km en el noreste. Sin embargo, esta información era inútil, porque no tenían un arma que pudiera atacar a una distancia tan larga. Lo que podían hacer era explorar el paisaje y la distribución de observadores enemigos que le eran imprescindibles al Scorpion para atacar a larga distancia,

 

«Handler Uno a todas las unidades. Enviando las posibles ubicaciones de observadores, hay tres de ellos. Por favor, identifíquenlos y suprímanlos.»

 

 

Shin levantó una ceja. Había tres luces parpadeando en el mapa digital, en comparación con la distribución enemiga que había descubierto, y dio la instrucción a la francotiradora Crenna oculta entre los edificios en la parte posterior.

 

«Gunslinger. Gira a 030, distancia de 1200, cuatro unidades en la azotea.»

 

«Entendido. Déjamelo a mí.»

 

«Handler Uno, la transmisión de datos a través de láser puede revelar nuestras ubicaciones. Por favor retransmite sólo por voz durante la operación.»

 

«¿¡Eh…!? ¡Mis más sinceras disculpas!»

 

«La próxima horda de observadores están llegando. Por favor continúa deduciendo y revelando la posición del enemigo.»

 

Pum, él parecía sentir una sonrisa radiante desde el otro extremo del Para-RAID.

 

«¡Sí!»

 

Al oír la sincera respuesta de la Handler, Shin frunció el ceño, y su conciencia fue arrastrada de nuevo al campo de batalla con repentinos destellos y alertas.

 

Los cañones bombardeaban el campo de batalla como una tormenta, sin mostrar preocupación alguna por las máquinas aliadas. Esas tácticas bárbaras podían utilizarse, pues todos eran drones. Raiden escuchó las ensordecedoras explosiones y siguió buscando a la próxima presa.

 

Observando el rastro de balas, pudo ver que el enemigo seguía siendo superior en número. Un golpe de una ametralladora pesada sería un daño crítico, y la ráfaga del cañón de un tanque claramente lo haría estallar en pedazos.

 

Se lanzó a través de la cubierta de protección y entró en la sombra de las ruinas, sólo para encontrarse con un invitado allí. Parecía haber agotado sus balas, y estaba recibiendo reabastecimiento del Recolector llamado Fido, como de costumbre.

 

«Son demasiados.»

 

«¿Y acaso no es una cacería? Sólo disfrútalo.»

 

Definitivamente oyó la conversación con Seo, porque dio una respuesta sarcástica.

 

 

«… Hay muchos más Löwe de lo esperado. Parece que los refuerzos los reabastecieron.»

 

Advirtió con un tono despreocupado, como si estuviera dando un consejo de llevar sombrilla durante una llovizna. Más bien, Raiden nunca había visto relajado a Shin. Este último probablemente permanecería como tal cuando muriese, o incluso después de muerto.

 

«Hay un límite de la cobertura que Nuestros movimientos van a ser detectados a este ritmo. Mejor acábenlos antes de que eso suceda.»

 

Los brazos de grúa de Fido cambiaron el contenedor de municiones y la recarga ya estaba hecha. Undertaker se puso de pie.

 

«Me ocuparé de los Löwe. Te dejo los otros enemigos y el mando del fuego de cobertura.

 

«Entendido, Undertaker… pero el viejo Audreht te volverá a regañar otra vez.»

 

Undertaker parecía haberse reído. Y salió de los escombros.

 

Con la máxima velocidad posible, el Juggernaut se lanzó de un punto a otro y se acercó rápidamente a los cuatro Löwe enemigos. Tal era una acción que solo podía simplemente ser tomada como suicida, por no hablar de imprudente, y la Chica Handler gritó,

 

«¡Undertaker! ¿¡Que estás…!?»

 

Un Löwe ajustó sus cañones y abrió fuego. Undertaker se movió hacia un lado, evadiendo el tiro. Otro cañón disparó, y él de igual modo lo esquivó.

 

Fuego, fuego, fuego, y más fuego; tanto los humanos como los drones serían destruidos por los continuos cañones de 120mm, pero el Undertaker logró esquivarlos todos y evitar el avance. No ajustaba su ruta al ver los cañones, sino a través de la experiencia, sus instintos, y una capacidad de pilotaje terrorífica, como un esqueleto blanco sin cabeza arrastrándose a su alrededor.

 

Los cuatro Löwe parecían enfadados mientras giraban, mirando al suelo con mirada atroz, y recargando con un ritmo explosivo.

 

Sus cuerpos de acero eran tan pesados como siempre, sin embargo, podían acelerar a máxima velocidad en silencio permaneciendo parados y atacar al Undertaker. La movilidad de los enemigos era tan injusta, impulsada por poderosos amortiguadores y un propulsor lineal muy potente.

 

Las ocho patas se doblaron ligeramente, y una unidad saltó bruscamente, con la intención de aplastarlo. En este punto, el Undertaker saltó inmediatamente.

 

Eludió el ataque del Löwe saltando a un lado, giró en el aire, aterrizó y saltó de nuevo. Se subió a la pierna del Löwe, quebró sus articulaciones, y luego siguió subiendo, llegó rápidamente a la cima del cañón, separó sus patas delanteras, inclinándose hacia adelante e impactó el cañón principal junto con su arma secundaria contra la armadura de acero del enemigo.

 

Visiblemente, era allí donde la armadura era más delgada, encima de la parte posterior del cañón.

 

Fuego.

 

El rango mínimo de ataque no era necesario, y la granada perforadora de alta velocidad atravesó las placas de acero, ya que el explosivo altamente potente, que podría dispararse una velocidad de detonación de 8000 metros por segundo, estalló en la unidad.

 

El Undertaker ya estaba observando un segundo Löwe en el momento en que saltó del primero el cual estaba explotando junto con humo negro. Esquivó la gran cantidad de balas con mucha agilidad y, con sus piernas, giró las cuchillas de alta frecuencia, un arma de combate cercano las cuales nadie más que Shin había equipado, ya que tenía un poder tremendo pero un alcance limitado.

 

Una vez que la segunda unidad perdió el equilibrio y tropezó, él se puso sobre la espalda de esta, y disparó para acabarlo, usándolo para bloquear el cañón de la tercera unidad. Mientras los sensores débiles del Löwe estaban distraídos por las llamas de la explosión, disparó un cable de anclaje, agarrando la estructura cercana de un edificio alto y saltó a la tercera unidad que estaba moviendo su cañón con frenesí después de haber perdido su objetivo, y disparó sobre ella.

 

«¡…!»

 

Podía sentir la falta de habla de la Handler al otro lado del Para-RAID.

 

Si el desarrollador de este ataúd con aleación de aluminio fuera a ver esta secuencia de acciones, podría desmayarse o empezar a botar espuma por la boca debido al miedo. Raiden entrecerró sus ojos mientras veía batallar a Shin.

 

 

El Juggernaut no estaba destinado para semejante modo de batalla. Era simplemente un arma suicida que sería derribada con un tiro, carente de poder de fuego, armadura y movilidad, sólo era bueno si podría disparar. Era impensable que una unidad como esta fuera capaz de vencer por si sola a un solo Löwe, en vez de destruirlo en grupo.

 

Como era de esperar, el precio de esto era enorme.

 

Las piernas del Juggernaut eran frágiles, y con la carga excesiva, se romperían totalmente después de que la batalla terminara, tanto que fácilmente se convertiría en un objetivo para las otras unidades que protegen a las fuerzas enemigas principales, el Löwe. Aun así, debido a sus esfuerzos Raiden y los otros podían acabar con los otros tipos de enemigos sin preocuparse por los Löwe, y el resultado ya estaba decidido. De hecho, Raiden tenía curiosidad en cuanto a cómo Shin lograba vivir. No sólo no había muerto, sino que durante cinco años este monstruo continuaba sobreviviendo al ejecutar tales métodos.

 

Es una lástima, siempre pensaba Raiden.

 

Durante tres años habían peleado juntos. Durante tres años Raiden fue el vice-comandante de Shin, quien era su superior. Ambos tenían nombres clave personales, pero Raiden nunca podía imitar los movimientos de Shin. Nunca podría superar a Shin. Ese Dios de la muerte sin cabeza era realmente un prodigio en batalla. No sólo estaba protegido por la suerte, sino que si tenía suficiente tiempo y equipamiento, Shin podría convertirse en el núcleo crucial para acabar con todos por sí solo, y tenía el potencial de ser un héroe en cualquier época.

 

Sin embargo, Shin acaba de nacer en el momento equivocado. Si pudiera haber aparecido antes, como en la era de los Caballeros de años atrás, habría sido un guerrero muy nombrado, y si estuviera en la guerra final de la humanidad, habría sido un héroe con su nombre grabado en al final de la guerra.

 

Pero estaba en un campo de batalla estúpido, y no tenía esperanzas en eso.

 

No tenía dignidad, derechos humanos, tumba después de su muerte, ni algún logro obtenido. Sería simplemente usado como un arma de un solo uso, y sería abandonado para que muriera, recostado en un rincón desconocido del campo de batalla; ese era su destino. Al igual que los millones de compañeros y aliados en este campo de batalla, no dejarían nada más que huesos viejos.

 

Las nubes formadas por los drones Eintagsfliege comenzaron a dispersarse, y el claro sol regresó a la tierra, mientras que los enemigos restantes se retiraban bajo la cobertura de los Scorpions. Los fríos drones jamás se vengarían por los sacrificios de sus compañeros, pues una vez que supiesen que las pérdidas excedían un límite, determinaban que nunca se lograría el objetivo y se retiraban inmediatamente.

 

El atardecer brillaba sobre Undertaker, el cual estaba ahora entre los restos del Löwe, y mostraba su silueta.

 

Esa luz era como el brillo de la luna sobre la cuchilla de una antigua espada. Era tan impresionantemente hermosa.

 

Mientras no hubiera batallas nocturnas o ataques del enemigo, las pocas horas entre la limpieza luego de la cena y el apagón de las luces estaban disponibles para ellos.

 

Ange limpió la cocina, preparó café para todos, y regresó para reunirse con todos los de la base en el patio frente al hangar.

 

«Muy bien, fue un disparo sobre el Amo de los Osos, y dos en la Caballera Coneja.

¡Siete puntos para Haruto!»

 

«Argh, fallé Realmente soy pésimo para usar la pistola~»

 

«¡Oho, Fido de repente plantea un reto! ¡Pongan las latas de lado! ¿Cómo le irá a Kino, siendo el siguiente, esta vez?»

 

«¡Hablas en .. Ahhh! ¡No puedo hacerlo! ¡El siguiente! ¿Quién es el siguiente, dense prisa?»

 

«Soy Eh… ¡Kaie Tanya, aceptaré el reto!»

 

«Bueno, dos puntos.»

 

«Woah, cinco disparos Como se esperaba de ti, Raiden.»

 

«Hmph, fue demasiado fácil.»

 

«Eh, no seas tan engreído. ¡Sal, Crenna! ¡Muéstrales tus verdaderas habilidades divinas!»

 

«¡Está bien, déjenmelo a mí! ¡Fido, no las levantes, ¡sólo lánzalas!»

 

«¡¡¡¡Woooaaaaaaahhhhhhhhh!!!!»

 

 

«… Les disparó en el aire, la estás poniendo difícil hoy, Fido. Esta figura en torre es más dura que antes.»

 

«Shin, tu turno.

 

«Bien.»

 

«……Wooooooaahhhh, acabaste con Tan modesto como siempre…»

 

Hubo un montón de latas vacías después de la cena, y todos sacaron sus pistolas para algún tipo de juego de disparos. Seo dibujó unas cuantas lindas ilustraciones de animales en las latas para denotar puntos, mientras Fido recogía las latas vacías que eran derribadas a la vez que todos los demás disparaban, acomodándolas en torres o pirámides.

 

Ange sonreía mientras observaba este bullicioso ambiente.

 

La cena estuvo considerablemente deliciosa. Sacaron la carne de jabalí y la asaron sobre el fuego, y añadieron mucha salsa hecha con bayas, acompañada de vegetales cosechados en los campos, leche enlatada y crema de champiñones. No era divertido comer en el comedor, y ya que todos lo discutieron, decidieron sacar las mesas; aquellos en el servicio de cocina tendrían demasiado que preparar, por lo cual todos resultaron ayudando a cocinar.

 

Era muy agradable. Ella sentía deleite en su corazón mientras estaba con todo el mundo.

 

Shin no observó que latas derribó, y comenzó a revisar las páginas de un libro en una esquina a cierta distancia del alboroto; Ange colocó una taza de café delante de él.

 

«Buen trabajo.»

 

Shin simplemente levantó los ojos hacia ella como respuesta. Ange le entregó la bandeja con las tazas de café a Daiya, tomó una silla frente a Shin y se sentó.

 

Él continuaba leyendo el abultado libro, sus ojos solo se centraban en él. Un gato negro con garras blancas que el escuadrón había adoptado estaba dando una dura batalla contra las páginas que leía Shin. Entonces ella sonrió.

 

«¿Es interesante?»

 

«Realmente no.»

 

 

Shin dijo, y probablemente sintió que su respuesta era demasiado frívola, así que continuó.

 

«Cuando pienso en otros asuntos, realmente no le presto mucha atención a eso.»

 

«…Ya veo.»

 

Dijo Ange mientras hacia un leve gesto. Esa soledad suya era algo de lo cual ni ella ni sus compañeros de escuadrón podían compartir el peso con él.

 

«Gracias por todo.»

 

De repente, el dispositivo RAID se calentó.

 

«Handler Uno a todos en el escuadrón. ¿Hay algún inconveniente ahora?»

 

Sonó la voz de la chica Handler. Había pasado una semana desde que ella asumió los deberes, y todos los días, ella interactuaba con todo el mundo en este momento, después de la cena, sin faltar ni un solo día.

 

«No hay problemas aquí, Handler Uno. Buen trabajo por hoy.»

 

Shin respondió en lugar de todos. Sus ojos seguían fijos en el libro, pero el gato no lo dejaba voltear las páginas, así que levantó el libro.

 

Sus compañeros de escuadrón que estaban disfrutando de su juego expulsaron apresuradamente las balas de sus pistolas, y las enfundaron. El gobierno había prohibido que todos los 86 portaran armas pequeñas en caso de que se produjera una rebelión. Sin embargo, como nadie los había estado revisando, las habían tomado de una instalación militar abandonada cercana.

 

«Sí, buen trabajo a ti y tu equipo también, Undertaker… ¿todos están jugando a algo? Les pido disculpas si los estoy molestando, así que continúen.»

 

«Solo perdemos el tiempo. No te preocupes.»

 

Pueden apagar el Para-RAID si no desean hablar, la chica lo había dicho el primer día que se sincronizaron, por lo que lo cual ellos los apagaron y comenzaron un concurso de lanzamiento de cuchillos. En nombre de todos estos compañeros de escuadrón, Shin respondió mientras los observaba. Raiden, Seo, Kaie, y algunos probablemente decidieron relajarse para tomar un café, ya que traían sillas para sentarse, o se sentaban en la mesa.

 

 

«¿En serio? Parece que se están divirtiendo… pero en fin…»

 

Parecía que su Handler había decidido finalmente llegar al punto principal. Shin prácticamente podía sentir una mirada seria dirigida directamente hacia él.

 

«Tengo algunas palabras que decirte.»

 

Sonaba como un gentil recordatorio de un consejero estudiantil a un estudiante de élite, en lugar de un reproche de un superior, y Shin tomó un sorbo de café, sin importarle lo más mínimo. No tenía la intención de escuchar a la Handler que se escondía dentro de las murallas de la ciudad.

 

«¿De qué se trata?»

 

«Es sobre los informes de patrullaje y batalla. No parecen haber sido enviados por error… Encontré que todos eran iguales.»

 

Shin levantó los ojos.

 

«¿Los leíste todos?»

 

«Sólo las partes que fueron asignadas a Spear Head.»

 

«… ¿Sigues haciendo eso de nuevo?»

 

Raiden parecía absolutamente estupefacto, pero Shin lo ignoró.

 

«¿Cuál es el punto de que sepas lo que pasa en las líneas del frente? Es una pérdida de tiempo.»

 

«Es uno de nuestros deberes como Handlers analizar las tácticas y las formaciones.»

 

Al decir eso, la Handler alivió ligeramente su tono,

 

«Entiendo que no enviaste ninguno porque no los hemos estado Es nuestra culpa, y no te culparé de eso, pero a partir de ahora, por favor escríbelos. Yo los leeré.»

 

Qué molesta.

 

Pensó Shin, y habló.

 

 

«Soy pésimo escribiendo y leyendo.»

 

«Eres tan terco.»

 

Daiya murmuró, y Shin lo ignoró mientras volteaba una página del abultado libro de filosofía en sus manos.

 

Por supuesto, la Handler no sabría lo que él estaba haciendo ya que no estaba presente. Probablemente había asumido que un procesador detenido en un Campo de Concentración desde su infancia podría no haber pasado por una educación básica y, desgraciadamente, dijo:

 

» Ah… mis disculpas. Pero si es así, supongo que hay una necesidad adicional de enseñarte a escribir. Seguramente será después.»

 

«¿Quién sabe?»

 

«…»

 

La Handler estaba claramente decepcionada. Sin embargo él en realidad podía leer. Seo dio un gran suspiro, y lanzó un cuchillo, su punta impactó sobre el dibujo de la linda princesa danzante, tumbándola de la mesa.

 

Kaie, sosteniendo su taza con las dos manos, inclinó levemente su cabeza,

 

— Pero eso te podría ser útil, ¿verdad, Undertaker? Tu afición es leer de todos modos…

¿no estás leyendo un libro de filosofía justo ahora? Se ve un poco difícil. Hubo un terrorífico silencio desde el otro extremo del Para-RAID.

La Handler habló. Su voz seguía siendo amable, su rostro parecía tener una sonrisa, pero por alguna razón, había una presión anormal en esa voz.

 

«¿Undertaker?»

 

«…………Entendido.»

 

«Por favor, envía todos los informes a partir de este momento, ¿entiendes? Los informes de batalla también. Todo.»

 

«¿… No puedo enviar solo los datos de la grabación de cada misión?»

 

 

«De ningún Por favor, escríbelas.»

 

Shin chasqueó la lengua. Kaie, que había estado observando el rostro de él con cautela. Se estremeció mientras la cola de caballo detrás de su mano se balanceaba. Inmediatamente juntó las manos y bajó la cabeza en señal de disculpa.

 

Sin agitar la mano, como si dijese No es culpa tuya.

 

Por los cielos… la Handler suspiró, y parecía haber comprendido la razón por la que no había enviado los informes. Ella calmó su corazón y habló con honestidad.

 

«El análisis aquí será muy útil para la formulación de tácticas. Sus registros de batalla como élites servirán para Una planificación adecuada reducirá la tasa de víctimas en las líneas de frente, y también reducirá sus pérdidas, así que espero que colabores.»

 

«…»

 

Shin no respondió, y la Handler quedó en silencio. Tal vez se dio cuenta de la razón por la que los procesadores no confiaban en los Handler se debía a causa de esto último.

 

Entonces, el tono de la chica se volvió alegre, probablemente para dejar de lado la incomodidad de antes.

 

«De todos modos, la fecha del informe parece ser de hace mucho tiempo atrás, ¿así que lo obtuviste de alguien? ¿O no se ha modificado desde entonces?»

 

«Ahh, este chico siempre ha sido así, Handler Incluso antes de que lo conociera.»

 

Dijo Raiden con voz burlona. Parecía que la Handler parpadeaba en confusión.

 

«Werewolf, ¿conoces a Undertaker desde hace mucho tiempo?»

 

Kaie se encogió de hombros,

 

«Más de la mitad de nosotros aquí son así. Por ejemplo, Black Dog y Snow Witch estaban siempre en el mismo escuadrón desde el reclutamiento, mientras que Falke y yo estuvimos juntos por un año. Laughing Fox y Gunslinger se unieron al escuadrón junto con Undertaker y Werwolf hace dos años… ustedes dos se conocen desde hace dos años, ¿no?»

 

 

«Tres años.»

 

Raiden respondió, y la Handler se quedó en silencio.

 

«… ¿Cuánto tiempo ha pasado desde que fueron reclutados?»

 

«Todos ya han pasamos por el cuarto año. Ahhh, Undertaker es el más experimentado aquí, este es su quinto año.»

 

La Handler parecía animada.

 

«Así que, Undertaker está a punto de terminar el servicio… ¿qué piensas hacer una vez que te retires? ¿Hay algún lugar al que quieres ir, o que quieras ver?»

 

Todos centraron su atención en Shin. Éste continuó mirando fijamente el libro, y contestó sin preocuparse,

 

«¿Quién sabe? Nunca pensé en eso.»

 

«Ya, veo… pero, creo que es bueno pensar en ello ahora. Tal vez podrías pensar en algo; Estoy segura de que será agradable.»

 

De repente Shin sonrió. El somnoliento gato al lado de él rascó sus orejas, y lo miró,

 

«Tal vez lo sea.»

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